Nubeluz

José María Morelos y Pavón

José María Morelos y PavónJosé María Morelos y Pavón.

MORELOS Y PAVÓN, José María (1765-1815) [Valladolid (México) - San Cristóbal de Ecatepec]. Atrevido guerrillero que luchó contra la dominación española y alcanzó éxitos resonantes en el mediodía de México. Hombre de la más baja condición; pertenecía a una casta de las peor vistas por las clases superiores de las colonias, como hijo de negra y mestizo de indio y blanco. Fue vaquero en su juventud y solo a los veintinueve años logró ingresar en el colegio de San Nicolás del que era rector Hidalgo, ordenándose de sacerdote a los treinta y dos. Desde entonces guardó gran afecto y consideración a su maestro, cuya obra continuó. Era párroco de Carácuaro cuando Hidalgo lanzó el célebre Grito de Dolores, apresurándose a ponerse a su servicio en defensa de la causa de la revolución; fue nombrado coronel y se le encargó extender la sublevación por el sur de México, secundado por activos tenientes, como el cura Mariano Matamoros y Vicente Guerrero, que luego llegó a ser presidente de la República.

Definiendo su causa como de la independencia patria, supo atraerse muchos criollos, llegando a disponer de unos seis mil hombres bien armados. Empleó la táctica de las guerrillas, que los españoles utilizaban contra Napoleón. En los años de 1811 a 1813 obtuvo pequeñas victorias que fueron acrecentando su prestigio: Tixtla, Chautla de la Sal, Izúcar. En febrero de 1812 fue sitiado en Cuautla por Calleja, encargado por el Gobierno español de terminar con él: tras dos meses de sitio, supo burlar a los sitiadores y salir de la plaza, retirándose hacia el Sur y apoderándose de la importante ciudad de Oaxaca. En noviembre de este mismo año tomaba el puerto de Acapulco; la guarnición resistió en el castillo hasta agosto del año siguiente.

Quedaban con esto bajo su dominio varias provincias del suroeste de México, desde Tehuantepec hasta Colima. Consideró entonces conveniente dar un carácter legal a la revolución, reuniendo un congreso que le diese unidad, forma y carácter definitivos. Se congregó en Chilpancingo, en septiembre de 1813; su primera medida fue nombrar generalísimo a Morelos; el 6 de noviembre declaraba la independencia del país bajo la forma republicana; se dio principio al estudio de las bases de una Constitución de tipo liberal y democrático.

Creyendo llegada la hora de marchar sobre la capital, se dirigió a Valladolid, que estaba en el camino, pero fue derrotado por Iturbide, que, aunque contaba con escasas fuerzas, pudo introducir el desorden en las tropas independientes. Sufrió nuevos desastres en Zapote, Lomas de Santa María y, sobre todo, en Puruaran (5 de enero de 1814), donde perdió su artillería y numerosos prisioneros, entre ellos el cura Matamoros, que fue fusilado en Valladolid. Las derrotas le desprestigiaron ante el Congreso, que nombró una comisión permanente a cuyo criterio hubo de someterse en adelante. En Apatzingán hicieron un relativo descanso, donde promulgaron la definitiva Constitución, y el 6 de noviembre de 1814 el Congreso confirmaba solemnemente que la Nueva España o Anahuac era libre e independiente.

Conduciendo a los suyos hacia Tehuacán (Puebla), donde Mier y Terán se sostenía con cierto éxito, se vio alcanzado por el coronel Concha en las lomas de Tezmalaca, donde, por salvar a los congresistas que pudieron huir, resistió valiente y tenazmente, sacrificándose por la independencia americana. Hecho prisionero y conducido a México fue condenado a muerte, y tras su degradación como sacerdote, pasado por las armas en el pueblo de San Cristóbal de Ecatepec, el 22 de noviembre de 1815. Sus ideas políticas son, como las de Hidalgo, una mezcla de teocracia y comunismo, pero fue superior a aquel como hombre, como militar y como político; menos inhumano, más sagaz y más inteligente. Maximiliano de Austria mando erigirle una estatua en 1865, y en su honor se dio el nombre a un Estado de la república mexicana y se cambió el de su ciudad natal, Valladolid, por el de Morelia.

VILLA, Justa de la, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 1124-1125.