Nubeluz

Ruiz Zorrilla

Autor: José Díaz García

Ruiz Zorrilla retratado por Cosme Algarra (1869) Ruiz Zorrilla retratado por Cosme Algarra (1869)

RUIZ ZORRILLA, Manuel (1833-1895) [Burgo de Osma-Burgos]. Político que llegó a ejercer una gran influencia en su tiempo. Comienza a figurar en la vida pública en 1856 como comandante de la Milicia Nacional en Soria, contra cuyo desarme hizo una gran campaña cf. Gómez Chaix, Ruiz Zorrilla, pág. 25. A los dos años fue elegido diputado provincial y poco después diputado a Cortes. Figuró en la minoría progresista, por la cual trabajó incansablemente con frecuentes discursos e interpelaciones al Gobierno. Enemigo de la reina, a la que considera identificada con los reaccionarios, dirigió la sublevación del cuartel de San Gil (1866), por cuya causa tuvo que emigrar. No volvió de la emigración hasta el mismo comienzo del levantamiento de 1868, en cuya preparación tomó parte muy activa. Cuando triunfó este, ocupó la cartera de Fomento, en el Gobierno presidido por el duque de la Torre. Su actividad en este departamento fue extraordinaria. Decretó la libertad de la enseñanza primaria y de todos los grados de la enseñanza; suprimió la Facultad de Teología, dejando esta enseñanza a cargo de los seminarios.

Instó a cooperar en su labor a las diputaciones y ayuntamientos y los exhortó a que difundieran la enseñanza aplicada a la agricultura y la industria, mediante la creación de sociedades científicas, organización de clases para adultos, escuelas de artes y oficios, etcétera. Repuso en sus cátedras a los catedráticos demócratas que habían sido privados de ellas: Sanz del Río, Salmerón, García Blanco, Giner de los Ríos, Fernando de Castro y Castelar, y decretó la inamovilidad del profesorado afecto a Instrucción Pública Gómez Chaix, ob. cit., pág. 44. También trató, sin conseguirlo, de incautarse en nombre del Estado de la riqueza artística de la Iglesia. En el campo mercantil decretó la libre constitución de sociedades de obras públicas, de bolsas de comercio, etc.

En 1869 pasó a Gracia y Justicia, donde emprendió la reforma legislativa, renovando la Comisión de Códigos y dándole la orientación liberal de la Constitución que acababa de aprobarse. Fueron numerosos los proyectos de ley presentados a las Cortes: reformas de la casación, supresión de la pena de argolla, matrimonio civil, oposiciones para Notarías, etc., y anunció la presentación de los proyectos de reforma del procedimiento civil y penal, organización de tribunales, jurado y registro civil. Salió de este ministerio (1870) y fue entonces presidente del Congreso.

En esta época aún conservaba su ideología monárquica y trabajó por la normalización de España bajo la monarquía constitucional, Cuando triunfó la candidatura de Amadeo de Saboya, formó parte de la comisión que marchó a Florencia a comunicarle la elección. En el primer Gobierno de don Amadeo, presidido por el general Serrano, ocupó el ministerio de Fomento. Tras este Gobierno, Ruiz Zorrilla formó otro que duró poco más de dos meses; en este tiempo se esforzó en procurar la adhesión de los partidos de la nueva dinastía. Impuso grandes economías y proyectó reformas legislativas. Fue un período en el que se disfrutó de libertad y estuvo garantizado el orden. Su caída fue determinada por la derrota de su candidato (Nicolás María Rivero) para la Presidencia del Congreso. Esto le hizo dimitir, siendo digna de señalarse la respuesta que dio al rey, cuando este le instó a que siguiera en el Poder: En todas las crisis que han ocurrido en nuestra larga vida parlamentaria, el trono se ha decidido siempre por los Gobiernos en contra del voto de las Cámaras. V. M. ha de dar el ejemplo de decidirse por los representantes del país.

Después de un breve período en que estuvo retirado de la vida pública, fue llamado nuevamente por el rey para formar Gobierno, el cual aprobó el servicio militar obligatorio, fundó el Banco Hipotecario y presentó los proyectos de ley de dotación del clero y de abolición de la esclavitud en Puerto Rico. Este Gobierno duró hasta la abdicación de Amadeo, a quien Ruiz Zorrilla acompañó a Lisboa; allí quedó algún tiempo retirado de la política, hasta la Restauración.

Al restaurarse la dinastía borbónica se declaró republicano y se dedicó a la reorganización de su partido, pero pronto (4 de febrero, 1875) recibió orden de la policía para abandonar el país, y entonces comenzó su última etapa política, en la que no cesaría de conspirar contra la monarquía, siempre desde la emigración, donde tampoco tuvo sede fija. El fue quien organizó las sublevaciones de Badajoz (1883), Santo Domingo de la Calzada (1883), Seo de Urgel (1884), Monte de Novala, Santa Coloma de Farnés (1884), Cartagena (1885-6) y, por último, la de Madrid, mandada por Villacampa (1886). En 1893 fue elegido diputado, pero no volvió a España. Al sublevarse las cabilas de Marruecos depuso su actitud combativa y revolucionaria, manifestando que frente al enemigo no hay más que españoles.

Su enfermedad le decidió a retirarse definitivamente de la política y regresó a España. Ante su abstención, el partido democrático progresista se dividió: algunos de sus elementos se incorporaron al partido republicano nacional, y otros mantuvieron como programa el mismo de Ruiz Zorrilla, bajo la jefatura del doctor Esquerdo.

DÍAZ GARCÍA, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 524-525.