Diego de Almagro

Datos biográficos

Conquistador
Nacimiento: 1475
Fallecimiento: 1538

Biografía

No se sabe donde nació Pedro de Almagro —¿quizá en el pueblo de este nombre?—, ni cual fue su familia, aunque más tarde se dijera que su padre servía de copero en la corte de Enrique IV de Castilla. Lo cierto es que en 1514, en edad ya provecta, se embarcó en la flota de Pedrarias Dávila, que partía para Castillo de Oro. Piso tierra americana por primera vez el 30 de junio, y luego, al servicio de Pedrarias, participó en las campañas y expediciones de la región del Itsmo. Es probable que se hiciera muy amigo de Francisco Pizarro, veterano de aquellas tierras, con quien decidió aprovechar las noticias recogidas por Pascual de Andagoya sobre el país del Birú.

Retrato de Diego de AlmagroRetrato de Diego de Almagro

En 1524, mientras Pizarro partía por mar hacia el río de San Juan, Almagro, que había reclutado un puñado de gente, se dirigió al mismo lugar por tierra. En esta expedición perdió un ojo; pero aunque no halló a su compañero en el lugar de la cita, regresó a Panamá satisfecho por las noticias que había recogido. Después de esta tentativa concertó con Pizarro y Hernando de Luque una asociación para conquistar el Perú (10-III-1526). A consecuencia de este pacto, acompañó a Pizarro en su segunda expedición hasta Túmbez (1526-1527), en la que tuvo una actuación apagada y secundaria.

Cuando Francisco Pizarro regresó de España con las capitulaciones concertadas con la corte de Carlos I para la conquista del Perú (1531), Almagro se halló burlado por su amigo, quien se había hecho reservar para sí, el título de gobernador de la futura conquista, dejándole tan solo el mando de la fortaleza de Túmbez. Sin embargo, a pesar de que el recelo había quebrantado para siempre la confianza en el alma de Almagro, este secundó a Pizarro en la fabulosa empresa de la conquista del reino de los incas, defendiendo los derechos de su asociado, incluso contra Pedro de Alvarado cuando este quiso recibir una parte del cuantioso botín conseguido en las operaciones (1534).

Al año siguiente, Almagro recibía de España una provisión concediéndole el título de adelantado de los países situados al sur de la conquista de Pizarro o sea, a unas 270 leguas del río Santiago. Pizarro logró firmar con él un acuerdo eventual en Cuzco (12-VI-1535) sobre los límites de sus respectivas gobernaciones.

Entonces Almagro partió de Cuzco con 570 españoles (3 de julio) y se dirigió hacia el mediodía. Costeó el lago Titicaca y el Aullagas; llegó, en Bolivia, hasta el confín del imperio inca; prosiguió hasta el extremo de la meseta boliviana, y luego decidió cruzar los Andes. Remontó el valle de río Chascuil, y con un puñado de caballeros que hacían de avanzadilla, salvó los collados andinos a pesar de lo rudo del terreno, la insuficiencia del aire y la falta de víveres, y llegó al opuesto valle de Copiapó. Después de una etapa de descanso, prosiguió por la costa chilena hasta Coquimbo, a 35° de latitud Sur, sin hallar el oro ni el botín con que había soñado.

Entonces dispuso el regreso de la expedición a Cuzco, que se realizó, con maestría genial, a lo largo de la puna del Atacama, donde a cada momento les atenazaba la sed y el hambre. Por fin llegó a Cuzco, con la oportunidad de poder derrotar al Manco Inca en el valle del Jucay (1537). Esta inesperada victoria consolidó la posición de España en el Perú; pero al mismo tiempo inauguró las luchas entre pizarristas y almagristas.

Almagro, en efecto, reclamó la posesión de Cuzco, que estimaba comprendida en su demarcación, y, beneficiándose del malestar provocado por las intemperancias de los hermanos Pizarro, se apoderó de aquella ciudad el 19-IV-1537. Se desencadenó una violenta guerra civil, con varias alternativas de fortuna, hasta que el 26-IV-1538 los partidarios de Almagro fueron derrotados en las Salinas, cerca de Cuzco. Su jefe cayó prisionero de Hernando Pizarro, quien ordenó su ejecución. Diego murió decapitado el 8-VII-1538, después de una apariencia de proceso.

VICENS VIVES, Jaime, Mil Figuras de la Historia, Ed. Instituto Gallach, 1944, Tomo I, págs. 228-229.