La revolución de 1854

Acogido con hostilidad el ministerio Sartorius que se había constituido en septiembre de 1853, contribuyó a la impopularidad del gabinete la inmoralidad atribuida a su ministro de Fomento, Esteban Collantes, a quien se acusó de fraude en la concesión de los ferrocarriles. El senado aprueba el 9 de octubre una proposición presentada por la oposición, por la que no se pueden adjudicar las explotaciones ferroviarias sino mediante una ley; esta actitud del Senado significa un voto de censura para el Gobierno, que, en lugar de dimitir, clausura las Cortes y decreta el destierro de la generales O'Donnell, Concha, Serrano, San Miguel y varios más, privándolos de sus cargos.

Grabado del palacio de Doña María Cristina de Borbón, 17 de julio de 1854, obra de PizarroGrabado del palacio de Doña María Cristina de Borbón, 17 de julio de 1854, obra de Pizarro

O'Donnell se oculta en Madrid e inicia los trabajos preparatorios de la conspiración. Esta tiene por consecuencia los primeros conatos revolucionarios en el pronunciamiento de Zaragoza, donde es fusilado el teniente coronel Latorre (6 marzo 1854). Una grave enfermedad de O'Donnell retrasa los resultados de los preparativos revolucionarios, Otro intento antiministerial en Madrid fracasó el 13 de junio. El 28 del mismo mes se repite la sublevación en la Pradera de Guardias; O'Donnell manda los sublevados, con los que se encamina hacia Alcalá. Le salen al encuentro tropas del Gobierno, produciéndose el choque en Vicálvaro —por lo que toda la revolución de 1854 se ha llamado también vicalvarada—.

Indeciso el resultado del combate, los sublevados se dirigen hacia Andalucía, y el 7 de julio lanzan el manifiesto de Manzanares, programa de Gobierno y justificación del movimiento, que había sido redactado por Cánovas. La reina Isabel encomienda la constitución de nuevo Gabinete a Fernández de Córdoba (17 de julio), quien forma Gobierno bajo la presidencia de Rivas y reservándose para sí la cartera de Guerra. Este Gabinete, que duró dos días, fue llamado ministerio metralla, por haber dedicado todos sus esfuerzos a reprimir la insurrección que ya se había generalizado.

El mismo 17, cuando la multitud salía de los toros, se recrudece la revolución, y el pueblo ataca, incendia y desvalija las casas de la reina madre María Cristina de Borbón, de Sartorius y de Salamanca. La lucha callejera se intensifica, con hechos sangrientos como los que costaron la vida al policía Francisco Chico, muerto por los amotinados que dirigió el torero Pucheta. Impotente el Gobierno Rivas-Córdoba, se constituyó la llamada Junta de Salvación, compuesta por Sevillano, Mollinedo, el marqués de Tabuérniga y el de Vega de Armijo; la Junta estableció la Milicia Nacional y ofreció el Poder a Evaristo San Miguel, quien fue nombrado ministro universal, hasta que la reina, por indicación de Espartero, publica un manifiesto liberal y encarga la formación de Gobierno al duque de la Victoria. El triunfo de la revolución de 1854 —que dura en realidad desde el 17 al 20 de julio-- inicia la etapa del llamado bienio progresista.

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, pág. 474.