Retrato de Alonso de HojedaRetrato idealizado de Alonso de Hojeda.

HOJEDA, Alonso de (1466/70-1515/16?) (Cuenca-Santo Domingo). Conquistador. Escrito su nombre también Ojeda, De noble família, oriundo quizá de Ojeda (Burgos), fue paje y criado del duque de Medinaceli, con quien asistió en la Corte y peleó en la conquista de Granada, distinguiéndose por su valor, audacia y fuerza corporal. Protegido por Fonseca, pasó a La Española mandando un barco en el segundo viaje de Colón (1493), por cuya orden reconoció la isla de Guadalupe. En La Española le envió Colón en busca de la comarca del Cibao, que se suponía rica en oro; descubrió la Vega Real y en el Cibao halló ríos con pepitas auríferas, noticias que decidieron al Almirante a trasladarse allá y fundar la fortaleza de Santo Tomás; las muestras proporcionadas por Hojeda fueron el primer oro llegado en cantidad a España, y las minas del Cibao las más ricas durante mucho tiempo. Regresó Hojeda a la Isabela, pero volvió al Cibao en socorro de Margarit, sitiado en la fortaleza por los indios del cacique Caonabó, y luego se vio sitiado a su vez, sosteniendo valientemente el asedio durante un mes hasta la llegada de Colón y de su hermano Bartolomé (marzo de 1495), quienes derrotaron a los indios y libertaron a la guarnición.

Famosa fue la atrevida hazaña de Hojeda al raptar a Caonabó en medio de su tribu, colocándole grillos como si fueran joyas y huyendo a caballo. Más tarde sorprendió y derrotó a un hermano de Caonabó, poniendo fin por entonces a la resistencia indígena; en recompensa de sus hechos se le concedieron, en 1501, seis leguas de terreno en la Maguana. Había sido Hojeda uno de los principales capitanes de Colón y de sus más eficaces colaboradores en la sumisión de La Española, pero rompió con él y volvió a España.

En 1499 le enseñó Fonseca los mapas de Colón con la tierra descubierta en Paria y le facilitó licencia suya para una expedición, la primera —conocida al menos— de descubrimiento, efectuada por españoles después de las tres primeras del Almirante. Salió con solo una carabela del Puerto de Santa Maria, el 18 de mayo de 1499 (el 20, según Las Casas fecha tomada quizá del relato de Vespucio; la Lettera a Soderini da el 16; la carta de 1500 a Medici, el 18, lo que confirma la pesquisa hecha en La Española). Le acompañaban el piloto y cosmógrafo Juan de la Cosa y Américo Vespucio, que efectuaba su primer viaje cierto e indiscutible: costeó el litoral de África y Canarias, acusándosele después de haber vendido pólvora a los moros en Aguer, haberse apoderado allí de una carabela de Huelva, que él dijo haber permutado, y de despojar de jarcias y toneles a otros barcos y a la señora de Lanzarote.

Se dirigió más al sur de lo que se había hecho hasta entonces, cerca del Ecuador, siguiendo la ruta de Colón en su tercer viaje, y a los veinticuatro días halló tierra más al sur de la descubierta por aquel, recorriendo doscientas leguas de costa, desde cerca del ecuador al golfo de Paria, hallando dos ríos tan caudalosos que volvían dulce el agua del mar. Parece ser que tocó tierra en las actuales Guayanas -no siendo tan verosímil que lo hiciera en territorio brasileño-, y que los citados ríos fueron el Esequibo y Orinoco.

Pasó luego ante la isla de Trinidad, entró en el golfo de Paria, siendo bien recibido por los indios con quienes efectuó trueques; desde allí, guiado por el mapa de Colón, exploró la isla Margarita, continuó reconociendo el litoral hoy venezolano, hasta Chichirivichi, donde sostuvo un combate con los indígenas; pasó a la isla de Curaçao, que llamó de los Gigantes, por la elevada estatura que, erróneamente, se creyó observar en sus habitantes; el 9 de agosto dobló el cabo de San Román y penetró en el golfo de Maracaibo, donde vio el pueblo palafítico de Coquibacoa, que recordó a Vespucio Venecia, aplicándole el nombre diminutivo de Veneziola, luego Venezuela, extendido a todo aquel litoral; el 24 de agosto halló en el fondo del golfo el lago y puerto de San Bartolomé (lago de Maracaibo); siguió hasta el cabo de la Vela (península de Goajira, hoy en territorio colombiano), desde donde dio la vuelta para La Española.

Había prolongado los descubrimientos de Colón desde la isla Margarita al cabo de la Vela. En la costa explorada por Hojeda surgieron pocos años después las jurisdicciones de Paria, Cumaná y Coro, base para la penetración en Venezuela y la costa de Nueva Granada.

Está involucrado este viaje con los de Vespucio, suscitando cuestiones críticas por los agudos problemas planteados por los relatos vespucianos; es indudable —por una declaración de Hojeda— que en este viaje, cuyas fechas y algunos pormenores son conocidos por otras fuentes, participó Vespucio. En su narración de las Cuatro Navegaciones parece referirse a este viaje en el relato de la primera suya, pero difieren las fechas, ya que la coloca entre 1497 y 1498, y los lugares, pues inicia la llegada a 16° N., coincidiendo algunos detalles y los nombres geográficos de Caraibi, Paria o Lariab y la pequeña Venecia; se ha supuesto que donde alude a este viaje —ya que siempre calla Vespucio el nombre del jefe de la expedición— es en su segunda navegación, cuya fecha de partida, 16 de mayo ( Lettera ), o 18 de mayo (Carta de 1500), coincide con la de Hojeda, y su recorrido de 5° s. a 15° N., hasta la isla de los Gigantes.

Sabido es que estas y otras muchas contradicciones e inexactitudes han hecho tildar de falsos los viajes vespucianos. Magnaghi se inclina a creer verídica la segunda navegación, que sería la de Hojeda; pero atribuye a Vespucio una navegación separada de la de Hojeda, puramente hipotética, en la que habría llegado al Brasil (6° 39’ s. ) antes que Álvarez Cabral, y habría prolongado los descubrimientos de Hojeda por la costa colombiana ( Amerigo Vespucci, Roma, 1926); afirmaciones basadas en los datos de la segunda navegación según sus textos manuscritos, de los que el publicado por Bandini en 1745 reduce los dos primeros viajes a uno solo, también Levillier cree en esta división del viaje; no esta demostrada tal navegación independiente ni que quepa atribuir a Vespucio solo tales descubrimientos.

Carlos Seco ha dilucidado esta cuestión ( Revista de Indias, 1955 págs, 89 ss. ), estudiando la pesquisa hecha en La Española contra Hojeda, publicada per la duquesa de Berwick en 1892; salió Hojeda con una carabela y se apoderó de otra en África y no hubo más, las cuales llegaron juntas a la Española; de modo que no hubo bifurcación del viaje, ni, por tanto, una exploración aparte de Vespucio, ni tiempo para que este, separado de Hojeda desde Guayana, hubiera explorado hasta 6.º Sur y luego regresado a reunírsele.

Llegó Hojeda al puerto de Yáquimo en La Española, el 5 de septiembre de 1499, para cargar palo del brasil, donde encontró al alcalde mavor Francisco Roldán, rebelde contra Colón, y por el momento aparentemente reconciliado, que en nombre del almirante le pidió cuentas de su viaje y aviso de ello a aquel. Hojeda partió a Xaragua, e intentó erigirse en cabecilla de los enemigos de Colón, alegando que había caído en desgracia, y tuvo una refriega con sus partidarios; acudió Roldán y hubo entre ambos una serie de intrigas; capturó Hojeda en Haití a más de 200 indios, si no fue en una de las Lucayas, según Vespucio, y partió a comienzos de marzo de 1500, llegando a Cádiz a mediados de junio (el texto impreso de las Cuatro navegaciones da el 8 de septiembre para el fin de la segunda; pero el texto de Bandini está fechado en Sevilla el 18 de julio). Traía Hojeda un rico cargamento de perlas, recogidas en Paria; granos de oro y esclavos; sus descubrimientos en Guayana y el oeste de Venezuela fueron recogidos en el mapa de Juan de la Cosa, del mismo año 1500 v. también Gerald Anderson, Alonso de Ojeda: su primer viaje de exploración, Revista de Indias, Madrid, núm. 79 (1960). páginas 14-64.

Traía Hojeda noticias de los caribes y aseguraba que había visto ingleses en las cercanías de Coquibacoa. A pesar del botín, Hojeda que se encontraba pobre, por los gastos del viaje, obtuvo nuevo permiso para volver a aquellas tierras, excepto a Paria (8 de junio de 1501), nombrándosele gobernador de Coquibacoa. Su escasez de medios no le permitió salir hasta enero de 1502, gracias a la ayuda de dos socios capitalistas, Juan de Vergara y García de Ocampo, y con cuatro navíos en lugar de diez; tuvo incidentes con los portugueses de Cabo Verde; entraron en el golfo de Paria y, pasando de largo ante la costa vedada, comenzó los rescates en marzo y arribó a Curiana, que llamó Valfermoso (Coro), donde maltrataron a los indios; desde allí envió Hojeda a Vergara a Jamaica por víveres, y siguió al puerto de Santa Cruz (Bahía Honda?, cerca del cabo de la Vela), donde recogió a un tripulante de Bastidas, e inició la fundación de una colonia, a pesar de la oposición de los indios, primer intento realizado en Tierra Firme. Pero la gente estaba descontenta, y Hojeda guardaba el oro cogido a los indios; cuando volvió Vergara se concertó con Ocampo y destituyeron y encadenaron a Hojeda (mayo o junio de 1502) y lo llevaron a Santo Domingo, donde entabló un pleito contra sus aprehensores, siendo absuelto al año siguiente por el Consejo Real: se ignora si regresó a España.

Su viaje careció de resultados, por el fracaso de la colonización y no haber descubierto nuevas tierras. De otro proyecto de viaje solo se conoce una exención respecto a sus acreedores (1504). Por medio de gestiones que hizo en España Juan de la Cosa, y por la decisión del rey de colonizar Tierra Firme (junta de Burgos de 1507), se acordó dar a Hojeda la costa de Nueva Andalucía (Colombia), del cabo de la Vela al golfo de Urabá, y a Diego de Nicuesa, el Darién 9 de junio de 1508). Llegaron a un tiempo Cosa y Nicuesa a La Española; el segundo más rico, pudo organizar mejor su expedición que Hojeda, quien reunió cuatro barcos y 220 hombres, gracias a aquel célebre piloto y al letrado y famoso cosmógrafo Martín Fernández de Enciso, que se le asoció; riñeron Hojeda y Nicuesa, y acordaron la fijar el límite de sus gobernaciones en el río Grande del Darién (Atrato).

Partieron Hojeda y Cosa el 10 de noviembre de 1509, entre los soldados iba Pizarro, que inauguraba su carrera de conquistador. Enciso quedó en Santo Domingo preparando un nuevo navío. A los cinco días llegó Hojeda a Cartagena, donde leyó el requerimiento del doctor Palacios Rubios, que justificaba la conquista, y como halló hostiles a los indios los atacó a pesar de las advertencias de Cosa, pues usaban flechas envenenadas. Los derrotó, pero, internándose hasta Turbaco, fue sorprendido, y pereció La Cosa y otros cien españoles; y Hojeda a duras penas logró alcanzar la playa. Llegó entonces Nicuesa, que olvidando los resentimientos, ayudó a Hojeda a vengar la derrota, y exterminaron a los indios del pueblo del desastre; recogiendo bastante oro.

En el golfo de Urabá fundó Hojeda la villa de San Sebastián (febrero de 1510), con un fuerte, cuyos moradores pronto fueron diezmados por el hambre y las flechas envenenadas, de las que recibió una el capitán, pero se salvó acudiendo al terrible remedio de hacerse aplicar dos planchas al rojo sobre la pierna herida, bárbara cura que soportó estoicamente, pero quedó inutilizado algún tiempo. Alivió el hambre la oportuna llegada de un buque robado con su cargamento en La Española por Bernardino de Talavera y un grupo de bandidos huidos, en el que partió Hojeda (mayo de 1510), ya que no llegaba Enciso, dejando en San Sebastián por teniente a Pizarro, quien pronto abandonó la efímera colonia; y habiendo hallado a Enciso, por consejo de Balboa trasladaron la colonia al Darién.

Entre tanto los bandidos apresaron a Hojeda por no ir a Santo Domingo, y fueron a Cuba, donde se perdió el buque, y que atravesaron hacia la costa más cercana a Jamaica, guiados por Hojeda, único capaz de salir adelante de las dificultades; prueba terrible fue la travesía de la ciénaga de Zapata durante un mes, donde pereció la mitad de la hueste. A la salida los acogieron humanamente en un pueblo de indios, donde se repusieron; allí dejó Hojeda una imagen de la Virgen que llevaba siempre consigo, y que se cree es la misma titulada del Cobre, muy venerada hoy en Cuba. Un español pasó en una canoa Jamaica, cuyo gobernador Esquivel, antiguo enemigo de Hojeda. envió generosamente para recogerlo a Pánfilo de Narváez. Talavera y los suyos fueron ahorcados o castigados, y Hojeda pasó a Santo Domingo, donde aún soñaba en socorrer a sus antiguos subordinados, pero la extrema pobreza en que había caído le impidió hacer nada. Diego Colón le facilitó una carabela, para ir a San Sebastián, pero quizá no llegó a salir.

Vivió pobre sus últimos años en la isla, pero no es cierto, como dijo Oviedo, que se hiciera franciscano. Fue Hojeda el primer descubridor español después de Colón y el primer conquistador, cuya serie abre dignamente por su valor a toda prueba, su extremada audacia, su tenacidad y su dureza. Pero sus hazañas son superiores a sus resultados, escasos ante el esfuerzo invertido; poco prudente y práctico, no le acompañó la fortuna, además de adolecer siempre de falta de medios económicos. La gloria de su primer viaje ha sido traspasada íntegramente a Vespucio. La última empresa fue la que no fracasó, pues San Sebastián fue el germen del que se desarrollaron Santa María de la Antigua, Panamá y las conquistas de Centroamérica y del Perú; Balboa y Pedrarias fueron sus afortunados continuadores. Con sus luces y sombras, impertérrito ante la adversidad, es Hojeda un verdadero paradigma del conquistador.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M págs. 388-390.