Ramón María Narváez

Datos biográficos

Militar y Presidente del Gobierno
Nacimiento: 5-VIII-1800
Fallecimiento: 23-IV-1868

Biografía

El espadón de Loja. Con esta frase quisieron zaherirle una vez más sus adversarios políticos, los progresistas españoles. Realmente, Ramón María Narváez fue un hombre enérgico, alguna vez duro, que echó en la balanza de las decisiones gubernamentales el peso de sus maneras autoritarias. Pero a medida que transcurren los años y la perspectiva histórica ahuyenta las nimiedades y los personalismos, se observa que Narváez fue el estabilizador del régimen isabelino y el hombre que permitió la normalidad política, en medio de las perturbaciones provocadas por los carlistas, los liberales exaltados, y la camarilla que se agrupaba en torno a las dos reinas, Isabel II y su madre Maria Cristina. Su misión fue dura y espinosa. La experiencia de los sufrimientos del país le hizo abandonar las veleidades progresistas de sus años mozos, para hallar en el moderantismo monárquico la fórmula de salvación para España.

Retrato del militar y y político español Ramón María Narváez.Retrato del militar y y político español Ramón María Narváez.

Nacido en Loja el 5-VIII-1800, de familia de noble prosapia, desde muy joven sus aficiones se inclinaron por la milicia. Ingresó en el ejército en el que ascendió con rapidez. Era oficial cuando se produjo el pronunciamiento del ejército en Andalucía. Ganado por la ideas liberales del momento, mereció la confianza de los gobiernos constitucionales de Fernando VII. El 7-VIII-1822 luchó en Madrid contra los guardias reales sublevados, y al año siguiente combatió contra los Cien Mil Hijos de San Luis.

Dados estos antecedentes liberales, no es de extrañar que al estallar la I Guerra Carlista se pusiera al lado de la Regente, a cuya causa prestó servicios muy relevantes en las campañas del Norte (Mendigorria y Arlabán) y del Sur (lucha contra Basilio Gómez y sus huestes (1836). Estos éxitos le enfrentaron con el general Espartero, que no quería compartir con nadie la gloria recientemente alcanzada en Navarra y las Vascongadas.

Don Baldomero obstaculizó la ascensión de Narváez, lo que provocó, de una parte, la antipatía de este y, además por el juego normal de las pasiones políticas, que se convirtiera en el paladín de los moderados. Después de una victoriosa campaña para combatir el bandolerismo en la Mancha (julio de 1838), los moderados casi abocaron a Narváez al golpe de estado. Habiendo presentado la dimisión de su cargo de jefe del ejército de reserva, se vio involucrado poco después (noviembre) en el pronunciamiento del general Córdova en Sevilla.

El golpe fracasó, por lo que Narváez partió para Tánger y luego para Francia, donde empezó a conspirar contra Espartero. Encumbrado este después del golpe de estado de 1840, Narváez halló partidarios entre los mismos progresistas para derribar al nuevo regente. En 1841 intentó un pronunciamiento en colaboración con O´Donnell, pero no tuvo éxito. Pero don años más tarde se desquitó cumplidamente. Aprovechando el pronunciamiento de Prim en Reus, desembarcó en Valencia, se puso frente a las tropas sublevadas y se apoderó de Madrid después del simulacro de combate de Torrejón de Ardoz (22-VII-1843).

Esta acción determinó la caída de Espartero. Narváez no recogió, de momento, los beneficios de su audaz campaña. Pero no podían escapársele. En efecto, el 8-V-1844 era nombrado presidente de gobierno de Isabel II, iniciándose de este modo su carrera de estadista. En cuanto a sus ideas gubernamentales, se manifestaron modificando en forma conservadora la constitución de 1837 por el código 23-V-1845, reprimiendo cualquier alteración del orden público y facilitando la recuperación económica del país.

Después de un periodo de nueva inestabilidad política provocada por la corte, en cuyo transcurso Narváez fue por dos veces jefe de gobierno y embajador en París, el 3-X-1847 se encargó de constituir nuevo ministerio, cuya gestión se dilató hasta el mes-I-1851. Respecto a este periodo se ha hablado de dictadura de Narváez. En realidad, el general procuró evitar las alteraciones públicas, tanto las provocadas por los revolucionarios de 1848 como por los carlistas, que en el mismo año intentaron levantarse en Cataluña y el Maestrazgo. También intervino en el año 1849 en el restablecimiento de la autoridad pontificia en Roma.

Alejado del gobierno y reemplazado por los extremistas del moderantismo, Narváez tuvo que restablecer el orden público, perturbado por los coletazos de la dominación progresista de 1854-1856. Del 12-X-1856 al 25-X-1857 anuló los efectos de la Vicalvarada y restauró el prestigio de la monarquía de Isabel II. Después del periodo de la Unión Liberal, la reina acudió de nuevo a Narváez en 1864 y 1866. Ante los progresos de los liberales, el general acudió a las medidas más duras. Su muerte. acaecida el 23-IV-1868, preludió la caída del trono isabelino.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 236.