Pedro de Valdivia

Datos biográficos

Conquistador
Nacimiento: 1497
Fallecimiento: 1553

Biografía

[Villanueva de la Serena, Extremadura-Tucapel, Chile]. Muy joven aún se alistó en el ejército español. Estuvo en Italia, tomó parte en la batalla de Pavía y en la conquista de Milán. Marchó a Indias, a Venezuela, y luego pasó al Perú, en donde aparece en 1535 como uno de los más fieles y valiosos colaboradores de Francisco Pizarro, que le nombró en 1537 maestre de campo. En la batalla de las Salinas, entre las tropas de Francisco Pizarro y las de Diego de Almagro, era Pedro de Valdivia portador del real estandarte, como alférez de caballería.

Pedro de Valdivia. Retrato de 1854.Pedro de Valdivia. Retrato de 1854.

Fracasada la expedición a Chile de Almagro, y derrotado y muerto este, quedaba en pie la conquista de este reino, que Francisco Pizarro encomendó a Pedro de Valdivia a su petición, pues aspiraba a un gobierno propio. Le disputó la empresa Pedro Sancho de Hoz, que tenía una real cédula para conquistar el país al sur del Perú; Pizarro obligó a ambos a asociarse. No era tarea fácil esta empresa, pues, por tradición de los indios, se tenía noticia de que la conquista del inca Tupac Yupanqui, que llegó hasta el río Biobio, había sido casi estéril, y por los de Almagro se sabía que aquel terreno era yermo y que los indios que en él vivían se caracterizaban por su dureza y bravura.

A primeros de 1540 inició Pedro de Valdivia su marcha hacia Chile, con 150 soldados, 3.000 indios de servicio, animales, semillas y herramientas para colonizar. Con Valdivia iba su amante Inés Suárez. Pasó el desierto de Atacama y, a comienzos del año siguiente, fundó la ciudad de Santiago, en la Nueva Extremadura, fortificándola y haciéndola centro de sus exploraciones y conquistas (12-11-1541), También estableció el Ayuntamiento y un cabildo abierto le nombró gobernador en nombre del emperador y no como teniente de Pizarro.

Pero un alzamiento indio destruyó la incipiente ciudad ya en septiembre del mismo año, reedificándose rápidamente. Los constantes ataques de los indios y la carencia de alimentos provocaron el descontento de los españoles, teniendo que sofocar un complot. Pidió auxilios a Pizarro y, como gobernaba ya Vaca de Castro, este se los envió por barco, pilotado por el genovés Juan Bautista Pastene, que exploró aquellas costas, descubriendo las islas Chiloé.

Con unos primeros refuerzos continuó Pedro de Valdivia sus conquistas hacia el Sur, fundando la ciudad de La Serena, en recuerdo de su comarca natal (1544), y, como necesitaba aún más recursos para completar su empresa, decidió regresar al Perú con 80.000 pesos, suyos y de particulares, para conseguir los refuerzos imprescindibles. Llegó allí cuando estaba en todo su apogeo la lucha entre Gonzalo Pizarro y La Gasca, viéndose obligado a tomar parte en ella en el bando realista; a su pericia militar se debió en gran parte el triunfo obtenido en la batalla de Xaquixaguana (1548).

La Gasca confirmó a Valdivia como gobernador de Chile y volvió allí a continuar sus conquistas. En su ausencia dejó el gobierno a Francisco de Villagra, que ahorcó a Sancho de Hoz por conspirar. A su llegada, después de restablecer la concordia y la disciplina entre sus tropas, se dedicó Valdivia a reedificar las poblaciones destruidas por los indios, como La Serena, que repobló Francisco de Aguirre (1549) y a preparar la continuación de sus conquistas por el Sur. En esta etapa fundó las ciudades de la Concepción (1550), la Imperial, Villarrica y la de Valdivia, con su propio nombre (1552 estas tres). También fundó Angol o Los Confines y tres fuertes: Arauco, en la costa; Tucapel y Purén. Tanto La Gasca, como luego don Antonio de Mendoza, le siguieron enviando soldados, caballos, armas y bastimentos.

No se limitó el conquistador a seguir sus avances por el sur de Chile, sino que envió una expedición al otro lado de la cordillera al mando del capitán Francisco Aguirre, que fundó Santiago del Estero, y por la costa envió, en 1552, al capitán Francisco de Ulloa, con dos barcos, a reconocer el estrecho de Magallanes, con el fin de facilitar por él las comunicaciones con España.

Los indios araucanos muy celosos de su independencia y libertad, aguantaban de mal grado los duros trabajos de las minas y los servicios y cargas que les imponían los españoles; por eso, al observar la excesiva extensión de sus conquistas y la poca cuantía de sus guarniciones, resolvieron, con disimulo y cautela, preparar un golpe de mano para sorprender y aniquilar a los españoles, aconsejados por el indio Colocolo y dirigidos por Caupolicán, el héroe del levantamiento araucano, inmortalizado por Alonso de Ercilla en su poema épico La Araucana.

Atacaron los indios con incierta fortuna las fortalezas de Puren y Tucapel, sosteniéndose la primera y siendo destruida la segunda. Valdivia salió de Concepción con tropas españolas e indias para la población minera de los Confines, donde se hizo fuerte; no contento con esto, se aventuró, con un pequeño destacamento de españoles, a proteger la casa fuerte de Arauco, que encontró quemada, siguiendo hacia Tucapel, foco de la rebelión. En la llanura de esta plaza fue atacado por grandes y continuas oleadas de guerreros indios, dirigidos inteligentemente por Lautaro, armados de picas y flechas, que no dieron reposo a los españoles (25-XII-1553). En esta acción murió Valdivia con todos sus soldados, menos uno, que logró escapar y dar cuenta del desastre a los españoles. Ante este descalabro los españoles abandonaron la Concepción, refugiándose todos en la Imperial. En Valparaíso embarcaron otras muchas gentes, despoblándose y perdiéndose casi todo el territorio conquistado en el centro de Chile.

Se dice que el cuerpo de Pedro de Valdivia fue descuartizado y comido por los araucanos, que, con sus huesos, hicieron flautas. Aunque en su testamento dejaba como sucesor en el gobierno de Chile a Jerónimo Alderete, no fue respetada esta decisión por la Audiencia gobernadora del Perú, que encargó a los propios alcaldes del gobierno de sus ciudades. Entre tanto se hizo Villagra cargo del gobierno.

Aunque Valdivia ha sido tachado de avaro por algunos historiadores, hay que reconocer que, como otros muchos conquistadores españoles, buscó el oro con afán, pero no por lucro, sino para pagar sus gentes, sus armas y bastimentos, ya que la corona rara vez contribuía con numerario a estas empresas. Dejó consolidada la conquista —que sería la más difícil de América—, a pesar de sus reveses y de su muerte y de los de sus sucesores; no solo conquistó sino que fundó las primeras ciudades —siete— y estableció con cultivos, ganados y minerías los elementos de la civilización española, y se le puede considerar como uno de los más grandes conquistadores y fundadores de naciones del Nuevo Mundo.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 884-885.