Enrique Líster Forján

Datos biográficos

Militar y comunista
Nacimiento: 1907
Fallecimiento: 1994

Biografía

[Almeneiro, La Coruña-Madrid]. Militar de milicias y político comunista. A los 11 años emigró con su padre a Cuba, donde en 1927 se afilió al Partido Comunista Cubano. Regresó a España en 1928 y residió en Galicia hasta 1932, trabajando como cantero y dedicado a la organización del partido y del sindicato de varios oficios.

Koltsov y Enrique Líster en el frente.Koltsov y Enrique Líster en el frente.

Entre 1932 y 1935 vivió en la URSS, recibiendo instrucción militar en la academia Frunze. A su regreso a España, en septiembre de 1935, ya en la dirección del PCE, estuvo encargado de la agitación antimilitarista dentro del Ejército, a través del periódico Soldado Rojo, pero al mismo tiempo era instructor de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC), creadas en 1933, fuerza de choque comunista semiclandestina que actuó contra los falangistas y otros grupos derechistas en la primavera trágica de 1936. Curtido en los combates callejeros que hicieron fracasar la rebelión en Madrid, en especial el asalto al cuartel de la Montaña, fue uno de los fundadores del Quinto Regimiento, unidad que los comunistas trataron de que fuera modelo en el Ejército de la República, y el primer jefe de milicias que tuvo una nítida visión militar de los problemas, como se puso de manifiesto en la defensa de Madrid.

Su brigada adquirió pronto fama de aguerrida y eficaz en los duros enfrentamientos del Jarama y Brunete. Militarización y disciplina, repetía Líster a los que le preguntaban por el secreto de sus éxitos, incluso cuando tenía que taponar las brechas de otras unidades. Una disciplina férrea, por supuesto, que implicaba un castigo inmediato y ejemplar, además de público, de cualquiera que flaqueara ante el enemigo. Luego estuvo al mando de la 11 División en todos los frentes, excepto el del norte, y fue el primer oficial de milicias que alcanzó el empleo de teniente coronel. Miembro del comité central del PCE desde 1937.

Sus críticos y especialmente los anarquistas lo presentaron como cruel e implacable, no solo con el adversario, sino con sus propias fuerzas; pero hay que tener en cuenta que estuvo siempre en primera línea, en unidades de choque. Una de sus actuaciones más controvertidas, por orden del gobierno de Negrín, fue poner en práctica el decreto de disolución del Consejo de Aragón, un organismo dominado por los anarquistas y presidido por Joaquín Ascaso, en agosto d e1937, así como la liquidación forzosa de las colectivizaciones.

Según el historiador pro anarquista César M. Lorenzo, que acusa de brutalidad a los gubernamentales, las divisiones libertarias deseaban ardientemente embestir a las tropas de Líster, pero el comité nacional de la CNT y el comité peninsular de la FAI lo impidieron para no desencadenar una nueva guerra civil. Líster alardea en sus memorias de haber amedrentado a los confederales para terminar con la pesadilla faísta, según expresión de Pasionaria.

En la batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938) mandó el V Cuerpo de Ejército y obtuvo la Medalla del Valor. Estuvo hasta el último momento defendiendo al gobierno de Negrín, en el pequeño aeródromo de Monóvar con solo 80 guerrilleros, el 6 de Marzo, tras la sublevación del coronel Casado.

Al terminar la guerra en España, marchó a Moscú y volvió a la academia Frunze, para luego luchar contra Alemania y obtener el grado de general del ejército soviético. Su peripecia bélica resulta impresionante, pues también mandó una división del ejército polaco y alcanzó el generalato con las tropas de Tito en Yugoslavia.

Miembro del comité ejecutivo del PCE desde 1946 hasta 1970, residió varios años entre Moscú y Praga. En desacuerdo con la línea conciliadora del PCE, y acusando a Carrillo de seguir una deriva socialdemócrata y liquidadora, protagonizó una escisión en 1970 para organizar el Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Regresó a España en 1977, pero su partido no obtuvo ningún respaldo electoral, y en 1986, tras la caída de Carrillo, volvió al redil del PCE, y fue elegido miembro de su comité central. Fruto de la polémica intestina fue su libro Así destruyó Carrillo el PCE (Madrid, 1983), una pormenorizada requisitoria con numerosos testimonios y argumentos sobre la presunta traición de los ideales comunistas por parte del que había sido su camarada y secretario general.

Antonio Machado le dedicó un famoso soneto en 1938, al jefe de los Ejércitos del Ebro, con motivo de la batalla homónima, pero Ramón J. Sender, que estuvo muy cerca de él, trazó un retrato al vitriolo en el personaje Verín de su novela Los siete libros de Ariadna (Barcelona, 1977).

El presidente Azaña se mostró desdeñoso con él, lo mismo que otros jefes militares surgidos de las milicias. Sus compañeros lo vilipendiaron por irascible e intolerante, aunque no discutían su honradez y su arrojo. Sus recuerdos de la guerra civil están recopilados en Memorias de un luchador (Madrid, 1977). Su afición por los temas bélicos y sus experiencias en los frentes se reflejaron en Nuestra guerra. Aportaciones para una historia de la guerra nacional revolucionaria del pueblo 1936-1939 (París, 1966), luego incluida en la Memorias, que resulta esencial para conocer la situación y los entresijos del Ejército Popular, pese a su lógica parcialidad y sus obsesiones. Muchos de los insultos que lanza contra los anarquistas son tan zafios como injustificados.

Madridejos, Mateo, Diccionario onomástico de la guerra civil, Ed. Flor del Viento, 2006, págs. 195-197.