Wallenstein

Datos biográficos

Político y militar alemán
Nacimiento: 15-IX-1583
Fallecimiento: 25-II-1634

Biografía

Albrecht von Wallenstein. Duque de Mecklemburgo-Schwerin y de FriedlandAlbrecht von Wallenstein. Duque de Mecklemburgo-Schwerin y de Friedland

La figura que domina en la historia de Alemania durante la guerra de los Treinta Años por la vastedad de sus proyectos políticos y la decisión de sus campañas militares es, sin disputa, la de Alberto Wenceslao Eusebio von Wallenstein, el único que se dio cuenta de la importancia de consolidar la autoridad del emperador para llevar a buen puerto la reorganización nacional ante la invasión extranjera. Pero Wallenstein, por otra parte, no fue un hombre que se sacrificara a un ideal. Aventurero y ambicioso, esquematizaba los planes que convenían a su persona, y en este aspecto íntimo es uno de tantos exponentes —aunque sea el más brillante— de los soldados de fortuna que, ora en el campo de la Liga católica ora en el de la Unión evangélica, lucharon más por medrar que por defender uno u otro de los dos credos religiosos en pugna.

Hijo de una familia de estirpe germánica, Wallenstein nació en Herrmanic, población de Bohemia, el 15 de septiembre de 1583. Sus padres profesaban el luteranismo, por cuya causa él fue educado en el colegio de los Hermanos de la Vida Común en Koschumberg. Pero al quedar huérfano, uno de sus tíos le mandó al colegio de los jesuítas de Olmütz, donde Wallenstein abjuró la herejía y abrazó el catolicismo. Su conversión no fue, sin embargo, sincera; en la intimidad Wallenstein era escéptico en materia de religión.

A los dieciséis años ingresó en la universidad de Altdorf. Luego estudió en Bolonia y en Padua y visitó Francia e Inglaterra ; pero nunca obtuvo ninguna licenciatura universitaria. Dotado de una aguda inteligencia puesta al servicio de una ambición sin límites, creyó satisfacer sus propósitos alistándose en el ejército del emperador Rodolfo II. Combatió valerosamente en Gran, siendo recompensado con el mando de una compañía. Pero no le placía subir grado por grado en la jerarquía militar. De regreso a Bohemia (1606), contrajo matrimonio con la rica heredera Lucrecia Nicosia von Landeck, la cual, al morir (1614), le legó su cuantiosa fortuna. Entonces auxilió al archiduque Fernando en la llamada guerra de Venecia (1617) con doscientas lanzas equipadas personalmente. Este hecho y su segundo matrimonio, ahora con Isabel Catalina de Harrach (1624), cuya familia tenía mucha influencia en la corte de Viena, le abrieron un brillante porvenir político.

Al estallar la guerra de Treinta Años, Wallenstein se puso al lado del emperador Fernando II. Fue una jugada de gran clarividencia política, porque después de la derrota de los checos en la batalla de la Montaña Blanca (1620), Wallenstein se benefició del triunfo de su bando político con el rescate de los bienes de su madre y la recuperación de las tierras que le habían sido confiscadas en Moravia. Al mismo tiempo, se acreditaba de excelente general combatiendo a los húngaros de Bethlen Gabor que hablan amenazado seriamente la ciudad de Viena (1625).

El flamante duque de Friedland (1625) dio nuevas pruebas de su oportunismo político al ofrecer al emperador, al año siguiente, un ejército que combatiría contra los daneses y los protestantes del Norte de Alemania no por la Liga católica sino exclusivamente por la causa de Fernando II. Este aceptó tal proyecto. Después de la victoria alcanzada sobre Mansfeld en la batalla de Dessau (26 de abril de 1626), Wallenstein aniquiló el ejército de Bethlen en Hungría y le obligó a firmar la paz (1627). Luego se dirigió hacia el Norte, se apoderó del ducado de Mecklemburgo y amenazó Stralsund. En este momento, propuso a Fernando II la conquista de las ciudades hanseáticas y la creación de una flota capaz de contrarrestar la amenaza sueca. No fue escuchado. Antes bien, el emperador, cediendo a la presión de la nobleza católica, reunida en la dieta de Ratisbona, le destituyó de su cargo de generalísimo imperial (1630).

Durante algún tiempo vivió fastuosamente en Gitschin, centro de sus estados de Friedland, y en Praga. Los éxitos de Gustavo Adolfo de Suecia y la muerte de Tilly lo presentaron como el único posible salvador de la causa católica en Alemania. En abril de 1632 reconstituyó su ejército, y con plena autonomía de decisiones se enfrentó con Gustavo Adolfo. Fue derrotado en Lützen (16 de noviembre de 1632), lo que infligió un grave quebranto a su prestigio militar. Sus ulteriores y misteriosas vacilaciones militares, atribuidas a unas negociaciones secretas con los protestantes, Suecia y Francia, promovieron las justas sospechas de la corte imperial. En el momento en que acababa de proclamar abiertamente su rebeldía, fue asesinado en Eger, el 25 de febrero de 1634, en un motín de la soldadesca.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 61.