Ramon Cabrera

Datos biográficos

General carlista
Nacimiento: 27-XII-1806
Fallecimiento: 24-V-1877

Biografía

General carlista Ramón Cabrera.General carlista Ramón Cabrera, «el Tigre del Maestrazgo».

En el Levante español, la figura más destacada de las guerras carlistas fue don Ramón Cabrera y Griñó, que poseyó, al lado de una singular bravura, dotes naturales de organizador y estratega. La ferocidad con que se dirimió la lucha en la mencionada región, ha empañado en algunas ocasiones la fama que, en conjunto, recaba la actuación de este caudillo. Nacido en Tortosa el 27 de diciembre de 1806, en el seno de una familia de buen pasar, su juventud fue muy azarosa. Sus padres le hicieron estudiar en el seminario de la localidad para poder optar a dos beneficios que tenía reservados en el obispado tortosino. Pero Cabrera no tenía vocación para el sacerdocio, por lo que colgó los hábitos y durante algún tiempo vivió sin oficio conocido. Al llegar a Tortosa la noticia de la muerte de Fernando VII (1833), Cabrera fue confinado a Barcelona por sus antecedentes legitimistas. Pero burlando toda vigilancia, marchó a Morella a alistarse bajo las banderas carlistas desplegadas por el barón de Hervás.

Aunque en los primeros combates no se distinguió por su arrojo, más tarde dejó admirados a cuantos le rodeaban por sus virtudes castrenses. Estas condiciones, unidas a las circunstancias de la guerra, determinaron que su carrera fuese muy rápida. Sargento en 1834 ; comandante de una partida en la acción de Mayals (1834), en donde sufrió un duro quebranto la causa de don Carlos en Cataluña; coronel a las órdenes del brigadier Carnicer a fines del mismo año, el 8 de febrero de 1836 fue nombrado brigadier de infantería. Por entonces mandaba, en calidad de jefe provisional, el ejército carlista del Centro, constituído por una serie de partidas dotadas de más fe en su causa que de organización militar eficiente. Poco después, y a causa de una serie de represalias, el general Nogueras cometió la funesta torpeza de fusilar a María Griñó, la madre de Cabrera (16 de febrero de 1836). Cegado por la ira, ordenó este otros fusilamientos contra personas inocentes, con lo que la guerra en el Maestrazgo adquirió un aspecto terrible y sanguinario.

Cabrera organizó sus fuerzas en Cantavieja, que durante mucho tiempo fue la capital, el arsenal y el hospital del ejército carlista de Levante. En el transcurso de 1836 se apoderó de Ulldecona, acción que le valió el ascenso a mariscal de campo (15 de agosto), y acompañó al general don Miguel Gómez en su expedición a la Meseta. Por discrepancias en el mando, se separó de este, y trató de llegar con su reducida columna a Navarra. Pero fue sorprendido y derrotado en Rincón de Soto (1 de diciembre) por el general Iribarren. No obstante, pudo regresar al Maestrazgo, donde con su presencia reavivó los ánimos de sus partidarios, que ya le daban por muerto.

En seguida restableció la situación militar, que se hallaba muy comprometida, con varias acciones afortunadas, entre las cuales la toma de San Mateo y Cantavieja. Así pudo prestar una cooperación activa a la expedición de don Carlos contra Madrid, que no tuvo éxito (1837). Mientras en las Vascongadas la causa carlista empeoraba mes tras mes, Cabrera sorprendía a sus adversarios apoderándose de Morella (25 de enero de 1838), ciudad que defendió durante dos años contra los más aguerridos ejércitos cristinos. En agosto de 1838 derrotó a las tropas del general Oraá, que habían puesto sitio a la plaza, por cuya victoria fue ascendido a teniente general y recibió el condado de Morella. Poco después vencía al general Pardiñas en la competida batalla de Maella. A fines de 1838 Cabrera se podía considerar dueño de las provincias de Teruel y Castellón de la Plana, excepto las capitales.

Finalizada la guerra en el Norte después del convenio de Vergara (1839), Cabrera mantuvo enhiesto el pabellón carlista en el Maestrazgo. Al general O'Donnell, que había salido victorioso en algunos combates, sucedió el propio duque de la Victoria, al frente de las tropas del Norte que convergían sobre el Maestrazgo. Morella cayó en poder de estas fuerzas el 30 de mayo de 1840. Cabrera pasó con una pequeña hueste a Cataluña y resistió en Berga; pero, por último, decidió internarse en Francia (5 de julio de 1840). El gobierno francés le encarceló en la fortaleza de Ham. Puesto en libertad, fue desposeído de todos sus cargos y graduación (1842) a causa de una de las frecuentes rencillas entre los emigrados. Sin embargo, habiéndose trasladado a Londres, se captó la confianza del heredero carlista, el conde de Montemolín. La estancia en Inglaterra modificó mucho el carácter de Cabrera.

Al estallar en Cataluña la llamada guerra dels matiners, Cabrera fue nombrado capitán general con el encargo de dirigir el alzamiento. A pesar de sus innegables condiciones militares, no pudo hacer nada para dar coherencia a las partidas que pululaban por el país (1848-1849). Después de este fracaso, no intervino ya en la vida política. En Londres contrajo matrimonio con una opulenta dama, de la que tuvo varios hijos. Murió en esta capital el 24 de mayo de 1877.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 194.