Marqués de la Ensenada

Datos biográficos

Ministro de España
Nacimiento: 2-VI-1702
Fallecimiento: 2-XII-1781

Biografía

Entre los ministros más clarividentes de España en el siglo XVIII figura don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, que supo aunar el espíritu de innovación política, social y administrativa con el respeto a la tradición nacional. A su persona, se deben, en buena parte, la prosperidad de que gozó España durante el reinado de Fernando VI y nuchas de las reformas que fueron más tarde desarrolladas por los ministros de Carlos III. De prodigiosa capacidad de trabajo y de fina percepción política, el marqués de la Ensenada rehizo el prestigio internacional de España y reafirmó su independencia política frente a Francia, y, en particular, frente a Inglaterra.

Retrato del marqués de la Ensenada, por Jacopo Amigoni.Retrato del marqués de la Ensenada, por Jacopo Amigoni.

Pertenecía don Zenón de Somodevilla a una noble familia riojana, de muchos blasones y poca hacienda. Nacido en Alesanco (Logroño), el 2-VI-1702, inició su carrera militar y administrativa como oficial supernumerario del ministerio de Marina, a las órdenes de Patiño (1720). En el desempeño de los encargos que le fueron confiados demostró tal competencia, que tanto Patiño como su sucesor Campillo (1726) le distinguieron sobremanera.

A los veintiséis años, el 10-VIII-1728, fue nombrado comisario general de la Marina. Desempeñó este puesto en Cartagena, en El Ferrol y en la expedición a Orán de 1732. Para la campaña napolitana, abierta con motivo de la guerra de Sucesión de Polonia, Somodevilla fue nombrado comisario-ordenador (1733-1734), destacándose tanto en sus servicios que el infante don Carlos, luego rey de Nápoles, le recompensó con el marquesado de la Ensenada. Poco tiempo después, Felipe V le nombraba sucesivamente secretario del consejo de la Armada e intendente de Marina (1737), desde cuyo cargo dictó unas Ordenanzas (1737-1738) que se han hecho célebres en la historia de la flota española de combate.

A principios de 1742, en calidad de secretario universal, acompañó al infante don Felipe en la campaña que dio por resultados la expulsión de los piamonteses de Saboya (guerra de la Pragmática Sanción —guerra del II Pacto de Familia, comenzada en 1741 entre España, apoyada por Francia, y Austria por la posesión de los ducados de Parma y Plasencia y el Milanesado.—

A la muerte del ministro Campillo, ocurrida el 11-IV-1743, Felipe V reclamó al Marqués de la Ensenada para que ocupara las secretarías de estado que aquel dejaba vacantes, que eran las de Hacienda, Guerra, Marina e Indias. Después de algunas vacilaciones don Zenón regresó a Madrid. Su gestión gubernamental, forzada de momento por las circunstancias de la guerra general en que intervenía España, no logró en el principio gran relieve, más que el de salvar con acierto las dificultades propias de aquella hora. Pero muerto Felipe V(1746), confirmado en su cargo ministerial por Fernando VI, y concertada la paz de Aquisgrán (1748), Ensenada pudo dar la medida completa de su valer.

Mantuvo una política de paz, pero una paz asegurada por el desarrollo de la propia potencialidad de España. En este aspecto creó nuevos regimientos, estableció la cría caballar, aumentó la artillería del ejército, fundó depósitos de municiones en varias plazas de España, y, en particular, fomentó el desarrollo de la marina, cuyo auge llegó muy pronto a inquietar al gobierno inglés. A su actividad se debe la prosperidad de los arsenales de Cartagena y del Ferrol. A mayor abundamiento se preocupó de los canales (proyecto del de Castilla) y de las carreteras (abertura del puerto de Guadarrama). La industria resurgió gracias a su sagaz política comercial y financiera. En su época los ingresos fiscales casi se duplicaron, y se llenaron las arcas del tesoro. En fin, como si lo anterior fuera poco, resolvió las cuestiones religiosas y políticas pendientes con la Santa Sede por el concordato de 1753.

Este fue el último acto de importancia en su gestión gubernamental. El 8-IV-1754, había reemplazado al difunto ministro Carvajal en la Secretaría de Estado. Desde este nuevo puesto se opuso con todas sus fuerzas al tratado de límites firmado el 13-I-1750 con Portugal. Para evitar lo que juzgaba mal irremediable, cometió la imprudencia de provocar la intervención de Carlos de Nápoles, futuro heredero de la Corona. Inglaterra y Portugal se aprovecharon de este incidente para arrancar de Fernando VI la orden de destitución de Ensenada. Esta llegó el 20-VII-1754. Desterrado a Granada y luego a Puerto de Santa María, residió aquí seis años. En 1760, al advenimiento al trono de Carlos III, regresó a Madrid.

Pero ya no intervino en la política, puesto que el gobierno había sido concedido a los italianos Grimaldi y Esquilache. Cuando en 1766 se produjeron los motines de Madrid —Motín de Esquilache—, se acusó al marqués de la Ensenada de haber participado en la preparación del movimiento, debido a su amistad con los jesuitas. Fue desterrado de nuevo de la corte el 18-IV-1766 y residenciado en Medina del Campo, en cuya villa acabó sus días el 2-XII-1781.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 105-105.