José Garibaldi

Datos biográficos

Político italiano
Nacimiento: 4-VII-1807
Fallecimiento: 2-VI-1882

Biografía

Giuseppe Garibaldi (1866)Giuseppe Garibaldi (1866)

El Risorgimento contó con muchos hombres de acción. Uno de ellos fue José Garibaldi, cuya figura se vincula a la mayoría de los movimientos liberales, revolucionarios y unitarios de Italia en el siglo XIX. Romántico, emprendedor, general o guerrillero al estilo de los condottieri italianos del Cuatrocientos, Garibaldi luchó en todos los campos en que creía defender la causa de la libertad. Fue un ideólogo empedernido, que soñaba en la confraternidad universal, en la paz entre todos los pueblos y en el triunfo de las causas buenas y justas. Los errores políticos que cometió —los cuales no fueron pocos— quedaron compensados ante la Historia por el gran amor a Italia, en cuya llama se quemó su ardiente espíritu.

Garibaldi nació en Niza el 4 de julio de 1807. Hijo de Domingo Garibaldi, capitán de un velero de cabotaje, su juventud se deslizó en los anchos caminos del mar, cuya vida le reafirmó en las ideas de independencia y libertad y le dio esas características de aventura que dominaron su alma. Hizo varios viajes a los puertos de Oriente llegando hasta Olesa y Taganrog, en 18 Rusia meridional. En esta última localidad fue iniciado en el amor a Italia por un discípulo de Mazzini (1833), afecto que se grabó para siempre en su corazón, junto con las ideas de fraternidad y solidaridad universal recogidas de boca de algunos Sansimonianos que frecuentó en una de sus travesías. En julio de 1833 conoció a Mazzini en Marsella e ingreso en la Joven Italia. Dispuesto a sacrificar su persona en aras de sus ideales, entró a prestar servicio en la fragata Des Geney como simple marinero, con el propósito de amotinar la tripulación y contribuir a un golpe de mano de Mazzini contra el gobierno del Piamonante. Descubierta la conspiración, Garibaldi, huido, fue condenado a muerte (3 de junio de 1834).

Bajo un nombre falso se refugió en Marsella y navegó algún tiempo por el Mediterráneo. A fines de 1835 se embarcó para el Brasil, donde llegó en los primeros días del siguiente año. En la colonia italiana de Río de Janeiro actuó propagando los ideales de la Joven Italia y de la república italiana. Se dedicó al comercio de cabotaje: pero muy pronto emprendió la guerra de corso al servicio de los republicanos de Río Grande del Sur, que se habían levantado contra el gobierno imperial brasileño. Después de acciones de valor legendario, Garibaldi se vio obligado a pasar al Uruguay (1842), donde ofreció su espada a los uruguayos en su lucha contra el presidente argentino Rosas. Combatió en mar y en tierra, mandando una Legión Italiana. Después de románticas peripecias, alcanzó un éxito resonante en San Antonio del Salto (8 de febrero de 1846). Estos hechos, divulgados en Europa, aureolaron su persona con fulgores míticos.

En abril de 1848, Garibaldi se embarcaba en Montevideo para Italia al objeto de contribuir al alzamiento nacional contra los austriacos. Llegado a Niza, puso su espada al servicio del rey Carlos Alberto de Saboya, y proclamó su fe monárquica, lo que contrarió a Mazzini y a los republicanos. Desde este momento procuró sobreponerse a las luchas de sectas y partidos, aconsejando la acción emancipadora en gran escala. No obstante, su independencia, su iniciativa y su afán de mando no le permitieron plegarse a las indicaciones del gobierno sa borano. A su modo, completó e hizo eficaz la política de integración nacional de los Saboyas.

Al frente de 3.000 voluntarios participó en la guerra de 1848. Después de la derrota de Custozza, huyó a Suiza para evitar su caída en manos de los austríacos. Sin embargo, poco después se ponía al servicio de Mazzini y de la República romana (9 de mayo). Combatió con extraordinaria tenacidad contra las tropas de Francia —sobre las que obtuvo la victoria de San Pancrazio el 30 de abril de 1849—; pero, por último, a la calda de la ciudad, tuvo que emprender la retirada por la Italia central, en la que demostró una vez más su valor y sangre fría. Refugiado en el Piamonte, el gobierno sardo le indicó que consideraba poco grata su presencia. Entonces Garibaldi partió para su segundo destierro (septiembre de 1849). Estuvo en Túnez, en Nueva York, en el Perú, en China y el Oceanía. En 1853 regresó a Europa, y en 1854, a Italia. Entonces adquirió una parte de la isla de Caprera, que convirtió en su residencia.

Puesto de acuerdo con Cavour (1856) y reafirmada su posición monárquica, combatió en las filas del ejército sardo en la campaña de 1859, libertando los territorios alpinos. Disconforme con el tratado de Villafranca, quiso hacer armas en la Italia central, pero se lo vedó la oposición de Napoleón III. Poco después, se le presentaba su gran oportunidad histórica. En Sicilia habla estallado un movimiento patriótico contra el rey de Nápoles con el apoyo secreto del gobierno del Piamonte y la benevolencia de Inglaterra, Garibaldi organizó en Génova la expedición de los Mil. Habiendo partido de Quarto el 5 de mayo de 1860 y desembarcado en Marsala Sicilia) seis días después, el 15 derrotó a las tropas napolitanas en Calatafimi y el 25 tomó Palermo.

Poco después (el 20 de julio) caía en su poder Mesina. Aprovechando el estupor de la corte de Nápoles, pasó al continente. Ganó la batalla de Reggio, después de cruzar el estrecho de Mesina (19 de agosto), y el 7 de septiembre entraba en Nápoles. El 2 de octubre obtenía la victoria decisiva sobre el ejército napolitano en el Volturno. El cinco meses, Garibaldi había dado a Víctor Manuel II la Italia meridional. La historia italiana jamás olvidará esta proeza.

Elegido diputado en 1861, criticó al gobierno por la cesión de Niza. En 1862 intentó invadir el Trentino y muy poco después Roma. Hecho prisionero en la batalla de Aspromonte (29 de agosto), fue amnistiado y libertado. En 1866 prestó de nuevo su colaboración al gobierno italiano en la guerra contra Austria. En esta campaña pronunció su famosa palabra «Obedezco», símbolo de la disciplina militar ante un objetivo ya logrado. Resuelto a incorporar Roma a Italia, redobló sus actividades guerrilleras, hasta que fue derrotado por las tropas de Napoleón III en Mentana (3 de noviembre de 1867). En la guerra franco prusiana de 1870-1871, acudió con un cuerpo de voluntarios en auxilio de la República francesa, y obtuvo algunos meritorios triunfos sobre los alemanes. Retirado en Caprera desde 1874, murió en esta isla el 2 de junio de 1882.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, pág. 224.