Conde de Romanones

Datos biográficos

Político e historiador
Nacimiento: 9-VIII-1863
Fallecimiento: 11-IX-1950

Biografía

Don Álvaro de Figueroa y Torres, hijo de uno de los hombres más ricos de su tiempo —el marqués de Villamejor—, fue doctor en Derecho, habiendo realizado sus estudios en el colegio de Bolonia; diputado en las primeras Cortes sagastinas de la Regencia, por Guadalajara —su zona de influencia—, en 1890 obtiene en las elecciones municipales un puesto de concejal en el Ayuntamiento de Madrid, del que pronto sería alcalde-presidente por designación del Gabinete Sagasta (1894-95).

Fotografiado por Kaulak (c. 1911)Fotografiado por Kaulak (c. 1911)

Militó siempre en el partido liberal; en 1898 volvió a ser alcalde de Madrid. En 1901 ocupó por primera vez una cartera ministerial —la de Instrucción Pública—, bajo la presidencia de Sagasta. Desde su departamento favoreció la situación de la primera enseñanza en España. Continuó en el Gabinete cuando se inicia el reinado personal de don Alfonso XIII. Muerto Sagasta, Romanones —título creado para él en 1893— apoyó a Moret para que sucediera al viejo político riojano en la jefatura del partido liberal.

Tomó parte en célebres debates parlamentarios, desde la oposición (nombramiento del padre Nozaleda para la sede de Valencia, por Maura; ataques a la política financiera de Villaverde, etc.). En 1905, al subir al poder Montero Ríos, Romanones se encargó de la cartera de Fomento, difícil de regentar en aquel momento por la grave crisis agraria reinante en Andalucía y que amenazaba alterar el orden público. Después de la crisis de noviembre de 1905, Romanones pasó a Gobernación, afrontando los desórdenes de Cataluña. Fue ministro de Gracia y Justicia con López Domínguez (1906), y publicó un célebre decreto sobre el matrimonio civil que originó graves protestas de la opinión católica. La disposición de Romanones fue derogada por el Gobierno de Maura, que sucedió a los liberales en enero de 1907.

Al ser derribado Maura en 1909, le sustituye el Gobierno Moret. Romanones, que prepara en Palacio la caída de Moret y facilita la subida de Canalejas, ocupa con este la cartera de Instrucción Pública, hasta que, en 1912, es designado presidente del Congreso. Asesinado Canalejas, y después de la interinidad de García Prieto, el monarca encarga Romanones la constitución del Ministerio (15 de noviembre de 1912).

El 31 de diciembre reconstituyó el Gabinete, sin que se celebraran las consultas de rigor, con lo que el monarca provocó la retirada de Maura de la política (1 de enero de 1913). Gobernó Romanones hasta octubre de 1913, aprobándose en esta fase ministerial la Ley de Mancomunidades y llevándose a buen término las negociaciones hispano-francesas sobre el protectorado de Marruecos. Durante esta gestión liberal, el rey recibió la visita —en Madrid y Cartagena— del presidente de la República francesa, Poincaré; don Alfonso hizo unas declaraciones que se interpretaron como inclinación al gobierno personalista. Sin embargo, se acusa un matiz liberal en el monarca, a quien visitan en Palacio Azcárate y Cossío, entre otros intelectuales.

En diciembre de 1915 vuelve Romanones al Poder. Ya al comienzo de la guerra europea, Romanones exteriorizó su posición aliadófila en el artículo Neutralidades que matan (publicado en El Diario Universal); los temores de que Romanones inclinase al país hacia una intervención armada en la contienda al lado de Francia, produjeron muchas manifestaciones en pro de la neutralidad de España.

Romanones dirigió reclamaciones muy enérgicas a Alemania con motivo del torpedeamiento de barcos españoles. Tuvo que sortear situaciones interiores difíciles —cuestión de abastecimientos, encarecimiento de la vida, etc.— y la huelga ferroviaria, que afrontó con la movilización de reservistas, como ya había hecho en ocasión semejante Canalejas. El 1 de enero de 1917 dimitió Romanones, pero habiéndole ratificado el rey la confianza, no abandonó la presidencia hasta el 19 de abril.

En el Gobierno Nacional presidido por Maura (1918), Romanones ocupó la cartera de Gracia y Justicia y, después, al dimitir Alba, la de Instrucción Pública. Resuelta la crisis planteada por Maura con una situación Garcia Prieto, en que Romanones fue ministro de Estado, el conde volvió a la Presidencia, el 3 de diciembre de 1918, en circunstancias nada halagüeñas: desórdenes sociales, problemas regionalistas, carestía, huelga general en Barcelona, etc.

Todo ello obligó a Romanones a dimitir el 15 de abril de 1919. En 1922 se constituyó la concentración liberal, que formó Gobierno bajo la presidencia de García Prieto, y Romanones ocupó la cartera de Gracia y Justicia hasta que, elegido senador por Guadalajara, fue designado para la presidencia del Senado. El golpe de Estado de Primo de Rivera redujo al ostracismo —como a otros muchos políticos— al conde de Romanones.

A la caída del Gobierno Berenguer, que había sucedido a la Dictadura, Romanones aconsejó al rey la formación del Gabinete Aznar, en el que fue ministro de Estado. Había asistido al primer Consejo de Ministros presidido por el rey y ahora le cabía ser testigo de excepción de la caída de la monarquía; para salvar los riesgos que el tránsito a la República ofrecía, recurrió a su antiguo correligionario Alcalá-Zamora, presidente del comité revolucionario, y con él celebró una infructuosa entrevista en casa del doctor Marañón (13 de abril de 1931).

Historiador, se le deben varios libros de Memorias (Notas de una vida) y biografías de Amadeo de Saboya, Sagasta, Espartero y la reina María Cristina. Fue académico de la de Ciencias Morales y Políticas, de la Historia, director de la de Bellas Artes de San Fernando y repetidas veces presidente del Ateneo de Madrid.

DE LA VILLA, Justa, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 510-511.