Martirio de Jan Hus. Martirio de Jan Hus, Spiezer Schilling

HUSS, Juan (1369-1415) [Husinec (Bohemia)-Constanza]. Las ideas de Wycleff que pasaron a Bohemia con el cortejo de nobles que acompañó a la princesa Ana, hermana del rey Wenceslao en su viaje a Inglaterra, con motivo de su boda con Ricardo II, y la extensión por Europa de las herejías de los albigenses y valdenses prepararon el terreno para la revolución religioso-política de Juan Huss. Este, profesor de Filosofía de la Universidad de Praga, hizo suyas las teorías de Wycleff, cuyos libros conoció, emprendiendo una amplia campaña de predicación basada en el ataque a la corrupción pontificia y la propiedad clerical. Los elementos directivos de la Universidad, alemanes en su mayor parte, se situaron frente a Huss, siendo en 1403 censuradas 75 proposiciones de Wycleff. Los checos, creyendo que con ello querían los alemanes imponerles su poder, dieron al asunto un matiz político al declararlo causa nacional y hacer suyas las declaraciones de Huss. El rey Wenceslao salió en su defensa y le nombró rector de la Universidad, lo que provocó la protesta ante Roma del núcleo alemán que consiguió en 1410 la excomunión contra Huss y en 1411 el entredicho sobre Praga.

La cuestión que había comenzado en un tono teológico-religioso pasó a convertirse en política, agravándose la situación al quemar Huss una bula del papa Gregorio XII en 1412 y exigir la celebración de un concilio. Escribió en esta época su Tractatus de Ecclesia, equivalente al Trialogus de Wycleff, donde aparece la doctrina de que San Pedro no fue verdadera cabeza de la Iglesia; la única cabeza de la Iglesia es Cristo. La dignidad papal proviene del emperadorBernardino Llorca, Manual de Historia Eclesiástica, 1942, pág. 502.

En 1414 se reúne el concilio de Constanza, y el rey Segismundo, que había sustituido a su hermano Wenceslao, proporciona a Huss un salvoconducto, con el que se presentó para ser cogido preso e iniciarse su proceso. Segismundo protestó haciendo valer el permiso concedido pero acabó, ante la obstinación de Huss, por retractarse, por someterse a la decisión del concilio. El 6 de julio de 1415 y ante la imposibilidad manifiesta de una abjuración, Huss fue quemado como hereje, pena que se aplicó después a su discípulo y lugarteniente Jerónimo de Praga.

El efecto que provocó el cumplimiento de la sentencia, cuya culpa se atribuyó por partes iguales a Segismundo y al concilio, aunque hay que reconocer que la validez del salvoconducto expedido por el primero tenía un valor meramente político, fue el desencadenamiento de la revolución hussita, en la que participó en masa la fanática minoría checa de Bohemia, que acogió el problema como afrenta nacional. Las atrocidades cometidas y el desarrollo de las sucesivas revueltas no caben dentro de este Diccionario, y nos limitaremos a consignar que aunque apagadas en apariencia por los acuerdos tomados en el concilio de Basilea (1434), pasaron a convertirse en un espinoso problema para el imperio alemán, y que son el primer antecedente, con el que llegan a enlazarse, de las guerras de religión (anabaptistas, campesinas, etc.) del siglo XVI.

ALONSO CASTRILLO, Álvaro, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 413.