Juan de la Cosa

Datos biográficos

Piloto y cosmógrafo
Nacimiento: 1460
Fallecimiento: 1510

Biografía

Figura de descubridor nato, para quien era un placer vivir sobre la cubierta de una nave, tomar la altura del sol y anotar una nueva isla en las páginas de su diario, Juan de la Cosa es uno de los grandes pilotos y cosmógrafos de la primera época del descubrimiento de América. De espíritu realista y ponderado, profundo conocedor de las cosas del mar, como heredero de la tradición náutica norteña, destaca al lado de Colón —el soñador— como hombre práctico que no se deja seducir por una vana ilusión y solo acepta la realidad misma de los hechos. Así fue La Cosa quien identificó por primera vez la insularidad de Cuba, pese a las protestas del gran almirante de las costas oceanas. Juan de la Cosa debió nacer en Santoña o en Orduña, en la costa cantábrica, a mediados del s. XV.

Juan de la Cosa.Juan de la Cosa (1460-1510).

Desde sus años mozos se interesó por las cosas del mar, tanto por la navegación como por la cosmografía. Propietario de un buque, con el que realizaba un provechoso tráfico mercantil, y relacionado con el grupo de marinos andaluces, tomó parte en el primer descubrimiento colombino, en calidad de piloto de la Santa María, su propia carabela. Igualmente participó en el segundo viaje, de 1493 a 1495. Muchas veces discrepó del almirante, el cual, como a todos cuantos descollaban a su alrededor, le acusó más de una ocasión de ambicioso y de traidor, como en el naufragio de la Santa María en las costas de la Española, el día de Navidad de 1492. Estas disensiones indujeron al notable piloto —uno de los que más contribuyeron a suscitar dudas sobre la capacidad náutica de Colón— a poner sus servicios a disposición de gente que los tuviese en mayor estima.

En mayo de 1499 se embarcaba como piloto mayor en la Armada de Alonso de Ojeda a Tierra Firme, que recorrió la costa septentrional de América del Sur, desde la desembocadura del Esequibo hasta la península de Guajira. En este viaje se destacó por la profundidad de sus conocimientos, la ponderación de su consejo y la madurez de su formación náutica.

Llegado a España en junio de 1500, con más fama que riquezas, se embarcó en octubre siguiente en la flota de Rodrigo de Bastidas, con el que realizó el mismo itinerario, aunque esta vez fue alcanzado el golfo de Urabá. De regreso a la Española, y luego a España, Juan de la Cosa fue nombrado por la corte con la lugartenencia de la gobernación de Urabá y recompensado con pensiones vitalicias.

Al mismo tiempo, le fueron confiadas nuevas y delicadas misiones, como una reclamación ante la corte portuguesa a causa de las incursiones fraudulentas de los navegantes lusos en Tierra Firme. La Cosa fue encarcelado en Portugal (1503). Pero debió recobrar muy pronto la libertad, pues en 1504 dirigía una flota de cuatro carabelas, encargada de vigilar el litoral americano desde Paria a Urabá. Cumplió este cometido con la competencia con que presidía todos sus actos, y regresó a la patria coronado de nuevos laureles. Después de satisfacer otra misión de confianza, esta vez por las costas del Mediodía de Portugal, se embarcó para América, portador del título de gobernador de Nueva Andalucía para Alonso de Ojeda (1508).

Se embarcó con este en noviembre de 1509 para colonizar el golfo de Urabá, y halló la muerte en el poblado de Calamar, en una pelea contra los indígenas. Las crónicas de aquel tiempo narran que su cadáver apareció atado a un árbol, hecho un erizo de saetas y horrorosamente deforme por el efecto de una hierba ponzoñosa.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 221-222.