ESPOZ Y MINA, Francisco (1781-1836). [Idocín (Navarra) Francia).

Empezó su carrera militar en 1810, mandando la guerrilla de su sobrino "Mina el Mozo, al caer este prisionero de los franceses. Como se dice en la Galería de españoles ilustres, Retratos y biografías publicados por el «Correo Español» (1894, t. II, pág. 82), «dio tanto que hacer a los franceses, que Reille, general enemigo, para combatir su partida de 3.000 hombres, organizó un ejército de 30.000. No por eso logró vencerle. Mina supo luchar ventajosamente con uno contra diez, gracias a sus conocimientos del terreno y a su pericia no aprendida. Diseminó el ejército contrario, realizó mil proezas, al cabo de las cuales, la Regencia, en un decreto lleno de pomposos y merecidos elogios le nombró coronel». Siguiendo la táctica de guerrillas ya empleada por su sobrino, desbarataba las marchas del enemigo, apresaba sus convoyes, venciéndole incluso en campo abierto, con una fuerza escogida de 1.600 hombres.

En Sangüesa derrotó (enero de 1812) al general Abbé, causándole más de 1.000 muertos y 400 prisioneros, y en Arlabán, poco después (abril del mismo año) apresó un importante convoy con cartas del rey José a su hermano Napoleón. Nuevamente derrotó a Abbé en Mendivil, y en febrero de 1813, sitió Tafalla, rindiéndose esta cuando se disponía a tomarla al asalto. Otras acciones importantes de esta campaña fueron la toma de Sos y del castillo de Fuenterrabía y un importante combate en Lerín, donde hizo varios cientos de prisioneros. Al terminar la guerra se trasladó a Madrid, volvió de nuevo a Navarra y, tras un intento fallido de proclamar la Constitución, emigró a Francia. En 1820 penetró de nuevo en España, siendo nombrado capitán general de Navarra y de Galicia. Al iniciarse en 1822 la lucha entre liberales y absolutistas, Mina combatió en Cataluña contra estos últimos, arrasando Castellfollit y tomando la Seo de Urgel.

El 27 de octubre de este año derrotó al barón de Eroles y poco después, al producirse la invasión del duque de Angulema, huyó a Inglaterra, de donde pasó a Francia más tarde. Durante su estancia en este último país, trató de conseguir la ayuda del gobierno de Luis Felipe para restablecer nuevamente la Constitución en España, y el 18 de octubre de 1830, a solicitud de la Junta de Bayona, entró en España por Vera de Bidasoa con una partida de la que formaban parte Chapalangarra y Espronceda. Después de un breve reconocimiento en Irún, al no responder el país, entró de nuevo en Francia, de donde no regresó hasta 1833, favorecido por la amnistía.

Desempeñó entonces el cargo de general en jefe del Ejército del Norte, desde octubre de 1834. Derrotado en Larráinzar, en Echarri, Ardanaz y Olazagutia, presentó la dimisión el 13 de abril de 1835. En octubre de este año, al subir al poder Mendizábal, pasó de general en jefe a Cataluña, sustituyendo a don Manuel Llauder. En Cataluña realizó actos de verdadera crueldad tomando el santuario de Hort, y ordenando el fusilamiento de la madre de Cabrera. Tras una breve campaña por Lérida y Tarragona, presentó la dimisión nuevamente el 1 de abril de 1836. Hasta octubre continuó en el puesto, al no serle aceptada, y, finalmente, pasó a Francia, donde murió el 13 de diciembre de este año.

Dejó escritas unas Memorias del general don Francisco Espoz y Mina, escritas por él mismo, las publicó su viuda, doña Juana Maria de la Vega condesa de Espoz y Mina (Madrid, 1850-52). El mejor elogio del guerrillero fue hecho por su propio enemigo Zumalacárregui, celebrando su dimisión en una alocución a las tropas: «Mina solo podía hacer balancear nuestra victoria; Mina solo podía detener todavía el trono vacilante de la débil criatura que quieren imponernos por reina; él, que a la energía, a la actividad y a su talento militar reúne una reputación colosal» (V. Pirala, Historia de la guerra vil, t. II, pág. 49).

PUENTE O´CONNOR, Alberto de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, pág. 1316.