Simón Bolívar

  1. Ascendencia
  2. 1ª revolución venezolana
  3. 2ª revolución venezolana
  4. La guerra 1813-14
  5. 3ª revolución venezolana
  6. Emancipación de Nueva Granada
  7. Fin de la emancipación venezolana
  8. Emancipación de Quito
  9. Emancipación del Perú
  10. Emancipación de Bolivia
  11. Últimos años de Bolivar
  12. Semblanza de Bolivar

Ascendencia

Simón Bolívar.El Libertador Simón Bolívar

BOLÍVAR, Simón (1783-1830) [Caracas-Santa Marta]. El Libertador de la América del Sur nació el 24 de julio. Sus antepasados procedían de Vizcaya, hidalgos, de apellido Ochoa de la Rementería, afincados en el pueblo de Bolívar, anteiglesia de Cenarruza, merindad de Marquina. A mediados del siglo XVI pasó a Santo Domingo Simón de Bolívar el Viejo († 1612), que fue secretario de su audiencia; con Diego Osorio, gobernador de Venezuela, pasó a este país (1588), donde se estableció. A poco, fue enviado a España como procurador de sus ayuntamientos en solicitud de mercedes, y fue contador de Hacienda y regidor de Caracas. Sus descendientes pertenecieron al patriciado venezolano: grandes propietarios en los valles de Aragua, donde poseían la encomienda de San Mateo; señores de Aroa y solicitantes de un título de marqués que no llegaron a poseer.

Desempeñaron elevados cargos en el país y se enlazaron con descendientes de conquistadores y con las más ilustres familias criollas, por matrimonios que acrecentaron considerablemente su fortuna. El padre del Libertador fue Juan Vicente de Bolívar y Ponte, quinto descendiente de Simón de Bolívar (1726-1786), que ejerció altos cargos, cuales teniente de gobernador y coronel de milicias, casado en 1773 con María de la Concepción Palacios y Blanco (1758-1792), de familia asimismo notoria, procedente de Castilla y Francia, de quien tuvo cuatro hijos: María Antonia, Juana, Juan Vicente (n. 1781) y Simón, siendo este el menor y heredero de un mayorazgo fundado por un tío suyo sacerdote. La fortuna familiar ascendía, al morir el padre, a unos 600.000 pesos en haciendas, casas y esclavos.

Huérfano a los nueve años, Bolívar fue alumno de Andrés Bello —muy joven aún—, del matemático padre Andújar y de Simón Carreño Rodríguez, pedagogo afamado en Caracas, hombre muy extravagante, roussoniano acérrimo, que influyó mucho en Bolívar, aunque este aprovechó poco los estudios.

Siendo ya subteniente de milicias, vino Bolívar a España (1799). enviado por su tío y tutor Carlos Palacios y por consejo del hermano de este, Esteban, residente en Madrid, donde le ayudó el guardia de corps cortesano criollo Manuel Mallo, que gozaba del favor real, atribuyéndosele, sin fundamento, según Pereyra, amores con la reina. Prosiguió Bolívar su educación protegido por su tío y el marqués de Ustariz, y tras un viaje a Francia, se casó (mayo de 1802) con María Teresa Rodríguez del Toro (nacida en 1781), madrileña de noble familia venezolana, hija de Bernardo Rodríguez del Toro y prima del marqués del Toro; se trasladaron a Caracas, donde falleció ella el 22-I 1803.

Volvió Bolivar a Europa; presenció la coronación de Napoleón; se unió a Carreño, que le saturó de lecturas y de ideas revolucionarias, en las que ya estaba iniciado, y trató en París a su supuesta prima Fanny Trobriand —lo que ha hecho circular bastantes leyendas— y a Humboldt, partidario de la independencia hispanoamericana, y se afilió a la masonería. Con su maestro estuvo en Italia, y en Roma juró en el Monte Sacro libertar a su patria de la dominación española (1805). Son falsas las posteriores audacias y ostentaciones en París que se le han atribuido.

1ª revolución venezolana

Volvió a Venezuela en 1807, después de la fracasada tentativa de Miranda, dedicándose a la explotación de sus fincas y a relacionarse con otros criollos ricos del —grupomantuano— que conspiraban ya con vistas a la separación, y a quienes intentaba incitar Miranda desde Londres: el marqués del Toro, Mariano Montilla, los Tovar (José y Martín ), José Félix Ribas y otros futuros patriotas, contra los cuales no quiso proceder con energía el capitán general Juan de Casas. La llegada de un emisario francés con la pretensión de que se reconociera a José Bonaparte, provocó una agitación que hizo proclamar a Fernando VII (15-VII-1808), pero rehusó Casas formar una junta de gobierno, como pedía dicho grupo; continuó este conspirando durante el Gobierno conciliador y débil de Vicente de Emparan (1809-10), no obstante algunos destierros.

La revolución estaba preparada casi exclusivamente por los elementos oligárquicos mantuanos, de acusado carácter aristocrático, deseosos de fundar una nacionalidad que ellos dirigieran y dominaran, y por la honda y ancestral rivalidad entre criollos y peninsulares. Estaba ausente Bolívar cuando estalló la revolución del Jueves Santo (19 de abril de 1810), preparada por dichos conspiradores con la eficaz colaboración del canónigo chileno Cortés Madariaga, al tener noticia de la disolución de la Junta Suprema de España. Destituido Emparan, se formó un Gobierno provisional criollo (Junta Suprema conservadora de los derechos de Fernando VII) que inició la emancipación. Juan Vicente Bolívar fue enviado a pedir apoyo a los Estados Unidos, pereciendo al regreso, en 1811, y Simón, ascendido a coronel, fue a Londres con misión análoga al lado de Bello y Luis López Méndez.

En sus instrucciones se pretendía que se conservaría la unión con España, pero se solicitaba la ayuda inglesa para consolidar la autonomía, y, en el fondo, la independencia, Llegados el (10-VII-1810, el ministro, marqués de Wellesley (hermano de Wellington ), les prometió ayuda contra Francia y la mediación inglesa para la reconciliación y buenas relaciones con España, pues no convenía a Inglaterra que se debilitara con una lucha colonial la que sostenía España con Napoleón, pero aceptó las ofertas americanas que aumentaban su influjo y comercio. A Bolívar le impresionó la organización política inglesa, que admiró y tuvo siempre presente, también se puso en relación con Miranda , a quien decidió regresar a su patria, realizados ya sus ideales.

La Regencia de España había declarado rebelde al Gobierno venezolano y preparaba hostilidades contra él. Miranda venía a dar un giro más radical a la revolución y a precipitar la independencia, a lo que colaboraba desde la Sociedad Patriótica Bolívar, muy unido entonces con él. El 2-III-1811 se reunió un Congreso, que eligió un triunvirato ejecutivo, presidido por Cristóbal de Mendoza, y tras un discurso de Bolívar en la Sociedad —no era diputado—, fue proclamada la independencia el 5 de julio de 1811. Sublevada Valencia contra la revolución, hizo Bolívar contra ella y con brillantez su primera campaña, a las órdenes de Miranda , de quien empezaron a separarle mutuas discrepancias y antipatía.

El 21-XII-1811, se aprobó una inadecuada constitución que implantaba un régimen federal y democrático; pero existían muchísimos partidarios del rey, odio de castas, disensiones locales y descontento por la crisis económica, y quebrantó más al nuevo régimen el espantoso terremoto del 26-III-1812 (Jueves Santo), que arruinó Caracas y otras ciudades de los insurgentes, y que el clero atribuyó a castigo divino. Ya había comenzado la campaña contrarrevolucionaria de Domingo de Monteverde, y también los desmanes y horrores que hicieron tremendamente sangrienta la revolución venezolana. Victorioso, gracias a la escasa resistencia y a la desorganización halladas, tomó Valencia e hizo frente a Miranda , nombrado dictador y generalísimo y cada vez más desacertado.

Bolívar fue designado comandante de Puerto Cabello, pero una sublevación de los prisioneros realistas del fuerte le hizo perder la ciudad (6-VII-1812), revés que desalentó a Miranda , que no estaba a la altura de las circunstancias ni a la que cabía esperar de su fama, y que negoció con Monteverde una capitulación (San Mateo, 24-VII-1812) que ponía fin a la primera república venezolana. Evacuó Caracas y se dirigió a La Guaira para embarcar en un buque inglés, probablemente para reanudar la lucha más tarde.

Irritados los oficiales por la capitulación y huida de Miranda , le apresaron el 30 de julio para castigar lo que juzgaban una traición, entregándole a las autoridades realistas. Tomó Bolívar parte activa en este hecho y fue probablemente su instigador, lo que le ha valido severas censuras, y entonces un pasaporte de Monteverde para salir del país, aunque no era partidario de dicha entrega realizada por Manuel María de las Casas, comandante de La Guaira.

2ª revolución venezolana

Con José Félix Ribas se refugió en Curaçao; en lo sucesivo iba a tomar en sus manos la dirección de la empresa emancipadora, e inicia su gran carrera de Libertador, pasando al primer plano. Se dirigió luego a Cartagena, en territorio de Nueva Granada, cuyo presidente, Manuel Rodríguez Torices, le dio el mando militar; pensaba ya apoyarse en Nueva Granada para intentar de nuevo la separación de Venezuela y rectificar el inadecuado régimen federal y democrático implantado por la primera revolución, ideas que expuso en su manifiesto de Cartagena (15-XII-1812).

Realizó, desde fines de 1812 y comienzos de 1813, una campaña en territorio granadino, apoderándose de Tenerife, Mompo y Ocana. Monteverde quería invadir Nueva Granada, y le contuvo Bolívar cruzando la cordillera y tomando Cúcuta (28-II-1813). Establecido en Táchira, pidió el apoyo de Camilo Torres, presidente de Nueva Granada, y se le otorgó el grado de brigadier y la jefatura de los ejércitos de la Confederación.

Iniciaban la segunda revolución venezolana Manuel Piar, Santiago Mariño y José Francisco Bermúdez, a comienzos de 1813, en el oriente del país, aprovechando el descontento por la represión de Monteverde. Retrasada a su vez la expedición de Bolívar, por la oposición del jefe granadino Manuel del Castillo, la ayuda del presidente Torres y del de Cundinamarca, Antonio Nariño, le permitió invadir Venezuela con un exiguo ejército en el que figuraban jefes célebres más tarde, como Ribas, Rafael Urdaneta, Atanasio Girardot y Antonio Ricaurte (mayo de 1813).

El 30 de mayo tomó Mérida y luego Trujillo, lanzando el terrible decreto de laGuerra a muerte(proclama de Mérida, 8-VI, y Trujillo 15-VI-1813) en que, para vengar las represiones suplicios de Monteverde y otros jefes realistas condenaba a muerte a todos los españoles e isleños (canarios), no dándose cuartel en lo sucesivo; quería también imponer por el terror la adhesión a su causa, no muy popular. Decreto deshonroso para Bolívar, y que en lugar de apaciguar, contribuyó a convertir Venezuela en un campo de ruinas y de bárbaras matanzas. Venció Ribas en Nikitao y Los Horcones; tomó Bolívar Barinas y la victoria de Taguanes (21-VII) le abrió el camino de Caracas que se le rindió, y donde entró ostentosamente el 6 de agosto, tras un calamitoso éxodo de parte de la población.

Monteverde fue sitiado en Puerto Cabello: pero, como siempre, continuaban Coro y Maracaibo en poder de los realistas, y en el oriente del país, Mariño y Piar formaban un Gobierno independiente de Bolívar. En los Llanos, José Tomás Bobes y Francisco Tomás Morales levantaron contra los independientes guerrillas que pronto se convirtieron en un terrible ejército; la guerra tomada tinte social y racial, lanzando al pueblo y esclavos, los feroces llaneros, a mestizos, negros y mulatos contra la orgullosa nobleza mantuana y la burguesía criolla, en un movimiento demagógico, bajo la capa de la lealtad monárquica, de carácter arrollador, que contrastaría las derrotas de los jefes profesionales.

La guerra de 1813-14

El 14 de octubre, el Cabildo de Caracas proclamóLiberadora Bolívar, título que usaría de preferencia en adelante; pero ya estaba amenazado por el ejército de los llaneros que avanzaba, a pesar de su derrota en La Puerta por el peninsular Vicente Campo Elías, adherido a la revolución (14-X). Aún sostuvo Bolivar varios meses y ganó victorias entreveradas de reveses: el realista José Yáñez recobró Barinas, y José de Ceballos derrotó a Bolívar y Urdaneta en Barquisimeto (10-XI) , éxitos contrarrestados por los de Bolívar en Vigirima (25-XI) y Araure (5-XII). Fracasó el sitio de Puerto Cabello, defendido por José Miguel Salomón, sucesor del depuesto Monteverde, y en él había perecido Girardot (combate de La Bárbula).

La opinión era, en general, hostil a la república y estaba cansada de los sacrificios impuestos. Para legalizar su situación —dictador de hecho y general al servicio de Nueva Granada— concedió Bolívar carácter de asamblea al cabildo caraqueño, que confirmó su dictadura y la alianza con Nueva Granada (2-I-1814). Llegó Juan Manuel de Cagigal, confirmado como capitán general realista, y dio nuevo impulso a la campaña contra los independientes, entre quienes cundía de nuevo el desaliento, asemejándose la situación a la de las postrimerías de Miranda .

Bolívar hizo un llamamiento al extranjero, sin efecto por entonces; estaba representado en los Estados Unidos —que enviaron un agente— por Manuel Palacio Fajardo y Pedro Gual; el primero pasó a Francia sin gran éxito. A pesar de la muerte de Yáñez en Ospino, avanzó Bobes sobre Caracas. Obtuvo Bolívar el apoyo nominal de Mariño, que no evitó la derrota de Campo Elías en La Puerta (3-II-1814) por Bobes, vencido a poco por Ribas en La Victoria (13-II). La guerra tomaba un carácter aniquilador: a los horrores de los realistas Bobes, Morales, Antoñanzas, Cervériz, Rosete, caudillos salidos del pueblo, correspondían los de los independientes Juan Bautista Arismendi, Ribas, Antonio N. Briceño (muerto ya al comienzo de esta campaña), Campo Elías, Bermúdez. Al exterminio de Ocumare por Rosete replicaba la orden de Bolívar de matar a todos los prisioneros españoles de Caracas y La Guaira (800) (8-II).

Dos batallas ganó Bolívar sobre Bobes en San Mateo —donde radicaban sus haciendas— (28-II y 25-III), a costa de perder a Campo Elías y Ricaurte. Algunos éxitos de Ribas sobre Rosete y de Mariño sobre Bobes en Bocachica, obligándole a levantar el sitio de Valencia, contuvieron por breve tiempo la catástrofe que amenazaba a la revolución. La derrota de Mariño y Urdaneta por Ceballos en El Arao (16-IV) fue compensada por la de Cagigal en Carabobo por Bolívar (28-V), pero en la de La Puerta (15-VI) aplastó Bobes con sus llaneros a Bolívar y Mariño, tomó Valencia y avanzó, arrasándolo todo, hacia Caracas, que fue ocupada el 8 de julio de 1814, habiendo huido espantada casi toda la población en un terrible éxodo, que causó la muerte a muchas personas (Emigración de 1814). Bolívar, vencido aún en Aragua (18-VIII) por Morales, se retiró a Cumaná, donde el aventurero Bianchi le quitó escuadra y tesoros. En Carúpano Ribas y Piar destituyeron a Bolívar y Mariño, y el Libertador estuvo a punto de sufrir la suerte que infligió a Miranda en análogo trance, pero fueron embarcados para Cartagena (8-IX).

Bobes derrotó a Piar y tomó Cumaná, pero pereció en la batalla de Urica (5-XII), concluyendo su breve y terrible carrera. La toma de Maturín por Morales y la muerte de Ribas pusieron fin a la segunda república venezolana. Coincidía con el regreso de Fernando VII al trono y la restauración de la soberanía española en gran parte de América. En Nueva Granada se presentó Bolívar al congreso de Tunja, que le encomendó la sumisión de la república de Cundinamarca, separada del resto de la nación. Bolívar hizo capitular a Bogotá y a su dictador Manuel Bernardo Álvarez, sucesor de Nariño (12-XII-14), uniendo ambos Estados y siendo nombrado capitán general. Quiso tomar Santa Marta, en poder de los realistas, pero Castillo, comandante a la sazón de Cartagena, se negó a darle auxilios y Bolívar sitió esta última ciudad, hasta que, por la actitud del Gobierno granadino, dimitió y se retiró a Jamaica (mayo de 1815), mientras llegaba Pablo Morillo con la única expedición importante enviada por España para reconquistar las sublevadas provincias americanas, efectuándolo con Nueva Granada (1816), pues Venezuela estaba sometida casi por completo.

Programa político

En Jamaica redactó Bolívar una célebre carta (6-IX-1815), en la que justificaba la revolución, predecía la suerte de América, se manifestaba contrario a la monarquía, al federalismo y a la democracia y expresaba su proyecto de república de Colombia —con la unión de Nueva Granada y Venezuela—, idea expuesta públicamente ya en Caracas a fin de 1813, inclinándose a un régimen republicano, con poder ejecutivo fuerte y a una alianza de los pueblos americanos, con el centro en Panamá: programa cuyo desarrollo hasta el fin habría de intentar con tesón.

3ª revolución venezolana

No hallando apoyo en la isla, pasó a la república de Haití, cuyo presidente, Alejandro Petion, le prestó ayuda para una nueva tentativa. El 3 de mayo de 1816 desembarcó la expedición de Bolívar en la isla Margarita, donde prometió convocar un congreso y renunciar a la dictadura. Comenzaba la tercera revolución de Venezuela. Con Bolívar iban Piar, Mariño, Carlos Soublette, el marino Luis Brion, Francisco Antonio Zea y otros patriotas. Desde Carúpano envió a Piar y Mariño al oriente y el fue a Ocumare, donde decretó la libertad de los negros, cumpliendo promesa hecha a Petion, y la abolición de la guerra a muerte, que continuó no obstante. Tuvo escaso éxito su campaña, y se dirigió a Güiria, donde Mariño y Bermúdez lo expulsaron de Venezuela (22-VIII), regresando a Haití, de donde pronto volvió, llamado por Zea y otros jefes, adversarios a la conducta de Mariño (fines de 1816). Unido a Arismendi, invadió Bolívar la provincia de Caracas, siendo derrotado en Clarines (9-I-1817).

Mariño, enemigo siempre de Bolívar, pese a una momentánea reconciliación, convocó una farsa de congreso en Cariaco, de acuerdo con Cortés Madariaga (8-V-17), aunque casi toda Venezuela seguía bajo la autoridad española, en el que destituyó a Bolívar, se adoptó el federalismo y se nombró jefe militar a Mariño, que, pronto fracasado, hubo de unirse a Bolívar en Guayana, donde instaló este su base y la capital en Angostura, tomada el 18-VII, persuadido de que en el Orinoco y los Llanos no se le podría derrotar, lejos de las bases de Morillo. Para acabar con la rebeldía de Piar y Mariño, hizo apresar al primero y condenarle a muerte (16-X-1817), quedando exclusiva su autoridad dictatorial impuesta a la diversidad de caudillos. Montó en Angostura su Estado y Gobierno, nombrando sendos consejos de uno y otro y decretó la confiscación de bienes de todos los españoles y de los americanos leales a España.

A fines de 1817 reanudó la campaña contra Morillo, uniéndose al guerrillero José Antonio Páez, que sostenía solo la lucha desde hacía dos años al frente de los llaneros, a quienes atrajo al campo independiente, arrebatando así al ejército realista su fuerza mejor y más eficaz, cambio que pronto se advirtió: eran las mismas hordas de Bobes cambiadas de bandera. Con Bolívar y Páez iban José Antonio Anzoátegui, José Tadeo Monagas y Francisco de Paula Santander.

La campaña de 1818 contra el centro de Venezuela no fue muy afortunada, a pesar de la derrota de Morillo en Calabozo (12-II) y de la toma de San Fernando de Apure por Páez, contrarrestadas por los reveses de Bolívar en Semen (16-III) y Rincón de los Toros (16-IV). A pesar de lo desgraciado del momento, proyectó Bolívar convocar un congreso y libertar Nueva Granada; hizo lo primero pensando en el apoyo político extranjero, pues afluían muchos voluntarios y dinero de Inglaterra. De los primeros llegaron unos 5.000 en tres años, entre ellos Daniel Florencio O'Leary, su fiel edecán y mejor historiador, antes se le había incorporado Gregor Macgregor. El presidente yanki James Monroe reconocía la beligerancia a Venezuela (2-XII-17), y envió un representante a Bolívar.

Quería este dar aspecto constitucional a su Gobierno, habiéndose reunido en Angostura muchos antiguos patriotas. El 20-XI-1818 afirmó de nuevo la independencia y rechazó todo intento de intervención de laSanta Alianza y de unión con España, aunque esta dominaba aún gran parte del país. Se reunió el congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819 y le dirigió Bolívar un mensaje en el que exponía su propósito de unir Venezuela y Nueva Granada y sus ideas constitucionales, inspiradas parcialmente en el régimen inglés: república, libertad, igualdad, abolición de la esclavitud, dos cámaras, senado hereditario un presidente vitalicio con amplios poderes y un cuartopoder moral.

La constitución de Angostura (15-VIII-19) —que no rigió— fue unitaria, pero sin senado hereditario ni presidencia vitalicia. Bolívar había sido elegido presidente (18-II) y Zea vicepresidente.

Emancipación de Nueva Granada

Emprendió Bolívar la campaña de Nueva Granada, una de las más extraordinarias suyas (mayo de 1819), con 3.400 hombres, incluida la Legión Británica. Atravesó con toda rapidez los inundados Llanos, Casanare —donde se le unió Santander —, subió a los Andes por el Páramo de Pisba, padeciendo mucho la hueste por el frío; y sin caballería llegó a la meseta de Cundinamarca, venciendo en Gámeza y Pantano de Vargas (25-VII) al jefe español José María Barreiro. En las cercanías de Tunja se dio la decisiva batalla de Boyacá (7-VIII-1819) —rellena luego de falsos hechos heroicos—, pero que emancipó Nueva Granada, quedando muy reducido el dominio español.

Huyó el virrey Juan de Sámano de Bogotá, donde entró Bolívar el 10-VIII. Había dado un golpe irremediable a España, y en especial a Morillo, que aún dominaba Venezuela. Se proclamó la unión de Nueva Granada y Venezuela bajo la jefatura de Bolívar, y Santander fue designado vicepresidente de la primera, fusilando este a poco a Barreiro y sus oficiales. Dejando allí sus tropas, ahora muy crecidas, regresó Bolívar apresuradamente a Angostura para anular las intrigas tramadas contra él. El Congreso proclamó la formación de la República de Colombia, compuesta por Cundinamarca (Nueva Granada), Venezuela y Quito (17-XII-1819), y con una complicada organización federal, con un presidente y cuatro vicepresidentes, uno general (Zea ) y uno para cadadepartamento(Santander y Juan Germán Roscio en Cundinamarca y Venezuela; Quito era aún español). En Bogotá fue aprobada el 27-II-1820.

Armisticio de Trujillo

La sublevación de Riego paralizó la actuación de Morillo, a quien ordenó el nuevo Gobierno liberal proclamar la Constitución de Cádiz y entrar en negociaciones con los independientes (VI-1820), quienes rechazaron toda subordinación a España, exigiendo el reconocimiento de la total independencia, defraudando la esperanza de los liberales de que su régimen bastase para la reconciliación. Se logró llegar al acuerdo de Trujillo (25-XI-20), que estableció un armisticio de seis meses, la regularización de la guerra con con respecto al derecho de gentes y el envío de comisiones a la Península para la paz definitiva, quienes no consiguieron nada por la tenaz oposición de España a reconocer la separación.

En la aldea de Santa Ana —cerca de Trujillo— se celebró una cordial entrevista entre Bolívar y Morillo (27-XI). Este dejó el mando retirándose a España y le sucedió Miguel de la Torre. Las negociaciones fueron baldías, rehusándose además toda implantación de monarquías en América, y el armisticio favoreció a los republicanos que durante él se adueñaron de Maracaibo (I-1821). Bolívar rechazó el plan de Zea, a la sazón en Londres, de una confederación americana independiente presidida por Fernando VII.

Fin de la emancipación venezolana

Se reanudó la guerra, que podía darse por perdida para España. El 6 de mayo de 1821 se abrió el nuevo congreso en Cúcuta, presidido por Nariño, vicepresidente entonces, que confirmó la unión, pero instauró un régimen unitario y centralizado, con un presidente y un solo vicepresidente y dos cámaras. Fijó la capital en Bogotá, y se promulgaron diversas leyes de carácter liberal, como la abolición definitiva de la esclavitud (Constitución de Cúcuta, 30-VIII-1821). Bolívar fue reelegido presidente con Santander por vicepresidente (7-IX).

Reanudada la campaña, obtuvo Bolívar, con Páez y Mariño, la victoria decisiva de Carabobo sobre La Torre (24-VI-1821), que puso fin a la dominación española en Venezuela; el 1-X se rindió Cartagena a Mariano Montilla, tras un sitio de catorce meses y un triunfo naval de José Prudencio Padilla. Panamá se sublevó y se agregó a Colombia (28-XI-21), pero siguieron varios jefes españoles resistiendo aún en diversas zonas; Morales recobró Santa Marta, Coro y Maracaibo, y no se rindió la última hasta 1823 (3-VIII), tras otro triunfo naval de Padilla, y Sebastián de la Calzada resistió en Puerto Cabello hasta el 8 de octubre de 1823.

Emancipación de Quito

Bolívar, entretanto, se había ocupado del Sur, cuyo ejército mandaba Antonio José de Sucre desde 1821. A fines de este año, Bolívar se estableció en Popayán para preparar la campaña contra Quito, donde era capitán general Juan de la Cruz Mourgeon. Tuvo primeramente que vencer la dura resistencia de los habitantes de Pasto, acérrimos realistas, derrotando en Bomboná a Basilio García (7-IV-1822), que capituló luego (28-V). Entretanto, Guayaquil había proclamado la independencia (9-X-20), y se erigió por una Junta presidida por José Joaquín de Olmedo, Bolívar envió en su socorro a Sucre, que intentó se declarara Guayaquil por la unión a Colombia, y sostuvo la lucha contra Melchor Aymerich, con diversa fortuna, hasta la batalla decisiva de Pichincha (24-V-22), que causó la separación de la presidencia de Quito de la soberanía española y su incorporación a la Gran Colombia de Bolívar, quien entró en la capital el 16-VI.

Por esta época había ampliado sus perspectivas en todas direcciones y en el terreno internacional: entablaba relaciones diplomáticas con los demás países americanos ya emancipados (1821), y proponía una confederación de sus pueblos — sociedad de nacionesla llamaba su ministro Gual— regida, como supremo árbitro, por un consejo anfictiónico con sede en Panamá, con objeto de mantener la unidad dentro de la variedad e independencia de las nuevas naciones, dirimir sus divergencias, conservar los límites de 1810 como base de su derecho internacional e impedir la intervención europea. De acuerdo con estas ideas se firmaron tratados con México, Perú, Chile y Argentina, aunque esta rechazó el proyecto de congreso superior (1822-1823). Los Estados Unidos —presididos por Monroe — reconocieron a Colombia en 1822 (4-V).

Entrevista de Guayaquil

Hallándose Bolívar en Guayaquil, cuya incorporación a Colombia había conseguido, llegó José de San Martín, por entoncesProtectoro jefe del Perú, y entre ambos célebres caudillos de la independencia se verificó la entrevista deGuayaquil(26-27 de julio de 1822), que ha motivado innumerables discusiones históricas e hipótesis, problema que hoy puede darse por resueltoLecuna, La entrevista de Guayaquil, Caracas, 1948.San Martín fue principalmente para conseguir la anexión de Guayaquil al Perú, pero halló consumada la unión a la Colombia de Bolívar. Ya había este ofrecido auxilios militares a San Martín, inquieto por la energía que poseían todavía las armas españolas en el Perú, y que había rehusado el caudillo argentino, que no percibía tal pujanza. No es cierto que abandonara San Martín la presidencia del Perú y la dirección de la guerra por la intransigencia de Bolívar en la entrevista y que le dejara desinteresadamente el campo libre, pues ya estaba decidido a la renuncia antes de verificarla.

A lo que se opuso Bolívar fue a las ideas monárquicas de San Martín, partidario de príncipes europeos para las naciones americanas para evitar la anarquía. Bolívar pensaba contenerla con Gobiernos fuertes y presidentes vitalicios, pues eramitad cesarista, mitad demócrata(J. Gil Fortoul ). Ganado por la mano San Martín en la cuestión de la anexión y sin posibilidad de acuerdo en otras cuestiones, resultaba inútil su conferencia con Bolívar. Su próxima renuncia en el Perú (20-IX) dejó a Bolívar en situación de concluir solo la emancipación de este país, pero aún tardó algún tiempo en intervenir. Permaneció en Quito y aún tuvo que volver a Pasto, sublevada de nuevo por el rey bajo el indio Agustín Agualongo (1822-24), que llegó a amenazar a aquella ciudad.

Emancipación del Perú

Después de la retirada de San Martín empeoró la situación en el Perú para los independientes, y el presidente, José de la Riva-Agüero, pidió tropas colombianas a Bolívar, que se las envió, al mando de Sucre. Apurado aún más el Gobierno peruano por los triunfos del virrey José de la Serna, solicitó la presencia de Bolívar para dirigir la guerra, quien llegó a Lima el 1-IX-1823; Riva-Agüero era expulsado de Trujillo, donde tenía su gobierno, y a poco su rival, el presidente de Lima, marqués de Torre-Tagle, hechura de Sucre, era asimismo depuesto, asumiendo Bolívar un mando dictatorial en el Perú (10-IX), anulándose congreso y constitución.

Por esta época el memorándum del ministro inglés Canning y del embajador francés príncipe de Polignac (9-X-23) impedía toda intervención de laSanta Alianza en América y dejaba solo a Fernando VII, recién restablecido en su autoridad absoluta, y el mensaje del presidente norteamericano Monroe (2-XII-23) ponía el veto a toda intervención europea en ayuda de España y negaba toda posibilidad de colonización ulterior en América o de vuelta al régimen colonial en los países emancipados.

Bolívar tuvo que organizar todo en el Perú, y con un ejército compuesto en su mayor parte por colombianos, empezó la campaña de los Andes, derrotando a José de Canterac en la pampa de Junín (6-VIII-1824). El virrey La Serna, unido a Jerónimo Valdés y Canterac, reunió la mayoría de las últimas fuerzas defensoras de España —ejército muy aguerrido, superior al de Bolívar y compuesto en su mayoría por americanos—, y al querer cortar la retirada a Sucre, a quien había entregado Bolívar el mando, fue derrotado en Ayacucho (9 de diciembre de 1824), batalla que señaló el fin de la presencia española en el continente. Dos días antes, Bolívar intentaba llevar a la práctica su idea favorita de la confederación americana, y convocó una asamblea en Panamá, invitando a las naciones hispanoamericanas, Santander, como vicepresidente de Colombia, y el ministro Gual, modificaron los objetivos de Bolívar, ampliando la invitación a los Estados Unidos y Brasil, y proponiendo alianza perpetua contra España o contra la intervención europea y hacer efectiva la doctrina de Monroe, Un nuevo congreso peruano confirmó la dictadura de Bolívar y le otorgó grandes recompensas.

Emancipación del Bolivia

Sucre había penetrado en el Alto Perú o Charcas (II-1825), donde se había proclamado ya su independencia de España y de Argentina, a cuyo virreinato había pertenecido. La asamblea convocada por Sucre en Chuquisaca ratificó la independencia (6-VIII-25), adoptó para la nación el nombre de Bolivia, en honor del Libertador y eligió a este presidente, Bolívar, que deseaba reincorporar Charcas al Perú, aceptó el hecho consumado, con descontento de este país, que también quería la anexión.

En los últimos meses de 1825 estuvo Bolívar en Bolivia, y fue el instante de su apogeo: presidente de tres repúblicas (comprensivas hoy de seis), sueña con planes grandiosos: derribar el régimen imperial en el Brasil, al dictador Francia del Paraguay, e intervenir en el Río de la Plata, aunque rehusó las proposiciones recibidas para derribar el régimen aquí existente, cuyos gobernantes Las Heras y Bernardino Rivadavia le tenían escasa simpatía y no quisieron concurrir al Congreso de Panamá, en que Bolívar había colocado sus mayores entusiasmos. Pudo satisfacer asimismo Bolívar sus íntimas tendencias políticas en la constituciónmonocráticaque dio a Bolivia (1826) y extendió al Perú, en que establecía por fin la presidencia vitalicia y hereditaria, una completa legislatura de tres cámaras (tribunos, senadores y censores) y un cuarto poder, el electoral, mezcla de elementos ingleses, romanos y de otras procedencias. Dejó el mando de Bolivia a Sucre y el del Perú a Andrés Santa Cruz, y regresó a Colombia (XI-1826); ya Páez le había dirigido insinuaciones cesaristas.

Congreso de Panamá

El Congreso de Panamá se había reunido por fin (22-VI a 15 VII-1826), pero solo asistieron México, Guatemala, Colombia y Perú y un observador inglés y otro holandés. Los representantes norteamericanos no llegaron a tiempo, pero los Estados Unidos eran enemigos de una autoridad supernacional, de complicaciones anti europeas que hiciesen peligrar su neutralidad y de que Bolívar llevase sus armas contra Cuba y Puerto Rico, últimas posesiones españolas, cuya emancipación era uno de los principales objetivos del Congreso. A su vez, Inglaterra —a la que Bolívar quería hacer eje del equilibrio americano y mentora y protectora de las nuevas naciones— coincidía con los Estados Unidos, pero en sentido opuesto, rechazando toda hegemonía de estos, la intervención en Cuba, la alianza anti europea y la activación de la guerra con España.

La alianzaperpetuafirmada entre los cuatro Estados asistentes y el ejército común acordado carecieron de efectividad, y el nuevo congreso señalado en Tacubaya (México) no llegó a abrirse; la falta de solidaridad, la desunión, la inestabilidad, hicieron fracasar uno de los más caros ideales de Bolívar, y con él su generoso proyecto de arbitraje, mediación forzosa y de reconstituir bajo un sistema de naciones libres la rota unidad del imperio espanol, que ya no se soldaría.

Últimos años de Bolivar

En los últimos años oscilaría Colombia entre la anarquía y la dictadura y se desharía la especie de imperio bolivariano. En el Perú, Santa Cruz reunió un congreso que abolió la constitución de Bolívar (11-VI-1827) y destituyó a este, eligiendo a José de La Mar. En 1828 Sucre tuvo que renunciar la presidencia de Bolivia; Venezuela había aceptado de mala voluntad el régimen unitario, y Páez, su comandante militar, entró en conflicto con el Gobierno y con Santander, apoyado por la opinión del país, declarándose en rebeldía (1826). La llegada de Bolívar (comienzos de 1827) conjuró la separación inminente, pero hubo de confirmar a Páez como jefe superior de Venezuela, restableciendo en el fondo el federalismo; ya había nombrado otro jefe semejante en el Sur (Quito), Juan José Flores.

Santander se colocaba frente a Bolívar y asumía una actitud liberal frente al conservadurismo y tendencias dictatoriales atribuidos al Libertador. (De 1828 datan sus interesantes confidencias al frances Luis Peru de Lacroix, que forman elDiario de Bucaramanga.) Para reformar la constitución, dada la crisis del Estado, se convocó la Convención de Ocaña (IV-1828), que solo mostró su inutilidad y la desunión reinante.

Un pronunciamiento de sus amigos en Bogotá (13-VI) entregó a Bolívar la dictadura contra la que reaccionó un grupo de jóvenes que intentaron asesinar a aquel (motín del 25-IX), salvándose con la ayuda de su famosa amante Manuela Sáenz. Se condenó a muerte a Padilla y otros sublevados, indultándose a Santander, enemigo declarado de Bolívar. La Mar deseaba unir Guayaquil al Perú, y estalló la guerra con Colombia (1828), pero fue derrotado por Sucre en el Portete de Tarqui (1829), quien le impuso el honroso tratado de Girón, José M. Córdoba, héroe de Ayacucho, se sublevó a su vez, pero fue vencido y muerto.

Bolívar dio un tono muy conservador a su gobierno, suspendió las municipalidades y adoptó medidas favorables a la religión. Pesimista sobre el futuro de la nación, se inclinó a una solución monárquica, con un príncipe europeo, mediante el apoyo y consejo ingleses; idea no nueva, pero a la que había preferido forma republicana con presidencia vitalicia. En 1829 su Gobierno, viendo su falta de salud, propuso un monarca, pero que no entraría a reinar hasta la muerte de Bolívar, quien no se oponía, pero tampoco era muy partidario de ello; no se oponía Inglaterra, a condición de que reinara exclusivamente un príncipe español, lo que no quería el rey que aún pensaba en imposibles reconquistas.

Disolución de Colombia y muerte de Bolívar

Bolívar tampoco quería continuar su dictadura, y confiaba la solución al congreso de 1830; pero antes de abrirse, Páez —apoyado por liberales, federales y autonomistas— separó Venezuela de Colombia, poniendo fin a una unión solo soportada (XI y XII-1829). El congreso de Valencia consagró la secesión, pese a los esfuerzos de Bolívar y Sucre por una avenencia, y el Libertador se convirtió de pronto en un personaje odioso a su patria. Inaugurado el congresoadmirable(20-I-1830) en Bogotá, presentó Bolívar su renuncia irrevocable a la presidencia, y, no obstante la situación, elaboró aquel una inútil constitución nueva para una Colombia en disolución (29-IV), y se eligió presidente a Joaquín Mosquera (4-V), pronto sucedido por Urdaneta.

A su vez, Flores segregaba el Sur (13-V-30), y la convención de Riobamba acordó la independencia de la república del Ecuador. Una convención de 1831 organizó por separado a Nueva Granada, extinguida la Colombia bolivariana, eligiéndose presidente a Santander. Sucre había sido asesinado el 4-VI-30. Bolivar, al dimitir, se dirigió a Cartagena para embarcar hacia Europa: envejecido, agotado y desilusionado, rehusó reasumir el mando a que se le invitaba, y trasladado cada vez más enfermo, a Santa Marta, falleció (17-XII-1830) en San Pedro Alejandrino, hacienda de un español amigo, Mons. Nicolás E. Navarro intentó demostrar que murió como católico, aunque fue siempre deísta. Madariaga sostiene que no se confesó, aunque lo visitó el obispo de Santa Marta.

Semblanza de Bolívar

A la causa de la independencia consagró, desde 1810, toda su vida y esfuerzos y le sacrificó su fortuna y su persona con pleno desinterésiglo Indiscutiblemente, a su potente personalidad se debió el triunfo en los países que emancipó, y sin ella se habría retrasado con probabilidad, pues superaba considerablemente, en general, a todos sus colaboradores, por sus dotes militares y políticas y como agitador y conductor de masas y pueblos, salvo moralmente Sucre. Hizo posible el éxito final su férrea energía, su indomable tenacidad, su carencia de desaliento ante los fracasos y reveses, su absoluta confianza en sí y en el triunfo, la audacia de sus empresas, la seducción que ejercía sobre huestes y pueblos, cualidades con que impuso su ideal a pueblos cuya mayoría no lo sentía.

Como militar, carecía de educación técnica, y se formó prácticamente en campañas y combates, pero llegó a ser uno de los más grandes capitanes, incluso en plena época napoleónica, realizando con escasos medios y pocos soldados, a menudo, notables expediciones, como la de Nueva Granada en 1819, y la final de los Andes, venciendo durísimos obstáculos geográficos; solo halló dignos contendientes en Morillo y Bobes, su único pleno vencedor. Personalmente ostentó en las batallas extremado valor, audacia y certero golpe de vista. Poseyó gran ambición, pero identificándola con su causa, creyéndose —con base— insustituible. Amante de la autoridad, del poder, concebido comomando, pero supo limitarse al ejercerlos —como en 1828— y renunciarlos en 1830. Admirador de Napoleón, procuro siempre disimularlo y no dejarse tentar por la corona, para que no se le atribuyesen análogos designios; pero le envanecía la adulación, que se le extremó servilmente en el Perú en 1825.

A lo largo de estas líneas, se ha expuesto su pensamiento político, que se puede resumir en la consecución de la independencia a todo trance y para toda América; el restablecimiento dentro de ella de la unidad hispanoamericana, por la confederación y el arbitraje; republicanismo en la forma y tendencia monárquica y autoritaria en el fondo, por temor a la anarquía, a la desunión y al caudillaje, que vio prevalecer en sus últimos días, muriendo con el desaliento dehaber arado en el mar, de no haber logrado implantar gobiernos regulares y legales y el respeto de las instituciones, y de no baber legado la paz a América. Las condiciones sociales, geográficas e históricas de la América española anulaban el ensueño abstracto de igualar por la imitación a los Estados Unidos, a Inglaterra o a Francia. No vaciló en ser duro y hasta cruel, cuando lo creyó conveniente: así en la segunda revolución venezolana, en la violenta forma de reclutar sus ejércitos, o en su conducta con Miranda y Piar.

Goza Bolívar en Hispanoamérica de una veneración como su mayor héroe, rayana en la idolatría, que no permite en general —salvo fuera del ámbito que liberó directamente—, una visión objetiva y crítica de su personalidad, realmente genial, intrínsecamente por sí y su obra, que le ha hecho ser comparado con frecuencia a los otros grandes libertadores americanos, Washington y San Martín, a quienes supera en algunos aspectos. Criollo puro, de completa raigambre española, por tanto encarnó muchos de los acentuados caracteres hispanos, y no han faltado en la Península —donde su popularidad lógicamente no ha sido muy alta— voces, cual la de Unamuno, que le han incluido entre los más grandes valores hispánicos.

No deja de figurar Bolívar en la historia literaria hispanoamericana; ha quedado una enorme cantidad de cartas y sobre todo son de recordar sus arengas proclamas y discursosv. la ed. de sus Obras completas, por iniciativa del gobierno venezolano, dos tomos, La Habana, 1947, a cargo de Vicente Lecuna, aparte de otras muchas ediciones antológicas o parciales;la preocupación política o propagandística domina lógicamente la inmensa mayoría de sus escritos, pero con frecuencia adopta un tono romántico, grandilocuente y encendido, entusiasta y retórico, con hallazgos felices, expresiones contundentes, y frases lapidarias.

Bibliografía de Bolívar

La bibliografía bolivariana es inmensa y hasta exagerada, aunque las obras fundamentales son en cantidad más abarcable. Solo la documentación subsistente es amplísima: ya en sus últimos años se publicó unaColección de documentos relativos a vida pública de Libertador…, por C. Mendoza y F. J. Yanes, en 22 tomos (Caracas, 1826-1833); su edecán el irlandés Daniel F. O'Leary dejó una enorme masa documental publicada con el título deMemorias(32 vol., dos de memorias propiamente y 30 de documentos, Caracas, 1879-1888: algunos reproducidos por R. Blanco-Fombona en laBiblioteca Ayacucho, Madrid, 1915 y siguientes); la ed. documental de J. F. Azpúrua y R. Blanco (14 vols. , Caracas. 1875-1877); lasCartas de Libertador, pub. por V. Lecuna, Caracas, 10 vols. , 1929-30, y dos de suplemento (1948-1959);Proclamas y discursos de Libertador, ed. de V. Lecuna (Caracas, 1939);Decretos del Libertador, 3 tomos (Caracas, 1961).

Abundan extraordinariamente obras biográficas, artículos y memorias sobre Bolívar; cabe recordar la clásica y anticuada de Felipe Larrazábal (1865) y la brillante de Jules Mancini (París, 1912), entre tantas. Salvador de Madariaga en suBolívar(2 vols. , México, 1951) intentó presentar un perfil humano del héroe, evitando el tono exclusivamente panegírico, a base de amplia documentación, conla objetividad más intachable, para lo cual utilizó relatos de oficiales extranjeros que sirvieron a sus órdenes y cuyos testimonios no le son del todo favorables, como Hippisley (1819), Ducoudray-Holstein (1830) y el citado Peru de Lacroix.

La reacción en América ha sido adversa a este intento de imparcialidad (v. V. Lecuna,Catálogo de errores y calumnias en la historia de Bolívar, New York, 1956). Otras obras que muy someramente cabría recordar son: José D. Monsalve,El ideal político del Libertador…(2 vols. , Madrid, 1916); Víctor Andrés Belaunde,Bolívar y el pensamiento político de la Revolución hispanoamericana, Madrid, 1959; Francisco Cuevas Cancino,El ideal panamericano del Libertador, México, 1951; Gabriel Porras Troconis,Campañas bolivarianas de la Libertad, Caracas. 1953; V. Lecuna,Crónica razonada de las guerras de Bolivar, 3 vols. , New York 1950; del mismo,La entrevista de GuayaquilCaracas-Buenos Aires, 1948; Carlos Pereyra.La juventud legendaria de Bolívar(Madrid 1932), en que deshace bastantes leyendas.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. A-E, págs. 540-549.