Clemente VII - Antipapa

Datos biográficos

Antipapa de Aviñón
Nacimiento: 20-IX-1378
Fallecimiento: 16-IX-1394

Biografía

Roberto de Genebra nació en Ginebra en 1342. Su elección como papa por los cardenales franceses (con el apoyo de Carlos V de Francia) en oposición a Urbano VI provocó el Cisma de Occidente. Se estableció en Aviñón. Los reinos peninsulares adoptaron el principio de neutralidad ante el conflicto papal. Pero el problema también era político (hegemonía entre Francia e Inglaterra). Castilla reconoció inicialmente a Urbano VI, pero la presión de Carlos V de Francia y la habilidad política de Pedro de Luna -futuro Benedicto XIII-, legado de Clemente VII en Castilla, hicieron cambiar la postura de Juan I.

Clemente VII por Henri SegurPortrait of Antipope Clement VII par Henri Segur, Palais des Papes Avignon, France.

En realidad las motivaciones eran de orden político, derivadas de la guerra con Portugal, que se había aliado (14-V-1381) con Inglaterra. Al año siguiente se formalizó un pacto entre el monarca castellano y el pontífice de Aviñón para fortalecer la expedición del duque de Anjou a Nápoles y Sicilia contra Carlos Durazzo, defensor de la causa de Urbano VI. La postura neutral más sólida la sostuvo Pedro IV el Ceremonioso ya que ello suponía mantenerse al margen del conflicto anglo-francés. La muerte de Pedro IV (5-I-1387) y la influencia de Pedro de Luna sobre su sucesor Juan I, posibilitaron el reconocimiento de la obediencia a Clemente VII. A cambio, este confirmó al monarca aragonés la investidura de la isla de Córcega y Cerdeña y le otorgó el Capelo cardenalicio a Jaime, obispo de Valencia y primo hermano de Pedro IV.

El reino de Navarra se vio forzado por las circunstancias a aceptar al papa de Aviñón. Al iniciarse el cisma se hallaba en guerra contra Castilla en condiciones cada vez más desfavorables, por lo que Carlos II debió de aceptar la paz de Briones que le alejaba de su aliado, Inglaterra, y le integraba a la fuerza en el ámbito político de Castilla y Francia. Portugal siguió la neutralidad en la primera etapa del cisma, si bien el conflicto con Castilla, respaldado por Clemente VII, le obligó a reconocer a Urbano VI.

Clemente VII, apoyado por los distintos poderes peninsulares, excepto Portugal, encargó al teólogo gerundense Nicolás Eymerich la elaboración del Tratactus de potestae papae, en el que defendía la potestad absoluta del Papa y su superioridad sobre el resto de las autoridades temporales.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo VI pág. 2759.