Juan José de Austria

Datos biográficos

Gobernador de los Países Bajos
Nacimiento: 7-IV-1629
Fallecimiento: 17-IX-1679

Biografía

La persona de Juan José de Austria, vinculada a los hechos más dolorosos de la decadencia del poder español en Europa, fue por unos años centro de las esperanzas mesiánicas de quienes confiaban en él para salvar la monarquía del desastre que la amenazaba. Como representante de este sentimiento enfermizo del pueblo que ha perdido el Norte de su rumbo, el infante gozó de una popularidad que realmente no merecía ni por sus cualidades ni por su talento. Pero ante la descomposición del Estado, ante la perspectiva de una larga regencia y la privanza de un extranjero, los españoles no hallaron otro recurso que acogerse a las posibilidades que les podía brindar el hijo natural de Felipe IV y la Calderona.

Posible retrato de Juan José de Austria, anónimo madrileño del siglo XVII.Posible retrato de Juan José de Austria, anónimo madrileño del siglo XVII.

Decir que Juan José no respondió a las citadas esperanzas es referirse a una observación histórica objetiva. ¿Pero quién era capaz entonces de rahabilitar la fortuna de las armas de España frente a los poderosos ejércitos de Luis XVI, apoyándose en un país empobrecido y arruinado por dos siglos de guerras en Europa y de colonización en América? Fruto de una de esas aventuras amorosas a que se entregó con harta frecuencia Felipe IV, Juan José nació en Madrid, el 7-IV-1629, hijo bastardo de Felipe IV y de la famosa actriz María Calderón.

A poco de venir al mundo su madre se retiró a un convento. El niño recibió una buena educación, y pese a las dudas que existían sobre su filiación, fue reconocido por Felipe IV en 1642 y beneficiado con el priorato de San Juan en Consuegra. Recordando en la corte el nombre de don Juan de Austria, el famoso hijo natural de Carlos V, se le invistió muy pronto con misiones de gran confianza.

En 1647, a los dieciocho años de edad, fue enviado a Nápoles para sofocar la insurrección de Tomás Aniello, lo que logró con el auxilio de buenos generales. Desempeñó el cargo de virrey de Nápoles de 1648 a 1651, en cuya fecha regresó a España para participar en los últimos hechos de armas de la guerra de Cataluña. Asistió al sitio y rendición de Barcelona (1651-1652) y combatió con éxito contra los franceses en Gerona.

Estas acciones en que desempeñó el papel de Pacificador, y sus modales simpáticos y agradables, le dieron un popularidad merecida. En 1656, la corte le nombró gobernador de los Países Bajos, cargo de suma responsabilidad a causa de la guerra que dirimían Francia y España. En el transcurso del mismo año, obtuvo al lado de Condé la victoria de Valenciennes, en cuya acción demostró innegable arrojo. Pero dos años más tarde, Turena le derrotaba por completo en la batalla de las Dunas (14-VI-1658), triste preliminar de la Paz de los Pirineos.

Pese al fracaso de la Dunas, la corte de Felipe IV no había perdido la confianza en Juan José de Austria. En 1661 se le confió el mando del ejército que operaba en Extremadura contra Portugal. Al iniciarse la campaña tuvo éxitos apreciables en Évora y, poco después, los españoles tomaron Alcacer do Sal, cerca de Setúbal; pero los portugueses, que contaban con la ayuda de Francia e Inglaterra, pronto reconquistaron las plazas y llegaron a penetrar en territorio español.

En 1663 era derrotado en de nuevo en la batalla Ameixial (8-VI-1663), de modo muy grave para la causa de España. Este revés fue aprovechado por el partido de la reina doña Mariana de Austria para perderle. Desposeído del mando del ejército se retiró a Consuegra. Aquí se hallaba cuando murió Felipe IV (1665).

Desde este momento se convirtió en jefe del partido de la oposición contra el gobierno del padre Nithard, privado de la regente Mariana de Austria. Aprovechando los descalabros sufridos por España en la guerra de Devolución, redobló sus ataques contra Nithard, hasta el punto que este decidió poner coto a sus demasías. Pero don Juan huyó de Consuegra, se refugió en Barcelona, y desde aquí emprendió una verdadera marcha militar sobre Madrid (1669).

El pueblo le aclamaba como salvador de España, pero a don Juan le faltó decisión y valor; se satisfizo con obtener la sustitución de Nithard y con formular unas cuantas admoniciones políticas a la regente. El 4-VI-1669 aceptó el cargo de virrey de Aragón con la esperanza de rehacer su partido. El desgobierno del estado bajo la privanza de Valenzuela rehizo el crédito de Juan José de Austria. A fines de 1677, poco después de la mayoría de edad de Carlos II, fue nombrado ministro universal de la corona, triunfando sobre Mariana de Austria y Valenzuela.

Su periodo de gobierno fue muy breve, pues murió el 17-IX-1679 en Madrid. Sin embargo, aún se vio obligado a firmar la Paz de Nimega (1678). La muerte le libró de la destitución, medida que hacía prever el rápido desencanto de la gente que le había considerado dotado de poderes sobrenaturales para restaurar España.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 87-87.