Francisco Pizarro

Datos biográficos

Conquistador
Nacimiento: 1475
Fallecimiento: 1541

Biografía

La fabulosa ambición —ambición de conquistas y de cruzada— que anidaba en el pecho de los conquistadores españoles, alcanza su ápice en la persona de Francisco Pizarro, el conquistador del Perú. Toda su vida irradia actividad y dinamismo, espíritu de empresa y de misión. No fue su triunfo fruto de la casualidad, ni tan rápido ni fulgurante como el de Hernán Cortés. Pero superó a este en cuanto los medios que tuvo a su disposición fueron aún más escasos y el territorio a conquistar más alejado de la base natural de operaciones del Caribe. En su atrevida epopeya, no se sabe que admirar más, si su bizarría guerrera, su habilidad diplomática, su oportunismo decidido o su gran temple de gobernante y colonizador. Nació en Trujillo en 1475; era hijo bastardo del capitán Gonzalo Pizarro, que se distinguió en las campañas italianas de Fernández de Córdoba.

Retrato de Francisco PizarroRetrato de Francisco Pizarro

La leyenda pretende que fue abandonado a la puerta de un templo y que en su adolescencia fue porquerizo. En todo caso, su instrucción fue nula Como tantos otros jóvenes de la época se dejo tentar por la fiebre del oro americano. En Sevilla se embarcó para América en la flota de Diego Colón. Ya en el Caribe (1509), tomó parte en las principales expediciones realizadas en el golfo de Darién y en Panamá. En 1509 acompaño a Alonso de Ojeda en la fracasada expedición para establecerse en el gofo de Urabá. Luego se puso a las órdenes de Balboa, junto con él atravesó el istmo de Panamá y descubrió el mar del Sur, marco de sus futuras hazañas. A la muerte de Balboa, Pizarro se puso al servicio de Pedrarias Dávila. Bajo las órdenes de Gaspar de Morales, cruzó de nuevo el istmo panameño y pasó en canoa a las islas de las Perlas.

De aquí recorrió la costa panameña e intentó atravesar el istmo en dirección a Santa María la Antigua sin lograrlo. Es probable que en aquella expedición los aventureros oyeran hablar por primera vez del Birú. Curtido en tantas empresas, Pizarro, hasta quien había llegado la noticia de los éxitos de Hernán Cortés en Méjico, se puso en contacto con otro compañero de armas y de aventuras, Diego de Almagro, para confirmar los datos reunidos por un tal Pascual de Andagoya en sus expediciones.

El 14-XI-1524 Pizarro partió para el río San Juan, donde hizo acopio de noticias y demostró su temple excepcional en el llamado Puerto del Hambre. Con la firme esperanza de tener un gran éxito en su empresa, Pizarro y Almagro obtuvieron la autorización de Pedrarias y confirmaron su asociación con el célebre sacerdote Hernando de Luque, quien financió la expedición (10-III-1526). En el verano siguiente los dos conquistadores se hicieron a la mar del puerto de Panamá, en dos buques pilotados por Bartolomé Ruiz de Estradas. Este llegó hasta el pueblo inca de Túmbez, mientras Pizarro permanecía en la isla del Gallo en espera de los refuerzos que se creían indispensables para continuar la empresa.

La estancia en esta reducida extensión de tierra se caracterizó por grandes sufrimientos de los expedicionarios, acompañados de los inevitables actos de descontento, a los que Pizarro hizo frente con decisión y energía. Sin los refuerzos esperados, Pizarro decidió proseguir hasta Túmbez, abandonando la isla Gorgona donde había pasado siete meses.

En la ciudad peruana, los expedicionarios pudieron convencerse de la riqueza y poder del imperio inca (1527). Entonces Pizarro regresó a Panamá, y en la primavera de 1528 se embarcó para España, al objeto de solicitar el apoyo de la corte real y capitular la conquista que proyectaba. Logró convencer a Carlos I de la importancia de la empresa, y el 26-VII-1529 obtuvo la cédula confirmatoria de la misma, por la que se le nombraba gobernador y capitán general del Perú.

Después de recoger a su hermano Hernando y a sus hermanastros Gonzalo, Juan y Francisco Martín en Extremadura, Pizarro se embarcó para Panamá el 19-I-1530, y de aquí emprendió la travesía hacia el Perú a fines de enero de 1531, después de apaciguar a Almagro, quien se consideraba postergado por el tenor de las capitulaciones de conquista.

Pizarro desembarcó en las costa de Ecuador, conquistó varias comarcas litorales, se demoró algún tiempo en la isla de Puná, y, por fin, habiendo recibido socorros, puso sus pies en Túmbez. Al llegarle noticias de la guerra entre los jefes incas, Huáscar y Athahualpa, Pizarro se lanzó resueltamente hacia el interior del país, después de fundar la colonia de San Miguel (29-IX-1532). A través de las estribaciones andinas, la pequeña hueste cayó sobre Cajamarca (15 de noviembre), y al día siguiente sorprendió a Atahualpa, haciéndole prisionero. La suerte del inca fue decretada al cabo de algunos meses, a pesar de haber colmado a los españoles con montones de oro, fue ejecutado en la horca (29-VIII-1533). El 15 de noviembre siguiente, Francisco Pizarro llegaba a Cuzco, la capital del imperio que había acabado de existir.

Después de librarse de las pretensiones de Pedro de Alvarado, quien de formas inesperada se había presentado en el Perú (1534), buscó un lugar para el emplazamiento definitivo de la capital de la gobernación. Al cabo de varios tanteos por la meseta peruana, se decidió por la costa, y el 18-III-1535 fundaba la ciudad de los Reyes, la actual Lima, a orillas del Rimac.

Mientras tanto Almagro había obtenido de la corte una provisión concediéndole un territorio de conquista al sur del otorgado a Pizarro. Aquél pretendía que la ciudad de Cuzco pertenecía a su nueva dominación. Para establecer una concordia Pizarro se trasladó a Cuzco, logrando firmar un acuerdo eventual con Almagro el 12-VI-1535. Este se desplazó al sur para proceder a la conquista de Chile.

Mientras tanto, Pizarro impulsó el desarrollo de los descubrimientos de su capitanía, fomentó la fundación de colonias y el engrandecimiento de la capital. Por este tiempo se produjo una gran sublevación de los quechúas, acaudillados por el Manco Inca, que estuvo a punto de triunfar. Almagro, que regresaba de Chile, derrotó a los quechúas, completando de este modo la unión de Perú a España (1537). Pero este éxito solo fue precursor de la terrible guerra civil entre pizarristas y almagristas, que estalló el 19-IV-1537, al apoderarse Almagro, a viva fuerza, de Cuzco.

Francisco Pizarro intentó concertar una tregua, que logró aunque fue de corta duración. El 8-VII-1538 Almagro perecía por orden de Hernando Pizarro. Esta ejecución ocasionó terribles males. El virrey procuró reprimir la agitación almagrista, pero fue víctima de unos conjurados el 26-VI-1541, en su palacio de Lima. Cayó acuchillado a manos de Juan de Rada y sus secuaces, Martín de Bilbao y Juan Rodríguez Barragán.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 227-228.