Juan Calvino

Datos biográficos

Teólogo y reformador protestante
Nacimiento: 10-VI-1509
Fallecimiento: 27-V-1564

Biografía

Retrato del joven Calvino..Retrato del joven Calvino..

Reformador protestante, fundador de la rama ortodoxa dentro de su religión y el primero entre los teólogos de la Reforma, n, en Noyon, Picardía (Francia), en 10 de Julio de 1509 y m. en Ginebra en 27 de Mayo de 1564; su verdadero nombre era Juan Chauvin. Sus ascendientes paternos fueron marineros; su abuelo paterno un tonelero establecido en la aldea de Pont-l'Evêque, cerca de Noyon. Su padre fue Gerardo Cauvin o Chauvin, pues de estas dos maneras lo escribía la familia. En 1480 fijó su residencia en Noyon, donde con su talento práctico pudo colocarse de secretario episcopal, procurador fiscal del condado y síndico del cabildo catedral; y en 1497 fue declarado vecino de aquella población. Su madre fue Juana Le Franc, hija de un hostelero muy rico de Cambray, retirado en Noyon, de quien se decía que era bella y devota, y estaba dotada de un espíritu de piedad acompañado de gracia y de viveza. Gerardo y Juana tuvieron cuatro hijos, de los que Juan fue el segundo, y dos hijas. La madre llevó al niño Juan a varios santuarios y le educó como buen católico. Por lo mismo que Gerardo tenía gran ascendiente en el clero, logró que sus tres hijos fueran hechos clérigos; el cuarto había muerto de muy poca edad. Juan, al cumplir trece años, fue nombrado por el obispo beneficiado de la capilla de Nuestra Señora de la Gloria, y a los pocos días se le tonsuró; el reformador no pasó de este grado en el sacerdocio.

Se educó en sus primeros años en el colegio de los Capetos, al lado de los niños de la noble familia de los Montmor, con cuya amistad se honraba su padre. En 1523, una peste que se había declarado en Noyon movió a los Montmor a llevar a sus hijos a París y en compañía de ellos fueron los hijos de Gerardo. Juan no vivió a expensas de la distinguida familia, sino que se hospedó en casa de su tío Ricardo, cerrajero, hermano de su padre. Allí continuó el estudio de las humanidades durante cuatro o cinco años. Primeramente concurrió al colegio de la Marche, regentado a la sazón por el célebre gramático Maturino Cordier, del cual Calvino fue discípulo; después siguió en el colegio de Montaigu, célebre en el siglo XVI por el excesivo rigorismo de su reglamento. que atacó con gran energía el famoso Rabelais; allí tuvo por profesor de filología a un sabio profesor español, con el que contrajo estrecha amistad. En 1527, el cabildo de Noyon le confirió las rentas del curato de Marteville, con las que pudo hacer frente a los gastos de los estudios.

En los comienzos de 1528. abandonó París para ir a estudiar leyes en Orleans bajo la dirección de Pedro de l’Estoile, a pesar del primer proyecto de su padre, que era que estudiase teología. En 1529, cambió el citado curato por el de Pont-l'Evêque. En el mismo año fue a Bourges, donde estuvo un año ocupado en oír las lecciones del milanés Andrés Alciati. Tomó parte en Bourges en la contienda movida entre los partidarios de Alciati y los de P. de l'Estoile, inclinándose por este en el prólogo que para la obra Antropología (publicada en 1531) de su amigo Duchemin escribió. En 1531 le llamó a Noyon una enfermedad que costó la vida a su padre, siendo asistido por Juan en sus últimos momentos. Murió el padre fuera de la iglesia católica por no presentar al cabildo las cuentas de la administración desde 1527: ello era efecto, no de falta de honradez de conducta, sino de su larga enfermedad, a pesar de lo cual fue excomulgado (1528), pena que no se le había levantado a su muerte. Su madre había muerto antes de que fuera Juan a estudiar a París. En 1530 había sido licenciado en derecho.

En el colegio de los Capetos se había dado a conocer por sus cualidades ingeniosas reveladoras de un gran talento. En París sus condiscípulos y amigos le distinguieron con un trato de afectuosa admiración por sus superiores dotes de inteligencia y carácter. En Orleáns su vigor de argumentación sobre todo llamaba la atención de profesores y estudiantes. En 1529, dice Calvino (Praef. ad Psalmos) que se operó en él una repentina conversión a la vida espiritual. Esto no puede tomarse al pie de la letra. Calvino no fue nunca un católico ardiente, si bien no consta que llevase antes de hacerse reformador, una vida desarreglada. En su familia habían penetrado las ideas del nuevo movimiento protestante antes de 1530. Carlos, capellán de la catedral de Noyon, hermano de Juan Calvino, murió como luterano en 1536. En sus estudios de París Calvino había recibido la influencia de personas notables por el saber, pero de tendencias religiosas favorables a la Reforma, con las que había contraído amistad. Tales fueron el decano de la universidad, Noel Bédier, autor de un Comentario sobre san Pablo, considerado como la primera obra protestante que apareció en Francia; Cordier (Corsierius) ya citado, tutor de Calvino. que fue tenido por sospechoso de herejía y que murió refugiado en Ginebra; Jorge Cop, médico de Francisco I, cuya casa frecuentaba Calvino, interesándose en las discusiones de religión que allí se promovían, y que fue decidido partidario de la corriente reformista.

Todas estas influencias ejercieron sobre Calvino en sus diez y ocho años un cambio de educación en sus líneas principales. En Noyon las ideas luteranas se habían extendido entre un círculo de personas de cierta posición que empezó a propagar un estudiante llamado Pedro Robert, conocido con el nombre de Olivetano, colega y pariente de Gerardo Chauvin, propaganda que se extendió gracias al apoyo de Mme. de Canny, hermana de la duquesa de Etampes. Estudiando en Bourges, adquirió la amistad del sabio profesor de griego Wolmar, que le enseñó esta lengua y le confirmó hondamente en las doctrinas de la Reforma. En su estancia de estudiante en Orleáns vivió relacionado con los muchos individuos que suspiraban por la introducción de las ideas reformadas en Francia; y en Bourges medió en pláticas privadas, a que se debió la conversión a la Reforma del señor de Lignières, y en conferencias y debates en público y en privado trabajó por la difusión de la nueva tendencia. De sus amigos de Orleans hay que citar a Francisco Daniel y Nicolás Duchemin.

Muerto su padre, al que no sin grandes esfuerzos pudo enterrar en sagrado, por las censuras en que había incurrido en vida, resolvió fijarse en París, el centro de la cultura de entonces. Antes residió otra temporada en Orleáns para renovar los lazos de amistad con sus compañeros de estudio y de ideas. En 1532 estaba en París; parece que pasó allí largas o frecuentes temporadas desde 1529 pues la correspondencia de aquel periodo está fechada en París. En esta ciudad se alojó en el colegio Fortet. Se encontró con un círculo de sus antiguos amigos y otros que le estimaban en mucho. Con aplauso de ellos Calvino renunció a sus aficiones a la carrera jurídica y se dedicó por completo al estudio de la teología y propaganda de su nueva doctrina, que predicaba en Asambleas con un fruto que alarmó a Francisco I. Este se disponía a la persecución de los nuevos sectarios, cuando Calvino publicó su primer escrito De Clementia (1532, en 4.°, que dedicó a Claudio Hangest, abad de San Eloy, de la familia de los Montmor y su condiscípulo. Es un trabajo en latín, de erudición sobre todo filológica, destinado a comentar el libro de Séneca sobre la virtud de la clemencia. No tuvo el autor intención de mover a Francisco I a la piedad hacia los protestantes.

La conversion

En el mismo año de 1532, fue a Orleáns a cursar sus últimos estudios de derecho. Le fue conferido el grado de doctor en esta facultad, sin pago de honorarios. Después de haber pasado algún tiempo en Berry marchó a Noyon (Agosto de 1533) a asistir a la catedral como beneficiado. Al poco tiempo volvió a París hospedándose en casa del comerciante picardo Esteban de la Forge, ferviente adicto, que fue quemado un año después. Emocionado por la persecución contra los protestantes, decidió inculcar las nue vas ideas más eficazmente entre las personas ilustradas. Su amigo Nicolás Cop, rector de la universidad, debía pronunciar ante el profesorado el habitual discurso de Todos los Santos. La oración fue compuesta por Calvino y versó sobre la suficiencia de la fe. Los críticos más modernos desechan como pura leyenda este incidente de la vida de Calvino. Cop, perseguido, tuvo que desterrarse en Basilea, y Calvino buscado en el colegio Fortet, se descolgó por la ventana sirviéndose de la ropa de la cama y se retiró al castillo del señor de Hazeville, cerca de Nantes.

Parece que después se dirigió a Noyon donde residió algún tiempo; de allí pasó a Angulema, con nombre fingido, reuniéndose con su amigo el canónigo Luis du Tillet. Este le invitó a pasar a Saintonge, donde Calvino compuso varios discursos a tenor de sus creencias, que se dieron a las parroquias vecinas para ser leídos a los fieles, y junto con su amigo hizo los trabajos preparatorios de los escritos Psychopannytia y la Institution chrétienne. En seguida (Mayo de 1534) se le halla en Noyon.

El cambio decisivo de sus ideas religiosas que parece se había operado en 1532 y que ahora le puso en vías de convertirse en celoso apóstol de ellas, le indujo a renunciar a su capellanía y curato. Tomó parte en el movimiento protestante de Noyon en forma tal que le valió ser encarcelado por dos veces en pocos días. En Septiembre del mismo año, se fue a París donde los protestantes se hallaban en situación muy crítica. Calvino debió vivir oculto y se expuso grandemente al salir para aguardar, según convenio, en hora y lugar determinados, a un personaje con el cual tenía empeñada una contienda sobre religión; era este Miguel Servet, que no acudió a la cita, dice Beza, por no poder resistir la mirada de Calvino, pero lo más probable, por huir del peligro de ser descubierto. Los luteranos en París hacían guerra implacable la misa; y el asunto de los pasquines contra la misma que aparecieron en 18 de Octubre de 1531 en París, Orleans y aun en la puerta de la alcoba del rey, que a la sazón residía en Blois, determinó la cruda persecución contra los protestantes.

Calvino, que era muy conocido, procuró huir con su amigo Du Tillet saliendo, no sin sufrir varios contratiempos, para la vida de destierro. Pasaron por Metz y se detuvieron unos días en Estrasburgo. Allí dominaba totalmente Bucero, y Calvino, tímido por naturaleza, tuvo el ardimiento de combatirle en la prensa. Salieron luego para Basilea donde Calvino usando el seudónimo Martianus Lucanius y encerrado en su hospedaje de la casa de la viuda Catalina Klein, y sin relacionarse con nadie dio fin (23 de Agosto de 1535) a la obra Institutio Christianae Religionis (Basilea, 1536), que viene a ser la fórmula definitiva del credo calvinista En 1539 apareció la segunda edición latina (Estrasburgo), y en 1541, la primera francesa; la última latina (viviendo el autor se hicieron 10 ediciones latinas), en 1559 (Ginebra). La edición usual, adicionada por los discípulos de Calvino, data de 1560. Antes de su muerte se hicieron por lo menos 14 ediciones en francés.

La publicación de la Institutio produjo verdadera impresión. Como prefacio llevaba la obra una carta a Francisco I, famoso documento en que conjura al rey de Francia a que examine en serio la doctrina de sus hermanos que perecen a diario en las llamas, impugna los argumentos alegados por los católicos para negar la legitimidad de la iglesia reformada y termina esperando que el rey se dejará llevar de la benevolencia en vez del resentimiento. Francisco I no leyó el escrito. Calvino dejaba entrever en su demanda, no el deseo de una tolerancia, que los protestantes despreciaban, sino el de la substitución del catolicismo por la nueva religión en Francia.

Calvino en Ginebra

De Basilea pasó, acompañado de Du Tillet, a Ferrara y tal vez a otras poblaciones de Italia, visitando en la primera a la duquesa Renata, protestante, de la que recibió cumplidas muestras de atención: hoy, sin embargo, se niega hiciera este viaje. Calvino y Du Tillet, ya en Basilea, se separaron, pasando el primero a Noyon, donde pudo entrar, aprovechando el edicto de Lyón de 31 de Mayo de 1536, para arreglar sus asuntos de familia. A su regreso, en cuyo viaje le acompañó su hermano Antonio que se hizo su adicto (más adelante se le juntó su hermana María, que se hizo igualmente calvinista); se dirigió a Basilea, lugar que escogió para su destierro pasando por Ginebra (Julio de 1536), pues la guerra entre Carlos V y Francisco I le impidió ir a Estrasburgo, como eran sus deseos.

Du Tillet se apresuró a advertir al predicador Farel la llegada del teólogo, y Farel que necesitaba auxilio en su propaganda, instó con tal vehemencia a Calvino a que se quedara a enseñar teología, que el reformador se sintió como aterrado, según dice él mismo, y obligado a acceder. Se le confió la explicación de la teología en San Pedro y hacia el fin del año entró a ejercer las funciones de pastor protestante. Su evidente superioridad se demostró bien pronto, y más cuando tomó parte, en Octubre de 1536, en la disputa de Lausana y en el sínodo de Berna, en que defendió la libertad de Ginebra.

Ginebra a la sazón era una ciudad de 15.000 almas, independiente desde 1530, dividida entre protestantes, que dominaban desde Junio de 1535, y católicos, perseguidos de continuo y que sufrían la profanación de sus altares, encarcelamientos y destierros, por no asistir a los sermones protestantes. Al principio del año 1537 la autoridad de Calvino era indiscutible. En Enero, los pastores presentaron al Consejo de Ginebra una memoria sobre el gobierno de la Iglesia, que tal vez redactó Calvino y en todo caso mostraba la íntima influencia del mismo. En los artículos de la misma, que fueron votados, se establecía la comunión cuatro veces al año, y la pena de excomunión. Al poco tiempo de haber instalado escuelas en el cantón, publicó un Catecismo para los niños, que es extracto de su sistema religioso, en que proclama la verdad cristiana solamente para su Iglesia. Es uno de sus mejores escritos apareció en francés a fines de 1537, en Marzo de 1538 vió la luz la edición latina. En 18 de Marzo de 1537 Calvino y los suyos, en una pública conferencia, impusieron silencio a los a anabaptistas ginebrinos que les molestaban con sus acusaciones.

En el decurso del propio año el turbulento predicador Caroli acusó a los calvinistas o teólogos de sabelianismo y de arrianismo, lo que produjo considerable malestar a Calvino: un sínodo de Berna depuso y desterró a Caroli. En dicho año Calvino publicó dos breves tratados contra lo que consideraba males del Papado, De Fugienda Idelelatria y De Papesticis Sacerdotis. En Julio de 1537, en una asamblea general se aprobó una legislación promovida por Calvino y Farel sobre las costumbres del pueblo, cuyo régimen se determinaba por un disciplina eclesiástica.

El exilio en Estrasburgo

La severidad de sus reglas y los pormenores sobre la vida usual, soliviantaron al pueblo. Esto, unido a ser extra ginebrinos los gobernantes, a los que los descontentos llamaban los extranjeros, dio origen al partido de no-conformistas, que recibió más tarde el nombre de partido de los libertinos. Los principales jefes eran Juan Felipe, Ami Perrin y Vandel y lograron imponerse, decretando en 23 de Abril de 1538 la expulsión de Calvino con la de Farel y el ciego evangelista Couraud; Calvino, acompañado de Farel, se trasladó a Basilea. Bucero le llamó con insistencia a Estrasburgo, y allá acudió en Septiembre de 1538.

Al año siguiente se le encargó la explicación pública de la teología, que comenzó, como en Ginebra por las epístolas de san Pablo, asignándosele 52 dorines al año. Con la ayuda de Hedio y de Capiton, organizó en iglesia a los numerosos franceses, españoles e italianos, refugiados en Estrasburgo. En el propio año dirigió al cardenal Sadolet una carta, célebre, en la que contesta a la que este escribió a los ginebrinos diciéndoles que el cisma es un crimen, replicando que la Iglesia de Roma estaba corrompida. Asistió a las conferencias de Frankfurt (1539), Haguenau (1540) , Ratisbona (1541) y al Congreso de Worms (1540), teniendo ocasión de tratar con los más notables protestantes alemanes. En 1540, por mediación de Bucero, conoció y se unió con Ideleta de Bures, viuda de Juan Siordeur, anabaptista de Lieja, a la que Calvino convirtió y de la que tuvo un hijo que vivió poco tiempo; Ideleta murió en 1549.

Retorno a Ginebra

La situación de Basilea durante el destierro de Calvino fue de desorden. Su partido le llamó, y Ami Perrin le convenció de la necesidad de volver allá. No muy a su gusto, se encaminó la ciudad, que ya no debía abandonar, entrando en ella en Septiembre de 1541. Al instante comenzó los preparativos de la organización eclesiástica de Ginebra y exigió del Consejo la inmediata redacción de las ordenaciones eclesiásticas, que fueron adoptadas en 20 de Noviembre. Calvino separó el Estado, que reconoció como independiente, de la Iglesia que encomendó al régimen de pastores, doctores, ancianos y diáconos, a cuyo cargo estaba el velar por la doctrina y las costumbres, resultando una constitución, no teocrática del todo, pero en la que el individuo quedaba por completo anulado. Basilea quedó convertida en una especie de Esparta presbiteriana.

Una rigidez de costumbres nunca vista dominó en todos los aspectos sociales. No hubo centros de honesto placer, toda muestra de lujo quedó prohibida y se reglamentaron o suprimieron las fiestas. El único recreo artístico que toleró Calvino fue la música, pero no la instrumental. En Ginebra los pecados mortales fueron considerados crímenes penables por los magistrados, y la Biblia el código legal interpretado por el clero protestante, simplificándose a su vez el culto, cuyo principal elemento era la predicación.

La intolerancia se reveló de de una manera extremada como en todos los reformadores del siglo XVI; Calvino se mostró cruel con los que se oponían a su doctrina. Sebastián Castalión fue expulsado de la ciudad por haber puesto en duda la inspiración del Cántico de los Cánticos (1544); el pastor La Mare, depuesto; Ame, encarcelado; Bolsec, desterrado (1551); Goruet, decapitado en 1547. En cinco años se dictaron 58 sentencias de penas de muerte y 76 de destierro; además de gran número de autos de encarcelamiento de los más señalados personajes de Ginebra. Pero la ejecución más ruidosa fue la de Miguel Servet, que fue quemado vivo en la estaca en 26 de Octubre de 1553. Hasta 1555 duró el estado de rivalidad entre los libertinos y los teólogos, y con la sofocación del intento de revuelta, en que fue derrotado Ami Perrin, quedó asegurado el triunfo de Calvino en Ginebra. El italiano Gentile, unitariano, fue otra señalada víctima del celo feroz de Calvino, que le encarceló por dos veces: por fin murió ejecutado en 1566.

En los últimos años de la vida de Calvino, que pasó en una actividad increíble, ayudó a la revisión del Book of Common Prayer de los anglicanos; medió en la rivalidad de los dos partidos del tiempo del reinado de María Estuardo; intervino en las revueltas de los hugonotes, poniéndose del lado de los moderados. Dotó a Ginebra de su Colegio, después universidad, la que siendo rector Teodoro de Beza, llegó a contar 1.500 alumnos, convirtiéndose en un centro de formación de calvinistas.

Fue Calvino en el discurrir, sistemático, de lógica inflexible y de argumentación vigorosa. Representa la exposición de su pensamiento un alto grado de perfeccionamiento de la escolástica (a pesar de odiar al escolasticismo); en su estilo imperan el orden, la claridad y la sobriedad de conceptos. En Calvino hay que reconocer, ante todo, un ingenio no vulgar. Estas cualidades las ejercitó escribiendo en lengua francesa, que empleó ennobleciéndola, como en la latina, así como Lutero usó la lengua alemana. Con el buen humor, la vehemencia, el estilo vulgar y las formas rudas de Lutero, contrastan el escaso humor, las formas limpias del humanismo del Renacimiento, el tono elevado (con frecuencia picante) y el valor del pensamiento en Calvino. Lutero fue un místico: Calvino un sutil pensador a lo escolástico, aunque sin adoptar la forma silogística, Calvino se atrajo a los suyos por la fuerza de su autoridad y el valor de su doctrina. Fue muy amigo de los debates.

Como reformador en religión, presentó una obra radicalmente demoledora, la más funesta, dentro de las tendencias protestantes, para el dogma católico. Sin embargo, Calvino no historia ni critica los fundamentos del catolicismo al explanar su sistema teológico. Niega a secas la tradición cristiana y opone a la doctrina católica argumentos abstractos basados en la Biblia, la que no analiza críticamente. No ha habido teólogo que haya despertado más ciega adhesión entre sus partidarios.

En la vida ordinaria fue nombre de un trabajo portentoso. En Orleans y en Bourges sobre todo, se entregó con tal ahínco al estudio que esto, unido a la sobriedad de costumbres, le quebrantó la salud para el resto de sus días. No se dió un día de asueto. Quedan de él 4.271 documentos, que versan principalmente sobre puntos doctrinales, y que escribía de ordinario en ratos de ocio; 2.300 sermones representan otra parte de su labor. En Francia fundó 2.000 iglesias. Su condición de vida fue de acentuada sencillez; no cuidó de enriquecerse en ocasión alguna. La publicación de De Clementia, que no le dió ningún producto, le puso en apuros por algún tiempo; en Estrasburgo, antes de casarse, debió atender a su subsistencia estableciendo un pensionado. Tuvo asignados de pensión 100 escudos anuales, que le eran suficientes. Al morir dejó 225 coronas francesas, de las que legó 10 a los pobres, 10 a su colegio y el resto a sus sobrinos y sobrinas.

Se le representa de mediana estatura; era flaco, pálido, de facciones pronunciadas, con barba larga terminada en punta; de porte sencillo, naturaleza enfermiza y de mirada grave y penetrante. A un carácter inflexible, que ya en París hacía que le llamaran los estudiantes el acusativo, se unía un temperamento no tan vigoroso, y cierta irritabilidad nerviosa fue el concomitante de su espíritu cruel, de que dio plena prueba en el desdichado caso de Servet, y, en general, en el período de su situación de papa de Ginebra, con que también es conocido.

En el trato particular supo ganarse siendo estudiante las simpatías de cuantos le trataron y tuvo muy crecido número de amigos, distinguiéndose por su firmeza de carácter. Como cabeza de una secta tan numerosa y extendida dentro del protestantismo, no hay por qué indicar que sus méritos, virtudes y defectos han sido juzgados y exagerados, según las creencias del historiador o biógrafo que los relataba. Sin desconocer las dotes de talento y demás cualidades que se le asignan en la presente biografía, lo que aparece evidente también es su arrogancia y despotismo, lo propio que su intransigencia absoluta con las ideas de sus adversarios.

Acerca de sus cualidades morales quedan varios puntos para dilucidar plenamente. A raíz de su muerte, varios historiadores relataron que había sido condenado en Noyon, en su juventud, a ser marcado con hierro candente en sus espaldas, por mano del verdugo, por el delito de sodomía. Abel Lefranc, en La Grande Encyclopedie de Berthelot, cita el hecho y lo niega rotundamente, sin aducir ninguna prueba positiva. Gaspar Durand dice ser verdadero y que en las actas del tribunal de Noyon se halla la de condenación de Calvino, pero con su verdadero nombre de Jean Chautin. El Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano de Montaner y Simón, cita el hecho a título de imputación no comprobada. Sakendorf, en su obra Le Protestantisme dice existe la comprobación del hecho en unas cartas auténticas del presidente del tribunal que le condenó. Moreri, a pesar de escribir en época en que no había tanto apasionamiento en pro ni en contra de Calvino, nada dice sobre el particular, pero acerca de sus cualidades intelectuales y morales escribe: Era Calvino hombre extremadamente soberbio y aparecía dotado de un espíritu muy opuesto a la humildad cristiana y tenaz en sus opiniones, hasta el punto de pretender que todo el mundo asintiese ciegamente a lo que él decía, replicando siempre con acrimonia y arrebato a los que osaban contradecirleDicc., t. II, página 154.

En la ciudad de Ginebra tiene una estatua en un notable monumento. A las obras de Calvino indicadas, hay que agregar, Psychopannychia, Orleans, 1534, dirigido contra los anabaptistas alemanes que en Francia creían que las almas después de la muerte viven en estado de sueño hasta el dia del juicio, un Catecismo (distinto del mencionado) en francés, aparecido en 1545; Confession de la fe (para los ginebrinos). Ginebra, 1537); Petit traite de la saincte cène de N.S.J.-C., Ginebra, 1541; Traite des reliques Ginebra, 1543; De Scandalis Ginebra, 1550. De aeterna Praedestinatione, Ginebra, 1553. Traducción de la Biblia al francés (Ginebra, 1540), Contre la secte... des libertins (Ginebra, 1544 ). Traducción de la Suma de teología (1546), Actes du Concile de Trente (1548), Contre l'astrologie judiciaire (1549), Comentarios sobre la Biblia (todos los libros menos 10 en folio) (1549-1569), Harmonia er fridrs Evangelisis Matthaeum, Marco et Luca (en folio, 1559). Un cierto número de Sermones, separados o reunidos en colecciones 1558, 1560. 1562, 1566, muchos de ellos sin data). Una compilación de Correspondencia francesa de Calvino por Crottet, en 4.° Ginebra, 1550); otra más importante de Cartas francesas 2 rols., en S., 1851), por Bonnet, Correspondance des reformateurs dans le pays de langue française (Ginebra, 1866-97), por Herminjard: Zürich Letters. en Parker Society Series (Londres, 1840); Las Obras francesas de Calvino han sido publicadas por el bibliófilo Jacob (1842, en 12.°). La edición más importante es la de Baum, Cunitz y Reuss: J. Calvini Opera quae supersunt omnia (Brunswick y Berlin, 1863-1900). Del tomo X al XX se halla la correspondencia, en el XXI los Anales Calviniano; en el LX una buena bibliografia por Erichson y un catálogo cronológico de sus escritos.

VARIOS AUTORES, Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, Ed. Espasa-Calpe, 1991, tomo 10