Antonio Maura

Datos biográficos

Político e historiador
Nacimiento: 1853
Fallecimiento: 1925

Biografía

Hijo de don Bartolomé Maura y doña Margarita Montaner, perdió a su padre cuando contaba trece años de edad, debiendo atender doña Margarita, con la ayuda del primogénito, Gabriel, al negocio de curtidos que servía de sustento al matrimonio, y a los diez hijos que de él nacieron. Antonio Maura siguió cursando sus estudios de Bachillerato en el Instituto de Palma, y, en 1868 —coincidiendo con la Revolución de septiembre— se traslada a Madrid para comenzar su carrera universitaria. Su vocación le inclinaba hacia las ciencias, pero un decreto de Ruiz Zorrilla, que autorizaba a licenciarse en Leves en tres años, le decidió a dedicarse al estudio del Derecho.

Detalle de fotografía de Kaulak publicada en 1917 en La Esfera.Detalle de fotografía de Kaulak publicada en 1917 en La Esfera.

En Madrid vivió, al principio, aislado, debido especialmente a que no hablaba bien el castellano, defecto que superó consagrando muchas horas a la lectura de los clásicos —Cervantes, Quevedo, fray Luis de León, Saavedra Fajardo, Gracián, etc.—. Un incidente en un aula de la Universidad, donde una respuesta del joven Maura provocó hilaridad por su torpeza expresiva, dio origen a la amistad con dos compañeros suyos de carrera: Honorio y Trifino Gamazo. Por ellos conoció a su hermano, el ya entonces notable abogado don Germán Gamazo, y, terminados sus estudios, empezó a trabajar como pasante en su bufete. En 1878, Maura, ya consagrado como jurista, contrajo matrimonio con doña Constancia Gamazo, hermana menor de sus amigos, y entró en la vida política, siendo elegido diputado por Mallorca en las Cortes convocadas por Sagasta en 1881, cuando este presidía el primer Gabinete liberal de la Restauración.

Ya en aquella legislatura Maura empezó a destacarse como notable orador, y a lo largo de sus sucesivas intervenciones parlamentarias, en las siguientes Cortes, fueron apuntando todos los aspectos que constituirían el programa de su vida política; participación de los ciudadanos en las tareas públicas por medio del sufragio, reforma de la administración provincial y municipal, saneamiento de los usos políticos, incremento de la marina y presencia activa de España en Marruecos. cf. Antonio Maura: Treinta y cinco años de vida pública, 2 t., recopilación de J. Ruiz Castillo. Mientras tanto, consolidó su fama de abogado, llegando a tener uno de los primeros bufetes de su tiempo.

En las Cortes de 1886 Maura fue vicepresidente del Congreso, y como presidente de la comisión del Jurado pronunció uno de sus más sólidos discursos parlamentarios en defensa de dicha institución. Por otra parte, y de acuerdo con Gamazo, ataca en este período la política librecambista de López Puigcerver, ministro de Hacienda del Gabinete Sagasta, que acabó por caer en 1890. Maura siguió las vicisitudes de Gamazo en las relaciones de este con Sagasta, quien, en el verano de aquel mismo año (1890), decidió atraer nuevamente a sus filas a los disidentes.

Puestos de acuerdo con el jefe liberal, al ser llamado este al Poder, en 1892, Gamazo y Maura ocuparon respectivamente las carteras de Hacienda y de Ultramar. En momentos en que se anunciaba ya la gravedad que iban a tener, de manera inmediata, los problemas coloniales, Maura, al hacerse cargo del departamento, trató de reducir las aspiraciones separatistas mediante la concesión de la autonomía a Cuba, presentando a este efecto un proyecto de ley (1893) que suscitó violenta oposición. Como no prosperaban las reformas preconizadas por Maura, este dimitió la cartera de Ultramar, solidarizándose Gamazo, que abandonó la de Hacienda.

Al producirse la insurrección cubana de 1895, Maura volvió al Gabinete, por exigencias de la opinión de las colonias, ocupando la cartera de Gracia y Justicia, desde la cual creía poder inclinar al Gobierno en favor de las reformas autonómicas. Pero el Gobierno Sagasta cayó en marzo del mismo año. Durante el período conservador, Maura, en las Cortes, siguió abogando por la implantación de las reformas, y después del asesinato de Cánovas, al volver al poder los liberales, ni Gamazo ni Maura accedieron a cooperar con el Gabinete, si bien, el primero, en la crisis de mayo de 1898, por considerarlo deber patriótico, formó parte del Ministerio Sagasta.

La revolución desde arriba

En la contestación al mensaje de la Corona, frente al Gabinete Sagasta, pronunció Maura su célebre discurso de la Revolución desde arriba, así llamado por una de sus frases tan características en su oratoria, de clásico estilo, de verbo rotundo y expresivo que prende en el auditorio como consigna definitoria de un programa bien madurado. Por eso he dicho y repito que España entera necesita una revolución desde el Gobierno, y que si no se hace desde el Gobierno, un trastorno formidable la hará; porque yo llamo revolución a eso, a las reformas hechas desde el Gobierno, radicalmente, rápidamente, brutalmente, tan brutalmente que baste para que los que estén distraídos se enteren, para que nadie pueda abstenerse, para que nadie pueda ser indiferente y tengan que pelear, hasta aquellos mismos que asisten con la resolución de permanecer alejados. Son palabras de aquel discurso que concretan con suficiente claridad la actitud de Maura, muy a tenor del espíritu revisionista propio de los años que siguieron al desastre del 98.

Formalizada la disidencia de Gamazo, y fallecido este poco después, Maura asumió la jefatura del grupo (1901). Se sintió atraído por Silvela, que había reaccionado contra el desastre en forma parecida a la de Maura, y ambos políticos llegaron a un acuerdo que se hizo público en noviembre de 1902, ingresando Maura con los elementos gamacistas y los suyos propios en el partido conservador. Silvela formó Gobierno en diciembre de 1902, encargándose Maura de la cartera de Gobernación, y durante su gestión al frente de este departamento se celebraron elecciones generales, ejemplares por la sinceridad y la honradez observada en aquella ocasión por el Ministerio.

Por el antagonismo que empezaba a insinuarse con Villaverde, cayó el Gabinete, y el jefe conservador —sin fe en España, en lo que se diferenciaba de Maura, que seguía creyendo en las posibilidades nacionales— se retiró de la vida pública. En una sesión del Congreso (octubre de 1903), al tomar estado parlamentario la retirada de Silvela, la mayoría conservadora aclamó como jefe a Maura, que poco tiempo después (5 de diciembre) sustituía en la presidencia del Gobierno a Villaverde y formaba su primer Gabinete.

Maura cuidó de que entraran en el Ministerio conservadores históricos, como Rodríguez San Pedro, Sánchez Toca y Allende Salazar, amigos personales suyos —Sánchez Guerra—, aparte de los técnicos como Linares y Ferrándiz. Maura, decidido a mantener el prestigio del Gobierno, impuso el nombramiento del padre Nozaleda para la sede de Valencia, presentó en las Cortes su proyecto de reforma de Administración Local, que aspiraba a lograr el descuaje del caciquismo, organizó el viaje del rey a Barcelona y a Mallorca —en Barcelona, Maura fue víctima de un atentado anarquista, perpetrado por Artal, que le hirió en el pecho— decretó el descanso dominical, etc.

En el orden internacional, se destaca la entrevista que celebraron en Vigo el Kaiser Guillermo II y el rey de España. Tan fecunda labor se vio bruscamente interrumpida; Alfonso XIII se negó a firmar el nombramiento de Loño para la jefatura del Estado Mayor Central, por preferir el rey al general Polavieja; se planteó la crisis y Maura fue sustituido por Azcárraga (diciembre de 1904).

Durante la etapa liberal, Maura ejerció la jefatura de la oposición de Su Majestad con asiduas intervenciones parlamentarias que prejuzgaron la política de defensa del orden, conjugación de autoridad y libertad y reformas del Estado, que habría que aplicar una vez llegada la hora de gobernar de nuevo. Asistían a Maura no solo los elementos adscritos al partido conservador, de una cohesión hasta entonces no alcanzada, pues había absorbido ya a los villaverdistas y romeristas, sino también grupos sociales de procedencia diversa. Por su autoridad personal, por su actitud crítica, por sus promesas de rectificación y saneamiento, [Maura] más que una doctrina, era un estilo M. Fernández Almagro, Historia del reinado de Alfonso XIII, pág. 103. El 25 de enero de 1907, Maura constituye su nuevo Gabinete, que merecerá el dictado de Gobierno largo, porque fue el de más dilatada vida, dentro de la normalidad constitucional del reinado de Alfonso XIII.

Va a ser en esta fase cuando Maura desplegará todas sus condiciones de hombre público, gobernando con luz y taquígrafos, siempre fiel a los principios parlamentarios. Vuelve a presentar a las Cortes su proyecto de reforma de la Administración Local (que no llegó a obtener su aprobación definitiva), y consigue legislar abundante y eficazmente durante su gestión: se promulgan las leyes de la Escuadra y de Comunicaciones Marítimas, Electoral, de Huelgas y coligaciones, de Tribunales industriales, contra la Usura, de Condena Condicional, de la Escuela Superior del Magisterio y del Teatro Nacional, que no se estableció; de creación del Instituto Nacional de Previsión, de Ferrocarriles secundarios, de Colonización interior, de reformas de Correos y Telégrafos, Policía, Sanidad, Beneficencia, etc.

Maura fomentó las relaciones de España con Inglaterra y Francia, siendo signo de esta orientación la entrevista celebrada en Cartagena (abril de 1907) entre Alfonso XIII y Eduardo VII de Inglaterra, así como la política seguida en relación con Marruecos, donde Maura anhelaba hacer efectivos los derechos de España.

Una agresión de las cabilas inmediatas a Melilla (1909) dio motivo a las operaciones que inauguran la serie de campañas militares que durante tantos años iban a constituir la preocupación dominante de España. La movilización de reservistas sirvió de pretexto a la intentona revolucionaria que culminó en la Semana Trágica de Barcelona, con el subsiguiente fusilamiento de su promotor Ferrer Guardia.

Maura afrontó en las Cortes la responsabilidad de la represión, que había desencadenado dentro y fuera de España una violentisima reacción contra él y su Gobierno. Moret, en nombre de los liberales, declaró rota la solidaridad de los partidos de Gobierno, y Maura, fiel a los principios parlamentarios, creyó necesario plantear al rey la cuestión de confianza; no hubo lugar, pues don Alfonso se adelantó —según la versión recogida por el duque de Maura M. Fernández Almagro Por qué cayó Alfonso XIII, págs. 154 y sigs.— y sin darle tiempo a desplegar los labios, le dijo: Ya sabía yo que iba usted a prestar un gran servicio más a la Patria y a la Monarquía. ¿Qué le parece a usted Moret como sucesor?

Se constituyó la conjunción republicano-socialista y, a lo largo de los Gobiernos liberales de Moret y Canalejas, la opinión pública se polarizó tajantemente en el Maura, sí y el Maura, no. Maura, que había declarado la implacable hostilidad al Gobierno de Moret y ratificado su identificación con La Cierva (responsable directo de la represión como ministro de la Gobernación), fue objeto de un nuevo atentado en Barcelona (julio de 1910) por parte del anarquista Posá.

El asesinato de Canalejas, a más de frustrar la prometedora acción de gobierno del estadista liberal, malogró la inteligencia entre liberales y conservadores y determinó la disgregación en grupos de aquellos, contribuyendo al descontento de gran parte del partido conservador ante el veto que las izquierdas impusieron a Maura para ocupar el Poder. La crisis de diciembre de 1912 que valió a Romanones la ratificación de la confianza regia sin las consultas establecidas por la práctica constitucional, motivó la nota de Maura (1-1-1913) por la que se retiraba de la política, renunciando su acta de diputado y la jefatura del partido conservador.

Maura volvió de su acuerdo al ser requerido para reintegrarse al mando por las minorías de su partido reunidas en el Senado, pero la herida quedó abierta. Llegada la hora de corresponder a los conservadores el turno para gobernar, don Alfonso encargó a Dato la formación del Gobierno, y Maura se ausentó de Madrid para no estorbar la solución y a la vez establecer su ya inevitable distancia del partido. Nació así el maurismo, como movimiento de juventudes, capitaneado por Ossorio y Gallardo, con claro matiz antipalatino. No por eso dejó Maura de intervenir de modo activo en política, como en los dos discursos que pronunció (Teatro Real, 1915; Plaza de Toros, 1917) en defensa de la neutralidad de España en la guerra europea.

En 1918, en situación muy crítica para el país, Maura accedió a presidir el Gobierno Nacional (mayo a noviembre). Aún presidió otro Gabinete (1919), pero ya con más simbolismo, por la tradición de su política, que eficacia parlamentaria. Maura había sido en 1907 un gobernante; en 1918, una figura decorativa; en 1919, un recuerdo, según Fernández Almagro, op. cit., pág. 395. De nuevo volvió a formar Gobierno en la dificilísima hora que siguió al desastre de Anual (1921/ 22), y se manifestó contrario a la Dictadura cf. Silió, Maura, Madrid, 1934, págs. 195 y siguientes.

En el orden cultural e intelectual, así como en el artístico, Maura fue persona de gran ilustración y notable aficionado a la pintura, que cultivaba como uno de sus pasatiempos predilectos. Fue director de la Real Academia de la Lengua, en la que había ingresado en 1903, versando su discurso sobre La oratoria como género literario.

La muerte le sorprendió el 13 de diciembre de 1925 en la finca Canto del Pico, del conde de las Almenas, en Torrelodones, adonde se había trasladado para pintar

BLEIBERG, Germán, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo F-M, págs. 965-968.