Nicolás Salmerón

Datos biográficos

Presidente de la I República
Nacimiento: 1838
Fallecimiento: 1908

Biografía

Hijo del médico el lugar donde nació [Alhama la Seca, Almería]; siguió sus primeros estudios en Granada y los concluyó en Madrid, en cuya Universidad obtuvo las licenciaturas en Filosofía y Letras y en Derecho. Posteriormente se doctoró; ya a los veinte años era profesor auxiliar del Instituto de San Isidro de Madrid, acreditándose como escritor en La Discusión y en La Democracia y cobrando fama de orador por sus actividades de ateneista.

Nicolas Salmeron - Federico de MadrazoNicolas Salmeron por Federico de Madrazo

De muy acusada personalidad, una sincera vocación de estudioso y con excelentes dotes, no tardó en ser discípulo predilecto —como Giner de los Ríos— de Sanz del Río y de Fernando de Castro. En 1863 ganó las oposiciones a la cátedra de Historia Universal de Oviedo, aunque renunció a la docencia en dicha Universidad para no salir de Madrid, donde tres años después obtuvo una cátedra de Filosofía en la Central, y en 1869 la de Metafísica, que explicaría hasta su muerte, salvo en el período posterior a la Restauración, en que, como otros profesores, fue destituido de su empleo universitario.

Militó al principio en el partido democrático, formando parte de la directiva del mismo con otros prohombres de izquierdas, como Pí y Margall, Figueras y Orense. Al producirse la Revolución de Septiembre, y después haber sufrido persecuciones por sospechas de conspiración, Salmerón fue designado miembro de la Junta revolucionaria. Por entonces pronunció un célebre discurso en Price, manifestando que el republicanismo español no se hallaba aún lo suficientemente maduro para hacerse cargo de la situación; esta confesión le privó de bastantes adeptos. Derrotado en las elecciones para las Cortes Constituyentes (1869), no llegó al Congreso hasta la legislatura de 1871; desde sus primeras intervenciones se manifestó como tribuno de rara elocuencia.

Al producirse la abdicación de Amadeo de Saboya, Salmerón dio su voto a la República. Constituida esta, el primer presidente del Poder Ejecutivo, Figueras, le ofreció la carrera de Gracia y Justicia, que aceptó Salmerón y desempeñó con extremada rectitud. Durante su gestión de cuatro meses preparó importantes proyectos: separación de la Iglesia y el Estado, reformas penitenciarias e inamovilidad de funcionarios. Al suceder Pí y Margall a Figueras en la presidencia, Salmerón pasó a presidir el Congreso, y desbordado Pi por el movimiento cantonal de Cartagena, Salmerón se hizo cargo del Poder Ejecutivo (8 de julio de 1873).

Su programa se cifraba, sobre todo, en el restablecimiento del orden público, tan alterado por las derivaciones del cantonalismo, cuyo foco seguía centrado en Cartagena, y, aunque se había extendido a todo el litoral mediterráneo y algunas provincias del interior, Salmerón logró sofocar otros conatos. Le faltó, sin embargo, la decisión necesaria para el castigo ejemplar; enemigo de la pena de muerte, cuya abolición constituía uno de sus principios políticos y sociales, no accedió a confirmar algunas sentencias de muerte dictadas por los tribunales contra los cantonalistas, y, en virtud de esa lealtad con sus propias ideas, prefirió presentar la dimisión (7 de septiembre) y dejar paso a Castelar. Salmerón volvió a la presidencia del Congreso, desempeñando este cargo hasta la sesión permanente del 2 de enero de 1874, que fue disuelta por el golpe de Pavía.

Salmerón, destituido de su cátedra, partió para Francia, y en París llegó a un acuerdo con Ruiz Zorrilla En 1884 regresó a España, después de casi diez años de ausencia: en París había ejercido la abogacía para subvenir a sus necesidades, ya que siempre se distinguió por una acrisolada pobreza y una austeridad ejemplar. Volvió a explicar su cátedra en Madrid, gozando de popularidad entre el elemento intelectual y de prestigio entre los estudiantes; en 1886 fue elegido diputado, y en aquel mismo año se produce la ruptura con Ruiz Zorrilla.

Se une después a Azcárate, Pedregal y Labra, y con ellos funda el periódico La Justicia —término medio entre el posibilismo y la posición radical de Ruiz Zorrilla (1888)—. A partir de 1890, Salmerón se convierte en el más representativo de los jefes republicanos. Representa, desde 1893 hasta 1907, en todas las legislaturas, a Barcelona, a cuyas aspiraciones nacionalistas se asocia, cooperando con los catalanistas en cuanto fuera compatible con sus principios republicanos. Al fundarse la Solidaridad Catalana (1906) es elegido presidente de la misma; la aceptación de este cargo acarrea la escisión del partido republicano, agitado en sentido españolista por Lerroux, y Salmerón se ve obligado a abandonar la jefatura del republicanismo, siendo sustituido por Muro.

Dejó algunos escritos de tipo filosófico y otros de índole política, que se recogieron en cuatro tomos de Obras Madrid, 1911.

DE LA VILLA, Justa, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 553-554.