Antonio José de Sucre

Libertador, militar y político

Nacimiento: 1795

Fallecimiento: 1830

Biografía

Retrato de Antonio José de Sucre.Retrato de Antonio José de Sucre

SUCRE Y DE ALDA, Antonio José de (1795-1830) [Cumaná-Pasto]. Patriota venezolano, héroe de la independencia de América del Sur, gran mariscal de Ayacucho y primer presidente de la república de Bolivia. Hijo de Vicente Sucre y Urbaneja, nació, según consta en la partida de bautismo, en Cumaná (Venezuela), el 23 de febrero de 1795; no han faltado, sin embargo, quienes poniendo en duda la autenticidad de este documento, bien como fecha del nacimiento el 13 de junio de 1793; no obstante, el Gobierno de Venezuela celebró su primer centenario en febrero de 1895. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal y, ya adolescente, tuvo por preceptor al coronel Mires, con quien hizo estudios de matemáticas en Caracas. En 1810 figuraba como alférez de ingenieros en las filas de los independientes. Desde 1812 luchó al lado del general Miranda, acompañándole en sus desgraciadas campañas, y cuando en 1812 fue firmada la capitulación de San Mateo, Sucre, que ya era teniente, volvió a Cumaná. Ante las persecuciones que se hacían por parte de los realistas, buscó refugio en la isla de Trinidad, donde también se encontraban, entre otros patriotas, Mariño, Bermúdez y Piar. Con ellos emprendió en 1813 la campaña revolucionaria de Venezuela.

Desde el islote de Chacachacare, en el golfo de Paria, desembarcaron en Güiria. Combatió en la batalla de Maturín y tomó parte en la rendición de Cumaná. Luchó continuamente en este período de laguerra a muertey cooperó en la organización del ejército de Oriente, que había de ayudar a Bolívar. En 1814, con el grado de teniente coronel, participó en la campaña contra Caracas. Había sido destinado al Estado Mayor cuando las derrotas de Aragua y Urica le hicieron refugiarse en las Antillas.

Se encontraba en la Margarita cuando llegó la expedición del general Morillo, trasladándose con otros jefes y oficiales a la Martinica y Santo Tomás, viniendo a ser de los defensores de Cartagena en Nueva Granada. Después de un peligroso naufragio volvió a Costa Firme, donde por orden de Mariño se hizo cargo delbatallón Colombiano, del que se separó por disidencias entre los republicanos. Hasta 1818 todavía no figuraba en primer término, pero lucha continuamente y presta grandes servicios a la patriacon su espíritu de organización, con su valor y también con su cordura para evitar la anarquía que cundía entre los jefes patriotas(Montilla, José Abel,Bolívar, Miranda y Sucre, San Cristóbal (Venezuela), 1941, pág. 96).

En 1817 sirvió en distintos puntos de Guayana. Ascendido a coronel, fue destinado a la comandancia del bajo Orinoco, y después al Estado Mayor divisionario del general Bermúdez. A mediados de 1818 ascendió a general de brigada. En 1819 se unió a Bolívar en Angostura, interviniendo desde entonces cuantos proyectos y luchas emprendió el libertador, con quien le unió una leal amistad. Le fue encomendada la misión de trasladarse a las Antillas, con el fin de reunir armas y municiones para la campaña que Bolívar proyectaba contra Caracas; consiguió realizar su objeto y burló la escuadra española de Laborde, que se había propuesto capturar su nave. Vuelto a la Guayana, se le destinó a la jefatura del Estado Mayor del ejército que mandaba Mariño en el oriente de Venezuela, pasando después al de Bolívar con el mismo carácter.

En 1820 fue jefe de la delegación de la Gran Colombia que firmó en Santa Ana de Trujillo con los delegados de Morillo, untratado de armisticio, que había de durar dos meses, y otro llamado deregulación de la guerra. En 1821 se le destinó a mandar las fuerzas de Colombia en auxilio de Guayaquil, cuya libertad consigue por el triunfo de Yahuachi y, aunque es derrotado por Gómez de Ambato, en 1822 consigue sobre las tropas de Aimerich la gran victoria de Pichincha, que dio la libertad a Quito y terminó la guerra del sur de Colombia.

Cuando por los desaciertos de San Martín se vio obligado el Perú a pedir apoyo a Bolívar, fue este secundado eficazmente por Sucre, que tomó parte en la Batalla de Junín en 1824. Encargado de la jefatura del ejército, se dedicó a su mejora y equipo con extraordinaria actividad. La marcha por los Andes desde Cochabamba a Guamanga fue una operación brillante, llevada a cabo con las más perfectas reglas del arte militar.

El 9 de diciembre de 1824 vence al virrey La Serna y sus generales en la memorable batalla de Ayacucho, otorgándoles una generosa capitulación, dondeno solo se les garantizaba la vida, sino también su libertad y su dignidad personal, se respetaban sus opiniones, se les protegía con dinero, se ponían a salvo sus propiedades y se les brindaba una nueva patria bajo el sistema de gobierno republicano(L. Villanueva,Vida del gran mariscal de Ayacucho, Caracas, 1891.Esta victoria fue de las más trascendentales de la revolución, pues sellaba la independencia sudamericana. Por el Congreso del Perú le fue concedido a Sucre el título de Gran Mariscal de Ayacucho, que sería en adelante su mayor timbre de gloria.

En las provincias del Alto Perú se resistía todavía el general Olañeta que, aunque por enemistad con el virrey, se había rebelado contra él, sostenía por su cuenta el pabellón de la corona. Esta resistencia fue terminada en una corta campaña llevada por Sucre en combinación con el general argentino Arenales, que actuaba desde Salta con tropas de Buenos Aires.

El 10 de junio de 1825 se reunió la Asamblea general de representantes de estas provincias que se constituyeron bajo la denominación de República de Bolivia, confiando a Bolívar el poder ejecutivo por el tiempo que residiera en el territorio encargando a Sucre del mando inmediato de los departamentos. En abril de 1826 se reunió en Chuquisaca (hoy Sucre) el primer Congreso constituyente de esta nación, que eligió a Sucre presidente vitalicio, cargo que solo aceptó para dos años. Se señaló en este tiempo como magistrado honrado, enérgico y capaz. Las intrigas y la envidia le acarrearon enemigos; la conducta de algunos políticos del Perú que habían declarado la guerra a Bolivia aumentaron el desorden. Estalló contra él un motín militar, en el que fue herido en un brazo y hecho prisionero, debiendo ser rescatado por el general López, que vino a marchas forzadas desde Potosí.

Presentó su renuncia a la presidencia, pero antes de abandonar el país envió al Congreso extraordinario de 1828 un bello mensaje, en el que, renunciando a la prerrogativa que le concedía la Constitución de eximirle de toda responsabilidad en los actos de gobierno, rogaba se examinase escrupulosamente su conducta prestándose a someterse al fallo de la Cámara si encontraba haber faltado en una sola infracción a la ley; también rogaba, como premio a la nación enterael no destruir la obra de mi creación, conservar por entre todos los peligros la independencia de Bolivia y preferir todas las desgracias y la muerte misma de sus hijos antes que perder la soberanía de la República que proclamaron los pueblos y que obtuvieron en recompensa de sus generosos sacrificios en la revolución. Trasladado a Quito, se dedicó a la administración de las haciendas de su esposa, la marquesa de Solanda, dividiendo el tiempo entre el estudio y los campos.

En 1829 fue llamado a luchar con los peruanos que, a causa de reclamaciones territoriales, habían invadido Colombia. Fracasado su intento de llegar a un acuerdo que evitase el derramamiento de sangre, venció en Tarqui al general Lamar, concediéndole amplias y generosas condiciones, pues, una vez más, se conformabacon que su victoria hubiese asegurado la paz, el orden y la libertad de ColombiaPesquera Vallenilla, El Gran Mariscal de Ayacucho, Barcelona, 1910, pág. 135.Fue representante del Ecuador en el Congreso general de Colombia reunido en Bogotá en 1830.

Al iniciarse la escisión de Venezuela, esta Asamblea, de la cual fue presidente, le designó para formar parte de la comisión que debía hacer una gestión de paz cerca de Páez, que no tuvo efecto. Para evitar la separación del Ecuador, salió de Bogotá para dirigirse a Quito. Al pasar por la montaña de Berruecos, en la provincia de Pasto, fue alevosamente asesinado el día 4 de junio de 1830. La opinión pública señaló al general José María Obando, jefe militar de Pasto, como inductor de este atentado, y así lo acusó años después en un célebre libro A. J. de Nisarri. Parece que el rumor del asesinato era público de días atrás. Sus restos, depositados provisionalmente en un lugar cercano al de su muerte, fueron llevados a Quito por orden de su familia y enterrados en la iglesia de San Francisco. Reclamados por Venezuela, han sido trasladados más tarde a la catedral de Caracas.

La actuación de Sucre como militar, político, hombre de Estado, organizador o soldado, solo alabanzas ha merecido. De él decía Bolívar:es la cabeza mejor organizada de Colombia, metódico y capaz de las más elevadas concepciones, el primer general de la República y el mejor hombre de Estado. Sus principios son excelentes y fijos, y su moralidad ejemplarPerú de Lacroix, L.; Diario de Bucaramanga, París, 1869, pág. 69.Sucre es el copo de nieve sobre la charca de sangre. Su origen, su vida y su desaparición lo elevan como un tipo de pureza inviolada en medio de violencia homicida e improbidadC. Pereira, El general Sucre, Madrid, página 7.

Sus cartas oficiales y su correspondencia con Bolívar muestran su agudeza, lo acertado de sus medidas, la altura de sus concepciones y su profunda comprensión de los conflictos y problemas que encerraba el nacimiento de los nuevos estados sudamericanos. De ideas democráticas, quiso siempre la intervención del voto nacional en la formación de nuevas repúblicas, condenó las escisiones y trabajó cuanto pudo por lograr la unión de la Gran Colombia, ideal supremo de Bolívar. En su honor, Bolivia llamó Sucre a su capital, y El Ecuador designó con su nombre la moneda nacional.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 706-708.