Retrato de Carlos I de Borgoña.Retrato de Carlos I de Borgoña

Carlos I, duque de Borgoña (1433-1477) el Temerario. Gran señor de la última época medieval, Carlos el Temerario, duque de Borgoña, destaca en la Historia no solo por sus cualidades humanas específicas —valor, energía, ambición—, sino también porque encarna a la vez dos mundos distintos. En la vida francesa del XV, al feudalismo que no quiere doblegar la cabeza ante los principios de la monarquía autoritaria de un Luis XI; en la vida europea, la resurrección política de la faja lotaringia, del reino de Entre Dos, basado en la fortaleza económica y cultural de los países renanos y, en especie, en la de las ciudades flamencas del Norte. Por esta causa, su figura centra la gran política europea de la época y su actuación repercute en la vida de Suiza, del Imperio alemán y de la Corona de Aragón, sin hablar de Francia, de Inglaterra y de Flandes. Además, en la corte de Borgoña cristalizan una serie de fórmulas políticas que adoptará como suyas la monarquía autoritaria posterior.

Carlos el Temerario fue el último descendiente masculino de aquella serie de grandes duques de Borgoña que se inició con Felipe el Atrevido. Nació en Dijón el 10 de noviembre de 1433, de Felipe el Bueno e Isabel de Portugal. Como conde de Charolais, en su juventud fue educado por el señor de Auxy, quien le dió una cultura muy superior a la de muchos príncipes norte alpinos de la época.

Por este tiempo se relacionó con el delfín Luis XI de Francia, refugiado en la corte de Borgoña durante uno de sus frecuentes altercados con su padre Carlos VII. Los dos hombres no eran llamados a comprenderse, pues lo que Carlos tenía de brillante, rumboso, bravo y liberal, lo tenía Luis de reservado, intrigante, astuto y dominador. Así, tan pronto como Carlos de Borgoña se hizo cargo del gobierno o lugartenencia de los estados de Felipe el Bueno, que este le concedió por la pragınática de 12 de abril de 1465, se planteó la primera lucha entre él y el nuevo monarca de Francia, en la que no solo se debatieron las ciudades del Soma (entregadas a Borgoña por el tratado de Arrás de 1435), sino también el predominio en Francia de la monarquía autoritaria o de la aristocracia feudal.

En 1465 Carlos participó en la Liga del Bien Público y obtuvo una resonante victoria sobre las tropas de los Valois en Montlhery (16 de julio de 1465), lo que obligó a Luis XI a negociar el tratado de Conflans (1465). Tres años más tarde, habiéndose aliado Carlos con su cuñado Eduardo IV de Inglaterra, el rey francés cayó prisionero del duque de Borgoña en Peronne (1468); pero salió bien del trance empeñando su palabra que a poco había de quebrantar acusando a Carlos de traidor ante el Parlamento de París. En 1471 el duque de Borgoña invadía el territorio francés, se apoderaba de Nesle y llevaba sus tropas hasta las inmediaciones de Ruan. La monarquía de Luis XI corría un peligro grave, al que no sucumbió pues otros afanes reclamaban en aquellos años la atención del Temerario.

Desde principios de su gobierno, Carlos había procedido a reorganizar el Estado borgoñés, unificando la administración, reformando el ejército y estableciendo en todas partes su autoridad. Las ciudades que se rebelaron contra esta política fueron sometidas sin contemplaciones: Dinant en 1466, Lieja en 1468. El robustecimiento de su poder le dio los medios necesarios para llevar a cabo sus ambiciosos proyectos de crear el reino de Borgoña a lo largo del Rin.

En 1469 el duque Segismundo de Austria le vendió el landgraviado de Alsacia y varias ciudades renanas. Esta adquisición era sustancial. Pero ahora faltaba al Temerario unir sus posesiones de Flandes con las de Borgoña-Alsacia por el puente de la Lorena. En 1474 emprendió su acometida contra Segismundo de Austria, los suizos (quienes apoyaban la causa de los rebeldes alsacianos) y el duque de Lorena, auxiliado por las fuerzas imperiales. Esta coalición fue preparada con habilidad por Luis XI de Francia, el cual incluso logró arrebatar al Temerario el apoyo de su cuñado Eduardo IV de Inglaterra. Después de la ocupación de Nancy (30 de noviembre de 1475), Carlos de Borgoña fue derrotado por los suizos en Granson (2 de marzo de 1476) y Morat (22 de junio), y, finalmente, por los suizos y los loreneses ante los muros de Nancy, en cuya acción perdió la vida (6 de enero de 1477). De este modo desapareció el temible rival de Luis XI. Pero su política había de perdurar posteriormente en los grandes Austrias españoles, sus descendientes: Carlos el emperador y Felipe II.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, págs. 190-191.