Martín V.Martín V.

MARTÍN V (1368-1431) EL II de noviembre de 1417 fue elegido por unanimidad en Constanza, donde se celebraba el gran Concilio que había de poner fin al Cisma de Occidente, el cardenal Otón Colonna como único pontífice de la Cristiandad. Sucesivamente habían sido depuestos o habían renunciado al cargo Juan XXIII (antipapa), Gregorio XII y Benedicto XIII. En la hora de la suprema decisión de los cardenales, sus votos habían recaído en la persona de quien había sabido dar muestras de ecuanimidad y mostrarse alejado de los grupos partidistas.

Otón Colonna, nacido en 1368 en Genazzano, después de estudiar leyes en Perugia y de desempeñar varios cargos en la corte pontificia, había sido promovido al cardenalato por Inocencio VII en 1405. Durante las reuniones de los concilios de Pisa (1409) y Constanza (1414), se había mostrado partidario de la doctrina conciliar. Pero una vez ocupó el solio de San Pedro, con nombre de Martín V, se reveló decidido partidario de restablecer la decaída autoridad de los pontífices. En el primer momento aprobó algunos decretos de reforma y firmó con los monarcas europeos varios concordatos provisionales que restringían la autoridad papal. Poco después, disolvió el Concilio (22 de abril de 1418) y se trasladó a Roma, donde estableció su residencia definitiva (30 de septiembre de 1420).

Frente a la corriente conciliar, todavía viva, Martín V se vió obligado a convocar los concilios de Pavía (1423) y Basilea (1431); pero la obra de estas dos asambleas, la última de las cuales no pudo dirigir, fue realmente escasa. Martín V temía, con razón, las influencias laicas en las decisiones conciliares. Por su parte, concluyó nuevos concordatos con los soberanos, más favorables para la Santa Sede que los de 1418, y restableció la autoridad del papa sobre los cardenalesiglo Introdujo en el Sacro Colegio personalidades distinguidas por su virtud favoreció la predicación de San Bernardino de Siena. Reformó la administración de Roma, restauró la ciudad de sus ruinas y reconstituyó el Estado Pontificio.

Personalmente fue un varón parco y de vida simple. No pudo vencer el nepotismo habitual en la Curia de aquel tiempo, y favoreció sin medida a los Colonnas. Murió en Roma el 20 de febrero de 1431, después de haber levantado algún tanto al Papado de la postración en que le había sumido el Cisma de Occidente, por lo que se le designó, adulatoriamente, con el nombre de Padre de la Patria.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, T. I, pág. 157.