Juana Enríquez

Autora: Áurea Javierre

Juana EnríquezJuana Enríquez

JUANA [ENRÍQUEZ], segunda esposa de Juan II, reina de Navarra y Aragón (1425-1468; 1458-1468 ). Hija de don Fadrique Enríquez, almirante de Castilla, y de doña Marina de Ayala. Fue educada por su abuela materna, doña Inés de Ayala, pasando su infancia en el castillo de Torrelobatón, donde, el 1 de septiembre de 1444, se celebraron sus esponsales con Juan, rey de Navarra, infante de Aragón. El matrimonio no se celebró hasta 1447. En 1451 fue nombrada corregente del reino de Navarra, en unión del príncipe de Viana, hecho que originó serios disturbios. Reina de Aragón en 1458, su actitud ante las disensiones entre Juan II y el príncipe de Viana, hijo del primer matrimonio del rey con Blanca de Navarra y a quien su madre había legado este reino, ha sido muy distintamente juzgada. Mientras unos historiadores la presentan como mediadora entre ambos, otros le achacan todas las desgracias del infortunado príncipe, en su deseo de favorecer a su hijo don Fernando; los historiadores catalanistas la apodan hostilmente Juana La Madrastra. Juana llevó el peso de las negociaciones entre el rey y la Generalidad de Cataluña, con motivo de la protesta del principado por la detención del príncipe en Lérida, en 1460, acompañándolo, después de su libertad, a Cataluña y firmando en Villafranca, el 21 de junio de 1461, la concordia ajustada entre Juan II y la Generalidad cf. Antonio Bofarull, Historia crítica, civil y eclesiástica de Cataluña, Barcelona, 1877, t. VI, pág. 70.

La muerte del príncipe de Viana, ocurrida el 23 de septiembre de 1461, fue achacada por la voz popular a su madrastra. Desdevises du Dezert, biógrafo del príncipe, afirma que no hay prueba documental en que pueda apoyarse esta afirmación. El 21 de noviembre, la reina entró en Barcelona con su hijo don Fernando [II], donde, como tutora de este, juró los privilegios, usos y costumbres del principado. Dedicó su actividad a los asuntos de gobierno, ya que el rey no podía entrar en la ciudad hasta que fuesen cumplidas íntegramente las cláusulas de la concordia de Villafranca Carmen Muñoz y Roca tallada, Doña Juana Enríquez, Madrid, 1945, página 145.

Sin embargo, poco después se vio obligada a trasladarse a Gerona con el príncipe Fernando, donde fue sitiada por las fuerzas de Hugo Roger, conde de Pallars. La reina atendió a todos los detalles de la defensa; nombró capitán general de la plaza a Luis Despuig, maestre de Montesa, y dio muestras de gran valor, ya que tomado el primer recinto de murallas, tuvo que retirarse al segundo, siendo liberada por el conde de Foix, que levantó el sitio de la ciudad.

Intervino después activamente en las negociaciones con Luis XI de Francia, con motivo del ofrecimiento del principado de Cataluña, hecho por los catalanes a Enrique IV de Castilla, y después de la entrevista de estos monarcas, en la que se estipuló que el rey de Castilla renunciaría a sus pretensiones en Cataluña y Navarra a cambio de la merindad de Estella, de la renuncia de Juan II a las rentas que poseía en Castilla y la restitución recíproca de los castillos y villas tomados, Juana Enríquez quedó en rehenes hasta el total cumplimiento de estas condiciones por el rey de Aragón. La reina fue entregada a la custodia del arzobispo de Toledo, don Alonso Carrillo de Acuña, que la condujo, juntamente con su hija Juana, a Larraga, en Navarra, donde permaneció hasta el 2 de marzo de 1464.

Durante el reinado en Cataluña de Pedro de Portugal, Juana reunió un ejército con el que acudió, en auxilio del rey, al sitio de Lérida. Como tutora del príncipe, juró en Zaragoza los fueros y libertades de Aragón, el 21 de septiembre de 1464, al ser reconocido don Fernando como primogénito. Después de la muerte del condestable don Pedro, menguada la actividad del rey por su enfermedad a la vista, Juana se trasladó al Ampurdán, donde siguió la lucha contra los partidarios de Renato de Anjou, nuevo rey intruso de Cataluña. Convocó el parlamento, como lugarteniente; dirigió el sitio de Rosas; envió socorros a Gerona, sitiada por Juan, duque de Calabria y de Lorena, y se entrevistó en Egea con los condes de Foix, para la pacificación de Navarra Miron, The Queens of Aragon, London, 1913.

Uno de los más grandes deseos de Juana Enríquez, hacia el que tendió hábilmente su política, fue el matrimonio de su hijo Fernando con Isabel [I] de Castilla. No pudo verlo realizado, pues murió el 13 de febrero de 1468.

JAVIERRE, Áurea, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 594-595.