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María Luisa de Orleáns

María Luisa de OrleánsMaría Luisa de Orleáns

MARÍA LUISA DE ORLEÁNS, reina de España (1662-1689) [París-Madrid]. La primera esposa de Carlos II era la primogénita de Felipe, duque de Orleans, hermano de Luis XIV, y de Enriqueta Ana de Inglaterra, y había nacido en París el 26 de abril de 1662. Casada por poderes en Fontainebleau el 30 de agosto de 1679, pasó la frontera el 3 de noviembre del mismo año. Carlos II la esperaba en Quintanapalla, a tres leguas de Burgos, y en esta ciudad se velaron los esposos el día 19. A Madrid llegaron el 2 de diciembre y en Madrid murió María Luisa el 12 de febrero de 1689, antes de cumplir veintisiete años y con la amargura de no haber dado al rey y a España el heredero que deseaban. Todos, y más que nadie ella misma, sentían el que no diese señales de fecundidad. Un poeta de aquel tiempo se atrevió a escribir, entre afectuoso y cruel: Parid, bella Flor de Lis / En aflicción tan extraña; / Si parís, parís a España; / Si no parís, a París.

Nueve años y tres meses había vivido en España esta reina. Los primeros fueron de inadaptación y nada hicieron por remediarlo ni la embajadora ni el embajador francés, Villars. Su sucesor, el conde de La Vauguyon, fue el más sagaz de los confidentes de la reina, quien la prodigó más útiles consejosduque de Maura, María Luisa de Orleans, Madrid, s. a.; pág. 123; pero este embajador fue retirado por Luis XIV, que rompió sus relaciones con España, poniendo a su sobrina en difícil situación. Vino luego otro embajador francés, el marqués de Feuquière, y los años que este pasó en España fueron los más infelices de María Luisa, impopular ya en Madrid y que no recibía de su patria más que reprimendas injustas y ofensas para su marido y para España, el país en que reinaba.

La joven María Luisa se desmejoró hasta el extremo de que el embajador alemán Mansfeld la creyó hética, es decir, tuberculosa, e indiscretamente empezó a prepararle sucesora. La reina, lógicamente, buscó consuelo entre las personas españolas que la rodeaban y recobró, en parte, la popularidad y la estimación de su marido, que la permitió montar a caballo cuanto quiso y hasta consintió en que representara el papel de galán en una comedia palatina,

Murió Feuquière en Madrid (marzo, 1688) y vino a sucederle su hijo el conde de Rébenac, quien fue testigo de esta mudanza y del renacimiento de las esperanzas de la reina y de su marido, después de las enfermedades que casi simultáneamente padecieron. Desgraciadamente, las esperanzas se disiparon, y antes de que el ansiado hijo llegase, María Luisa murió. En su última enfermedad, una peritonitis apendicular muy probablemente, fue asistida por el protomedicato, el cual toleró, sin embargo, que se trajera y administrara a la reina el agua de la vida, invención del curandero malagueño Alderete o Aldrete, remedio supremo que resultó también inútil. Las novelas pseudo históricas y algunos historiadores hablan de envenenamiento o del uso abusivo de triacas preventivas o contravenenos. El duque de Maura Maria Luisa de Orleans, págs. 170-175 rechaza por infundadas todas esas afirmaciones.

AGUADO BLEYE, Pedro, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 895-896.