Pío II

Papa: 1458-1464

Nacimiento: 1405

Fallecimiento: 15-VIII-1464

Biografía

Pío II.Pío II por Pinturicchio.

Dos nombres y dos vidas en una sola persona. Como Eneas Silvio Piccolomini uno de los humanistas más celebrados del Cuatrocientos; como Pío II, el papa de la cruzada contra los turcos. Aquél fue un personaje de activísima vida política, de gustos refinados y costumbres no muy santas. Este, pese a los defectos inherentes a todo ser humano, honró al Papado con su defensa de la Cristiandad y de la Iglesia en la cuenca del Danubio y en los Balcanes.

Era de familia de rancia estirpe, pero de situación económica poco holgada. Nacido el 18 de octubre de 1405 en Corsignano, cerca de Siena, fue el primogénito de los dieciocho hijos de Silvio Piccolomini y Victoria Forteguerri. Su padre, pese a las aficiones poéticas de Eneas, le obligó a estudiar jurisprudencia. Pero el muchacho, aunque letrado, continuó prosperando en el manejo del latín y en la cultura humanista. Ambicioso y atrevido, puso su elocuencia y sus ideas al servicio del mejor postor. En 1432 fue a Basilea con el obispo de Fermo, Domingo Capranica, y allí se mostró partidario de la tesis conciliar. A las órdenes del obispo de Novara montó una intriga para apoderarse de Eugenio IV, que entonces se hallaba en Florencia.

Descubierta la conspiración, Eneas pudo escapar de la ciudad. Como secretario del cardenal Nicolás Albergati, estuvo en Borgoña y en Escocia (1435). De regreso de esta misión, fue el director de la oposición del Concilio de Basilea a la persona de Eugenio IV. Organizó el cónclave que eligió al antipapa Félix V en 1439, y como secretario de este defendió la supremacía del concilio sobre el Papado (1440). Dos años después, recibido por Federico III de Alemania en Francfort, fue coronado como poeta y nombrado secretario de la cancillería imperial (1442). Pero ya en 1443 se mostraba partidario de una avenencia entre el Concilio y Eugenio IV.

Después de una crisis espiritual profunda, Eneas renuncia a ser Silvio Piccolomini para acercarse al futuro Pío II. En 1444 Eugenio IV le levantó las censuras eclesiásticas que pesaban sobre su cabeza, y dos años más tarde recibía órdenes sagradas. Desde este momento, Silvio Piccolomini puso su persona al servicio de la Iglesia, sin restricción de ninguna clase. Nombrado obispo de Trieste en 1447, contribuyó a reconciliar el Papado con Alemania, logrando que Nicolás V coronara emperador a Federico III en Roma en 1452.

El peligro de los turcos, vivido durante su legación papal en Bohemia, Moravia, Silesia y Austria, le incito a propugnar la convocatoria de una nueva cruzada después de la caída de Constantinopla en 1453. En este sentido estimuló a Calixto III, sucesor de Nicolás V, quien le confirió la púrpura cardenalicia el 17 de diciembre de 1456, a raíz del buen éxito de una legación en Nápoles. El 19 de agosto de 1458 era elegido papa como representante del partido italiano y del grupo humanista.

Pío II fue, en efecto, un gran protector del arte, que embelleció Roma y Siena con suntuosas construcciones. No se vio libre de los defectos del nepotismo, comunes a todos los pontífices del Renacimiento. En Italia redujo la arrogancia de Segismundo Pandolfo Malatesta (1463) y favoreció la causa aragonesa en Nápoles. En los demás países defendió con gran vigor los derechos de la Iglesia: de Luis XI de Francia obtuvo la derogación de la pragmática de Bourges (1461); en Alemania, el arzobispo de Maguncia, jefe del movimiento antipapal, tuvo que sometérsele (1463).

En cambio, fracasó al querer anular las Compactata establecidas por el Concilio de Basilea y los utraquistas checos, y no pudo evitar que Jorge Podiebrad se afianzara en el poder. Sus esperanzas de organizar una cruzada contra Mahomet II, proclamada desde 1458, se vieron defraudadas en el congreso de Mantua (1460). Pero no desistió de su propósito. Juzgando próximo el momento de pasar al ataque contra los turcos, el nuevo Godofredo de Bouillon se trasladó a Ancona para embarcarse. Su desilusión no tuvo límites al ver que no había ni una nave en el puerto. Murió de amargura el 15 de agosto de 1464.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, págs. 164-165.