Nubeluz

Legazpi

Retrato de Miguel López de LegazpiMiguel López de Legazpi,

LEGAZPI, Miguel López de (1510?-1572) [Zumárraga (Guipúzcoa)-Manila]. De hidalga familia, su padre había combatido en Italia y en Navarra. Pasó a México en 1528 Icaza, Diccionario autobiográfico de conquistadores... de la Nueva España, II, pág. 22 y se dedicó a funciones burocráticas, siendo escribano mayor del cabildo municipal y, en alguna ocasión, alcalde ordinario; allí se casó con doña Isabel Garcés, hermana de fray Julián Garcés, primer obispo de Tlaxcala, de la que tuvo nueve hijos. Nadie hubiera sospechado en él a un conquistador, hasta que se organizó la expedición a las islas Filipinas, por sugestión probable de Andrés de Urdaneta a Felipe II por medio del virrey don Luis de Velasco, quien solicitó autorización para enviar una armada a las islas llamadas del Poniente, equivalentes al archipiélago malayo.

El 24 de septiembre de 1559 ordenó el rey a Velasco que enviara dos naos para traer especiería y descubrir el camino de regreso a Nueva España, en lo que habían fracasado todas las expediciones anteriores; encomendaba que no se fuera a las Molucas, para evitar conflictos con los portugueses, y escribió también a Urdaneta para que fuera de piloto, aunque había profesado ya como agustino. Advirtió Velasco que Filipinas caía en el hemisferio portugués —lo que corroboró Urdaneta por su experiencia de aquellos países— pero creía el virrey que podría irse allí para rescatar a algunos supervivientes de la expedición de López de Villalobos. Urdaneta redactó las instrucciones, mostrándose partidario de no ir a Filipinas, por corresponder a Portugal, y prefiriendo Nueva Guinea como objetivo. El 9 de febrero de 1561 propuso Velasco a Legazpi como jefe de la expedición, siendo aprobado y aceptándolo definitivamente Legazpi en 1563.

Fallecido Velasco continuó la Audiencia los preparativos y redactó las instrucciones con fecha 1 de septiembre de 1564. Surgieron disensiones entre Urdaneta y el piloto Juan Pablo de Carrión —que había ido con Villalobos— acerca del rumbo que habría de seguirse, oponiéndose el último a la navegación meridional y hacia Nueva Guinea, que proponía, aquel, y logró que prevaleciera su criterio de ir por la ruta de Saavedra, al norte del Ecuador, hacia Filipinas, con vistas al futuro tráfico con China.

El visitador Valderrama impuso la opinión de Carrión contra Urdaneta, pero su autor se quedó en tierra. Se componía la flota de cinco buques (solo dos grandes), con 380 hombres (150 marineros, 200 soldados, cuatro religiosos agustinos, dirigidos por Urdaneta, que era asimismo el cosmógrafo de la expedición, pues Legazpi no era marino en absoluto; muchos de los expedicionarios eran mexicanos).

Partió Legazpi del puerto de Navidad el 19 o 21 de noviembre de 1564, y, a los pocos días, leyó sus instrucciones, que le marcaban ir a Filipinas; Urdaneta se consideró engañado, pero se resignó. Llegaron en enero de 1565 a las islas de los Barbudos (hoy Marshall), y poco después a las de los Ladrones (Marianas), y se tomó posesión de Guam; el 13 de febrero llegaron a Leyte, en Filipinas; se les había anticipado el patache San Lucas, que se separó del resto de la expedición, por la ambición de su capitán Alonso de Arellano y su piloto Lope Martín, deseosos de arrebatar gloria y provechos a Legazpi. Descubrieron estos varias islas del archipiélago de Marshall y de las Carolinas (Ruc, entre ellas), llegaron a Mindanao, donde cargaron canela, y se apresuraron a regresar a México.

En Leyte o Tandaya fueron bien recibidos Legazpi y los suyos y costeó esta isla y la adyacente de Sámar o Ibabao, de la que se tomó posesión (20 de febrero). Camutuhan, hijo del cacique de Leyte, acompañó a Legazpi a la isla de Limasagua, y se siguió luego a las de Camiguin y Bohol (marzo de 1565), donde Legazpi se sangró en señal de amistad con el cacique Sicatuna, según la costumbre indígena. Desde Bohol envió Legazpi a Juan de Aguirre a Butuán en Mindanao, y luego a la isla de Negros, y se dirigió a Cebú, adonde llegó el 27 de abril; su reyezuelo Tupas rehusó la amistad: Legazpi abrió hostilidades, aunque su propósito era evitar la violencia; tomó el pueblo de Cebú, que fue incendiado por los indígenas, y fundó en él un fuerte y la villa de San Miguel de Cebú (8 de mayo), primera ciudad española en Filipinas, nombre este dado por Villalobos a Leyte y extendido por Legazpi a todo el archipiélago.

En Cebú hallaron una imagen del Niño Jesús, al parecer la regalada por Pigafetta a la reina cuando llegó Magallanes, que fue en seguida y ha seguido siendo objeto de honda devoción. El motivo de la hostilidad indígena eran los excesos cometidos por los portugueses en incursiones pasajeras por las islas, haciendo odiosos a los blancos; para dar noticia de la expedición y de sus resultados envió Legazpi a Nueva España la nao San Pedro, mandada por su nieto Felipe de Salcedo, acompañado por Urdaneta, que, como ya se dijo, no era partidario de conquistar y poblar las islas, por no hallarse en la jurisdicción de España, según la Línea de Demarcación; partieron Salcedo y Urdaneta el 19 de junio de 1565, y en este viaje, remontando al norte hasta la latitud del Japón, es cuando descubrió el piloto y monje vasco la ruta de regreso de Filipinas y Molucas a Nueva España, en lo que habían fracasado sus antecesores.

Pocos días después se reconoció y sometió Tupas —hijo de Hamabar, el que reinaba a la llegada de Magallanes, y que temía vengara Legazpi la muerte del descubridor y de sus compañeros—; costó trabajo convencerle de las intenciones pacíficas de Legazpi, pero, una vez persuadido, fue en adelante leal y ayudó eficazmente a los españoles. Cebú fue la base de Legazpi durante los años siguientes; hubo de reprimir un motín de algunos expedicionarios que querían volver a México, y envió a sus oficiales a varias islas en busca de víveres, distinguiéndose el maestre de campo Mateo del Saz y los capitanes Martín de Goiti y Juan de la Isla; muerto Saz en un viaje a Mindanao le sucedió Goiti como maestre de campo, e Isla partió a Nueva España en 1567.

También tuvo que hacer frente Legazpi a la hostilidad portuguesa; ya a fines de 1566 halló Saz buques portugueses cerca de Cebú, pero no atacaron. A fines de enero de 1567 llegaron los primeros refuerzos a Legazpi consistentes en dos galeones de Acapulco y 300 hombres mandados por Felipe de Salcedo, a quien acompañaba su hermano Juan de dieciocho años solo, pero que se distinguió como uno de los mejores capitanes de la conquista. Poco después de partir de nuevo Salcedo a Nueva Es paña se presentó ante Cebú una escuadra portuguesa mandada por Gonzalo Pereira y enviada a las Molucas para arrojar a los españoles de Filipinas (fines de septiembre de 1568), quien bloqueó a Legazpi durante tres meses, pero no pudo tomar la plaza, retirándose el 19 de enero de 1569.

Entretanto (1566), los mejores geógrafos de España (Urdaneta, Alonso de Santa Cruz, Francisco Faleiro, Jerónimo de Chaves y Pedro de Medina ) dieron informe acerca de la pertenencia de Filipinas, y si estaban comprendidas en el empeño que hizo Carlos V de las Molucas en 1529. Felipe II decidió mantener la nueva conquista y encomendó a Juan de la Isla, que había venido a España, que preparara una flota de socorro, disimulándola con el pretexto de ir a Florida en ayuda de Menéndez de Avilés.

En 6 y 14 de agosto de 1569 nombró el rey a Legazpi gobernador y capitán general de Filipinas e islas de los Ladrones. Legazpi evacuó Cebú para evitar un nuevo ataque portugués y se trasladó a Panay (1569), donde obtuvo buena acogida de los indígenas, y desde donde envió a Juan de Salcedo contra los piratas de Mindoro, y antes a Goiti contra los de Borneo y Jolo, consiguiendo ambos pleno éxito y tomando posesión de aquella isla. El virrey de Nueva España, Enríquez de Almansa, con los refuerzos de Isla, envió orden a Legazpi de volver a Cebú, que aplazó, pues ya había enviado a Juan de Salcedo a la isla de Luzón con Martín de Goiti, ayudados por paraos filipinos (1 de mayo); entraron en la bahía de Manila, donde había un fuerte tagalo con artillería portuguesa; gobernaban allí los rajás Lacandola y Matandá y el lugarteniente de este, Solimán, originarios de Borneo; recibieron bien a los españoles, pero pronto los atacó Solimán; bombardearon y tomaron el fuerte (24 de mayo), pero por falta de fuerzas se retiraron a Panay.

En noviembre salió Legazpi para Cebú de nuevo, y fundó definitivamente la villa de Nombre de Jesús de Cebú, estableciendo allí a 50 casados venidos con la última flota, y la dejó al mando de Guido de Lavezares, tesorero de la expedición, antiguo miembro de la de Villalobos y futuro gobernador; el rey Tupas se había bautizado ya dos años antes. En 15 de abril de 1571 salió Legazpi de Cápiz (Panay) para la conquista de Luzón, con 27 buques y 280 hombres; sometió las islas de Masbate y Mindoro y llegó a Cavite y luego a Manila, presentándose en actitud pacífica, aunque intimidadora; los rajás, incluso Solimán, se sometieron sin resistencia al rey de España por un pacto (18 de mayo).

El 24 de junio de 1571 fundaba Legazpi la ciudad de Manila, que hizo construir inmediatamente, instalando allí la capital del archipiélago y el ayuntamiento. Un intento de ataque de una flotilla tagala fue rechazado por Goiti, que sometió además las provincias de Pangasinan y Pampanga, y estos fueron los únicos hechos guerreros, pues el país se sometió pacíficamente, y Legazpi hizo lo posible por que así fuera. El mismo año murió Matanda —ya bautizado—, y Legazpi, políticamente, otorgó su señorío a Solimán; también salió Salcedo y sometió el valle del río Pásig, y las comarcas de Tayabas y Camarines; en 1572 se dirigió al norte de Luzón y llegó a las comarcas de Ilocos y Cagayán. Quedaba recorrida y en gran parte sometida la isla de Luzón, la mayor de Filipinas.

Se dedicó Legazpi a organizar su gobernación: atendió fervorosamente a la evangelización, confiada a los agustinos, que, al morir este, ya tenían cinco monasterios; como en América, implantó el régimen de encomiendas, pero procuró que no resultara opresivo y recomendó que se percibiera un tributo moderado; imaginó que Filipinas podrían ser un foco comercial para el tráfico con la Especiería, Japón y China, y aprovechando la residencia de numerosos chinos en Luzón, ya establecidos, intentó entablar negociaciones con el Celeste Imperio con tal fin, siendo un precursor del importante comercio que luego había de efectuar el galeón de Manila o de Acapulco.

Hombre humano, pacífico, bondadoso, virtuoso en su conducta privada, se esforzó por que la conquista no fuera sangrienta y lo logró, facilitando su labor la extrema fragmentación política del archipiélago; la llegada de Legazpi fue oportuna, pues comenzaba a introducirse el islamismo, y de haber tardado algunos años la llegada de los españoles, esta religión hubiera dificultado enormemente la sumisión e imposibilitado probablemente la conversión al cristianismo. Recomendaba Legazpi al monarca el empleo de medios pacíficos para acabar la conquista, y condenaba como contraproducentes la fuerza y la opresión.

Falleció de repente el 20 de agosto de 1572, pobre, indicio de su honestidad pública. Uno de los últimos conquistadores españoles, por azar, pues su tranquila vida de funcionario nunca lo habría hecho sospechar, es quien introdujo el cristianismo y la civilización española en Filipinas, y se le puede considerar padre de aquella nacionalidad, única de vida europea y cristiana en Extremo Oriente, a la que comenzó a sacar de su estadio prehistórico cf. Revista de Indias, núm. 25, 1946, páginas 704 ss.. No hay que olvidar que inspirador suyo y alma de la expedición había sido su amigo y paisano Urdaneta. Se hizo Lavezares cargo del gobierno a la muerte de Legazpi. [R. E.]

M. R. - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T.F-M, págs. 675-678.