Julio Alberoni

Datos biográficos

Cardenal
Nacimiento: 21-V-1664
Fallecimiento: 26-VI-1752

Biografía

Una de las figuras históricas que va abriéndose paso a través de muchas erróneas interpretaciones, es la del cardenal Julio Alberoni. En la evolución de la Italia decadente encarna la ideología de la reconstrucción nacional, que él soñó factible con el apoyo de la potencialidad española, restaurada. Desde luego, Alberoni no sintió los problemas de España como los habría experimentado un ministro nacional, y en tal concepto su política, como privado de Felipe V, fue excesivamente atrevida y agotadora. Pero no es posible dudar, ante la realidad de los hechos, de sus posibilidades como gran administrador y político de vastas concepciones. Tal fue la importancia de su obra, que fue necesaria una coalición de las potencias europeas para derribarle del poder.

Giulio Alberoni, cardinal of the Roman Catholic Church and bishop of MalagaGiulio Alberoni, cardinal of the Roman Catholic Church and bishop of Malaga

Hijo de un humilde jardinero de Placencia (Italia), nació en esta ciudad el 21-V-1664. De temperamento alegre, jovial y aplicado, Alberoni superó los inconvenientes de su nacimiento gracias a su inteligencia y a su don de gentes. Después de recibir la primera enseñanza, a los dieciséis años ingresó en el colegio de los jesuitas de su ciudad natal, en el que recibió una sólida instrucción científica y literaria. Al cumplir veinte años se trasladó a Rávena, en cuya ciudad fue protegido por el señor Barni, luego obispo de Placencia. Bajo su influencia se ordenó sacerdote. Entró después al servicio del preponderante obispo de Fidenza, Alejandro Roncovieri, íntimo del duque de Parma, Francisco Farnesio. Cuando aquél, en 1702, fue enviado por el duque en misión cerca del general francés duque de Vêndome, Alberoni le acompañó, y desde 1703 permaneció al lado de este ilustre militar. Con él estuvo en Flandes, hasta la derrota de Oudenarde (1707), y en España (1710). Aquí se hizo agradable a Felipe V, de modo que al morir Vêndome en 1712 Alberoni permaneció en la corte española.

Agente consular ante Parma de Felipe V desde 1713, supo captarse la confianza del monarca de tal manera que a la muerte de su primera esposa, María Luisa de Saboya, le indujo a pedir la mano de Isabel de Farnesio, hija de su príncipe soberano. Esta boda se efectuó en 1714 y procuró a Alberoni un rápido ascenso político, al que contribuyó triunfando sobre la princesa de los Ursinos.

Miembro del consejo real, obispo de Málaga y ministro de la corona en 1715, fue elevado a la dignidad cardenalicia en julio de 1717. Desde su advenimiento al poder, Alberoni trabajó para devolver a España la potencia militar y económica de otros días. Reguló los órganos administrativos de la corte, fomentó la agricultura, implantó varias reformas tributarias, reorganizó el ejército y, con el auxilio de Patiño, creó la nueva armada española.

Esta obra obedecía no a un fin interior, sino al móvil personal de quebrantar la potencia adquirida por la casa de los Habsburgos de Austria en Italia y al deseo de Isabel de Farnesio de tallar un estado en aquella península para sus hijos. Las exigencias de la reina y del duque de Parma forzaron los planes de Alberoni, el cual se lanzó a la lucha en 1717 con una expedición contra Cerdeña. Ante el gran éxito obtenido por España en esta expedición se coaligaron las potencias europeas.

Alberoni pretendió resistir a la Triple alianza (tratado concluido en 1717 entre Gran Bretaña, Francia y las Provincias Unidas para mantener el tratado de Utrecht contra España, y que se convirtió en Cuádruple alianza cuando se unió a ella Austria en 1718), fomentando revueltas en Irlanda, tramando conspiraciones en Francia contra el regente y buscando el apoyo de Carlos XI de Suecia; asimismo, dio un nuevo golpe sobre Sicilia, de cuya isla se apoderó en 1718.

Pero las derrotas militares en el Mediterráneo y en la Vascongadas socavaron su posición. Los aliados exigieron la destitución de Alberoni, que le fue comunicada el 5-XII-1719. Huyendo de la corte española, Alberoni pasó a Génova, donde desapareció como si se le hubiese tragado la tierra, al objeto de evitar persecuciones de Felipe V, el papa y el duque de Parma, a los que tanto había servido.

Reapareció en Bolonia a la muerte de Clemente XI y tomó parte, en Roma, en la elección de Inocencio XIII (1721). Residió en esta ciudad hasta la conclusión del proceso que se le venía siguiendo. Resuelto de modo favorable en 1723, se estableció en Castelromano, para pasar aquí el fin de sus días. Pero el papado aún tuvo oportunidad de utilizar su genio administrativo el las legaciones de Rávena (1735) y la Romaña (1740). Murió en su ciudad natal el 26-VI-1752, legando todos sus bienes al colegio de eclesiásticos que había fundado en 1732.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo II, págs. 103-104.