José María Torrijos

Datos biográficos

Militar
Nacimiento: 1791
Fallecimiento: 1831

Biografía

Desde joven mostró predisposición para la carrera de las armas No tenía más de trece años cuando, después de un brillante examen, obtuvo su despacho de capitán, y, en vista de su corta edad, se determinó enviarle a seguir estudiando a la Academia de Alcalá de Henares, donde ingresó como alumno ingeniero y permaneció cuatro años. En 1808 se trasladó a Madrid.

Fusilamiento de Torrijos en la playa de San AndrésFusilamiento de Torrijos en la playa de San Andrés

En el levantamiento del dos de mayo acudió al cuartel del Voluntarios del Estado, donde solicitó al coronel ser agregado a la compañía que salía para el Parque de Artillería. Desde el Parque fue comisionado por el capitán Velarde para parlamentar con el general Gobert, pero en el curso de la entrevista con este hicieron fuego unos paisanos, rompiendo la tregua, y el general francés lo retuvo como prisionero. Su muerte hubiese sido trágica de no haberle salvado Borely, el ayudante de campo de Murat que le conocía y le puso en libertad.

Fue destinado después a Cataluña, y en 1810 tomó parte en la batalla de Vich, en la que ganó el grado de teniente coronel. En Tortosa fue hecho prisionero por los franceses y llevado a Francia, de donde logró escapar y volver a Cataluña para seguir haciendo la guerra. En 1811 le fue conferido en Cádiz el mando del Regimiento de Tiradores de Doyle, con el grado de coronel. Al frente de estas tropas marchó a Extremadura, donde se puso a las órdenes de Wellington, quien le propuso para ascender a brigadier.

Fue siempre un liberal exaltado, por cuya causa fue preso en 1819, en Alicante, al descubrirse el complot de Andalucía. Al poco tiempo fue trasladado a Murcia, donde trabajó por la Revolución de 1820 desde la misma cárcel, y al triunfar esta, fue libertado por el pueblo, que le aclamó como héroe. Entonces se le nombró capitán general de Valencia. En 1822 salió a campaña para combatir a los rebeldes de Cataluña, cuyo levantamiento sofocó y fue ascendido a mariscal. En 1823 llegó a recibir el nombramiento de ministro de la Guerra, si bien el rey revocó este nombramiento al llegar a Sevilla camino de Cádiz.

Con motivo de este incidente rompió con Fernando VII, a quien pidió que le exonerara de su empleo de general. Al restaurarse el absolutismo se encontró en una posición apurada y emigró a Francia y después a Inglaterra. Allí concibió la idea de fomentar un levantamiento en España, a cuyo efecto se trasladó a Gibraltar para esperar de cerca la ocasión de sublevarse. Hizo en este sentido varios intentos y una vez llegó a desembarcar en la playa de Algeciras (29-I-1831) con unos 200 hombres, pero encontró resistencia y tras breve y costoso combate hubo de volver a Gibraltar.

En estas circunstancias se le preparó la emboscada que habría de costarle la vida y cuyo plan se le atribuyó a El Ángel Exterminador [Sociedad secreta, siendo el obispo de Osma uno de sus fundadores]. Para ello se buscó y consiguió la confianza de un amigo de Torrijos, un coronel de Málaga, haciéndole creer que toda la guarnición de aquella plaza se sublevaría en cuanto la capitaneara un hombre de prestigio.

El amigo, engañado, acabó por comunicar esto a Torrijos, quien tan seguro estaba de su triunfo, que embarcó para Málaga con solo unos 60 hombres, escogidos entre los jefes y oficiales de su confianza, ya que creía que en Málaga encontraría tropa y que contaría también con la ayuda del gobernador González Moreno. En el trayecto de este viaje, la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre, fue atacado por el Neptuno y se vio obligado a saltar a tierra precipitadamente en Fuengirola. Aún creía que su acción tendría éxito y atribuyó aquella persecución a los carabineros, que no sabrían nada de su levantamiento.

Una vez en tierra se refugiaron en una alquería e izaron la bandera tricolor prorrumpiendo en vivas a la libertad. El gobernador mandó, en seguida, bloquearlos en la alquería y, tras cinco días de resistencia y haber agotado sus provisiones, se rindieron. A los pocos días fue fusilado, sin formación de causa, juntamente con todos sus compañeros.

DÍAZ GARCÍA, José, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, pág. 794.