Maximiliano Robespierre

Revolucionario francés

Nacimiento: 6-V-1758

Fallecimiento: 28-VII-1794

Biografía

Retrato de Maximiliano Robespierre.Retrato de Maximiliano Robespierre

Ha sido necesario que transcurriera más de un s. para que los historiadores se hicieran cargo de la real personalidad de Maximiliano Francisco María de Robespierre, entenebrecida por los horrores del Gran Terror. Figura representativa del espíritu democrático y republicano de la Revolución francesa, Robespierre fue condenado por la sangre que hizo derramar para implantar en Francia sus ideales, respecto a los cuales profesó un fanatismo inquebrantable. El Incorruptible, como se le denominó coetáneamente, es el caso más típico de la discordancia entre la intimidad privada del hombre y su actuación como político, sin la revolución, Maximiliano de Robespierre había sido un buen abogado de Arras, culto y atildado, escrupulosamente honesto, trabajador infatigable, incluso caritativo Pero la acción revolucionaria, sin subvertir sus cualidades esenciales, le hizo aparecer duro, sanguinario, frío y poco simpático, un verdadero aborto de la raza, que podía perdonar los vicios de Mirabeau gracias su elocuencia exuberante y las masacres y el arribismo de Danton por su ímpetu patriótico.

Robespierre ni fue elocuente ni compasivo. Cegado por sus sueños ideológicos, convencido de que solo con la aplicación de sus teorías se abriría a los hombres el camino de la felicidad, mantuvo en el transcurso de dos años un régimen de opresión a ultranza, que si tuvo como resultado la salvación del país frente a la invasión extranjera, produjo en Francia el odio más profundo contra los hombres que desde el poder sólo sabían ejercerlo por la violencia y la tiranía, no menos sensible y trágica aunque fuera ejercida en nombre de la libertad, En definitiva, Robespierre es el hombre de partido y el político que cae en las más vituperables aberraciones en nombre de una ideología y de un fanatismo sin otra solución que el caos y la catástrofe

Nacido en Arras el 6 de mayo de 1758, hijo de un abogado de la localidad, Maximiliano quedó huérfano de madre en 1767 y de padre en 1769. Estudió en el colegio de Arras y luego, a partir de 1769, en el de Luis el Grande de París, donde en el transcurso de doce años siempre fue un alumno modelo por su aplicación al estudio y buena conducta, Licenciado en Derecho en 1781, regresó a su ciudad natal, en la que obtuvo del obispo de Conzié el cargo de juez de lo criminal de la diócesis. Dimitió este cargo para no tener que pronunciar una sentencia de muerte. Miembro de la Academia de los Rosati en 1783, entretuvo sus ocios componiendo poesías malas y grandilocuentes. En esta época profundizó el estudio de las obras de Rousseau, las cuales fueron para él el nuevo evangelio de su vida.

Elegido diputado a los Estados Generales por el Artois, Robespierre ocupó en la historia de la Asamblea Nacional un lugar de segunda categoría. Su elocuencia, fría y profesional, no atrajo la atención de los diputados. Pero en cambio, se impuso por la rigidez y consecuencia de sus principios políticos, orientados hacia las fórmulas democráticas. En la Asamblea preconizó la libertad de los esclavos, la ayuda a los sacerdotes pobres y la supresión de la pena de muerte. Mayores éxitos alcanzó en la tribuna de los jacobinos, donde sus discursos entusiasmaron a la burguesía parisina. Al concluir los trabajos de la Asamblea Constituyente propuso que ninguno de sus diputados pudiera ser elegido para la legislativa Esta medida, que fue aceptada, demuestra la escasa visión política que Robespierre tenía el aquel momento y el sacrificio de la realidad de las cosas a sus principios ideológicos (1791).

Maximiliano salió de la Asamblea con la fama de Incorruptible, ganada especialmente por su actitud durante el período que siguió al fracasado intento de fuga de la familia real. Ni monárquico ni republicano, pero demócrata convencido, habla sostenido con firmeza su criterio patriótico opuesto a la inviolabilidad regia. Después de una visita a Arrás, continuó en París como fiscal del tribunal de la capital, para cuyo cargo había sido nombrado el 15 de mayo de 1791. Muy pronto su nombre destacó como el del principal adversario del criterio federalista y belicista de la Gironda.

Acérrimo enemigo de la guerra contra Europa, en la que veía oculto el peligro de favorecer la restauración del absolutismo monárquico o instaurar la dictadura de los diputados girondinos, Robespierre se lanzó a un ataque implacable contra estos desde la tribuna del club de los jacobinos. Al producirse la invasión prusiana en 1792 preconizó la suspensión de las facultades reales. Después del golpe de estado de 10 de agosto de 1792 —en el que no intervino— la nueva Commune le llamó a su seno, a causa de su fama de patriota. Pero, realmente, le relegó a un segundo término, de modo que no pudo evitar las matanzas de Septiembre, contra las que protestó

Elegido diputado a la Convención Nacional por París (5 de septiembre de 1792), Robespierre interpretó y aprovechó las consecuencias del 10 de agosto. En primer lugar, fue el promotor del juicio de Luis XVI y el principal autor de la sentencia de muerte contra el desgraciado monarca. Implacable en la lucha contra los girondinos —lucha de vida o muerte— logró desplazarlos de la Convención por el golpe de estado de 31 de mayo y 2 de junio de 1793. El 27 de julio siguiente entraba a formar parte del Comité de Salud Pública, al que logró imprimir un sello político distintivo.

Durante un año fue el dictador de Francia. Su idea era imponer la Convención sobre las luchas de los partidos, fomentar la libertad política en una verdadera libertad social, combatir la descristianización y el movimiento socialista de los hebertistas y aniquilar a los logreros de la Revolución. Para hacer triunfar el reino de la virtud fue el teorizador del régimen terrorista, cuya implantación no se debió a su infuencia directa, pero que él desarrolló hasta convertirlo en sistema de gobierno.

Se ha hecho notar que su actuación es parecida a la de Calvino en Ginebra, en particular después que se hubo desembarazado de los exaltados hebertistas y de los moderados dantonistas por las ejecuciones de 24 de marzo y 5 de abril de 1794. Desde este momento, atado por su propio sistema, se suceden las escenas del Gran Terror, que preside desde su glorificación en la fiesta del Ser Supremo. Pero sus días están contados. La liberación de las fronteras, el cansancio de la guillotina, los horrores del tribunal revolucionario y la inseguridad del régimen de sospechosos, hacen que se cree un ambiente contrario a su poder. Pero quienes procuran su caída, ni son los burgueses moderados ni los aristócratas, sino los procónsules del Terror, enriquecidos por los saqueos y las devastaciones.

La jornada del 9 Termidor ve a la coalición de los intereses más bajos. Robespierre, que ha colocado fuera de la legalidad al reclamar el auxilio de las tropas de la Commune contra Convención, es arrestado en el Ayuntamiento y guillotinado sin formación de juicio al día siguiente (28 de julio de 1794). Le habían precedido, en algo más de un mes, 1.285 víctimas en los grandes hornadas de la guillotina..

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. II, pág. 144-145.