Nubeluz

Francisco de Paula Santander

Autores: Justa de la Villa - Ramón Ezquerra

Óleo de Francisco de Paula SantanderÓleo de Francisco de Paula Santander

SANTANDER, Francisco de Paula (1792-1840) [Rosario de Cúcuta-Bogotá]. General y político colombiano. Estudió la carrera de leyes, en la que se doctoró a los diecisiete años. Perteneció a la juventud que, al estallar en 1810 el grito de la independencia, abrazó con entusiasmo la causa de su país. Desempeñó el cargo de secretario de la comandancia militar de Mariquita y, más tarde, de la inspección militar de Santa Fe. Partidario del bando federal, fue hecho prisionero por los centralistas en la lucha de ambos partidos en 1813. Recobrada la libertad siguió combatiendo por la patria. Al partir Bolívar para su campaña de liberación de Venezuela en 1813 dejó a Santander, que era sargento mayor ya, en los valles de Cúcuta para su defensa. En 1814 era coronel y en 1815 fue envuelto en la derrota de Urdaneta por el realista Sebastián Calzada y tuvo que retirarse de Ocaña, mientras el segundo se apoderaba de Pamplona.

En la campaña de 1816, cuando los independientes sucumbieron ante las fuerzas españolas, se distinguió por su valor en la Jornada de Cachirí (22-II); fue nombrado segundo del general francés Serviez, que renunció a combatir en la Meseta y quiso retirarse a los Llanos, por lo que el gobierno quiso que lo sustituyera Santander, que rehusó; al fin, ambos se trasladaron a los Llanos con los restos de su ejército. Con el fin de dar cierta cohesión a los dispersos grupos republicanos, se reunió una Junta de generales, que le nombró jefe del ejército de Oriente, pero presentó la dimisión después de haber sofocado una conjuración de otros militares para desposeerle del cargo en favor de Páez, que recibió la plenitud del mando. Al frente de una brigada de caballería contribuyó a la conquista de Barinas, hizo parte de la campaña del Apure y, a principios de 1817, se reunió en Barcelona con Bolívar, que le nombró jefe del Estado Mayor de su ejército y le ascendió a general de brigada.

Enviado a la provincia de Casanare con un cuadro de oficiales, supo organizar y disciplinar en ella un ejército, ocupando su capital en enero de 1819. Allí hizo fracasar la expedición del realista Barreiro a los Llanos (1819). Reunido nuevamente con Bolívar, al comenzar su expedición a Nueva Granada, luchó a su lado en los campos de Vargas, Gámeza y Boyacá, ascendiendo en este último a general de división. Juntos hicieron la entrada triunfal en Bogotá, donde fue nombrado vicepresidente de las provincias de Nueva Granada, dentro de la nueva República de Colombia, creada por Bolívar con Venezuela y Nueva Granada, siendo confirmada esta unión el 17 de diciembre por el Congreso de Angostura y Santander como vicepresidente del departamento de Cundinamarca, nuevo nombre de Nueva Granada.

Al marchar Bolívar a Angostura, permaneció Santander en Bogotá dirigiendo la administración pública, presidiendo los congresos y ocupándose de reunir hombres y atender a todas las necesidades del ejército en campaña. Se manchó con el injustificado fusilamiento de Barreiro y otros treinta y siete prisioneros realistas el 11 de octubre de 1819. En 1821 fue elegido vicepresidente de la Gran Colombia en el Congreso de Cúcuta, que sancionó la unión de Nueva Granada y Venezuela, con un régimen unitario, por lo que desaparecieron las vicepresidencias departamentales del régimen de Angostura (7-XII).

Surgieron pronto desavenencias con el general Páez, encargado del gobierno de esta última. Empezaron también en esta época sus disensiones con Bolívar. Durante la larga ausencia de este en sus campañas de Quito y el Perú gobernó Santander, proporcionándole toda clase de medios en hombres y dinero, a pesar del lamentable estado de la Hacienda; autorizó, en parte, el empréstito contratado por Zea en Europa, fomentó la inmigración extranjera y otras medidas acordadas por el Congreso, reunido en Bogotá en 1823. Fue reelegido vicepresidente en 1826, pero con dos rivales en la votación, no aceptando el Congreso su dimisión.

En 1826 Páez, comandante general de Venezuela, acusado ante el Congreso, se alzó en rebeldía, sin que se atreviera Santander a combatirlo, y llamó a Bolívar para que remediara la crisis. Regresó este y logró reducir a Páez, pero confirmándole el mando militar y civil de Venezuela, lo que era volver en el fondo al federalismo.

Separado de la vicepresidencia en 1828, fue diputado por Bogotá en la convención de Ocaña, presidiendo la conjuración de septiembre contra Bolívar, siendo condenado a pena de muerte, que le fue conmutada por la de destierro. Se había opuesto a la constitución llamada monocrática de Bolívar, impuesta en Bolivia y que el Libertador quería extender a Colombia, y también a las tendencias monárquicas que empezaban a cundir y al poder extraordinario que reclamaba aquel.

Después de viajar por Europa, se encontraba en Nueva York cuando estalló la revolución de 1831, siendo elegido primer presidente constitucional de Nueva Granada, ya separada definitivamente de Venezuela, ya disuelta la Gran Colombia y fallecido Bolívar. La convención de 1831 organizó a Nueva Granada, dio una constitución y tras las presidencias interinas de Márquez y Obando, fue elegido Santander el 10 de marzo de 1832, habiendo tomado posesión el 7 de octubre, por haberse hallado en los Estados Unidos al ser electo. Durante el período de su mandato, 1831-1837, procuró desarrollar una política de mejoras y libertades, según la fórmula del progresismo; abrió escuelas y organizó establecimientos de cultura superior, como el Museo y la Audiencia.

Gobernó despóticamente y con crueldad, por lo que, si logró sostenerse, dejó el Poder, que amaba tanto Pereyra, Historia de la América española, Madrid, 1927, t. VI, pá gina 239, sin que fuese elegido un continuador de su sistema. Persiguió a los bolivarianos y favoreció a sus amigos; introdujo en la enseñanza las doctrinas utilitaristas del filósofo inglés Bentham, con gran descontento de los católicos. Sufrió conjuras por parte de los inconformes, en especial de los oficiales eliminados por Obando en 1831, y la del español José Sardá, adherido a la indepenencia terminó con el fusilamiento de dieciocho complicados (1833) y el asesinato de Sardá, aprobado por Santander. Se acordó que Nueva Granada asumiera la mitad de la deuda de Colombia; se firmó un tratado de amistad y límites con Venezuela, que no se ratificó; restableció la Academia Nacional y fomentó la enseñanza.

En 1837 no fue reelegido, sucediéndole el doctor José Ignacio de Márquez, representante de la tendencia civilista. Fue al nuevo Parlamento como representante de la provincia de su nacimiento, capitaneando en él el grupo de la oposición. Murió en Bogotá, el 16 de mayo de 1840. El Congreso de ese año honró su memoria, y la nación la perpetuó levantándole una estatua en la plaza de San Francisco de la capital.

VILLA, Justa de la - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, pág. 595-596.