Taifa de Denia

Introducción a la taifa

Régulos de Denia

Muyahid al Muwaffaq, 1010-45
Ali b. Muyahid Iqbal, 1045-76
Mundir b. al Muqtadir, 1076-90
Sulayman b. Mundir, 1090-92

Introducción a la taifa

La personalidad de la fundador de esta taifa, ha quedado ya de manifiesto a través de todos los episodios en que hizo aparición, bien notable, a lo largo de toda la guerra civil, desde el golpe de Estado de al Mahdi en 1009, hasta que Muyahid, en 1026, fue por última vez a Córdoba, para una postrera intervención a nivel de la ya ilusoria capital. Rememoremos además como en la segunda mitad del año 1010, tras ser asesinado al Mahdi, Muyahid abandonó Córdoba y se dirigió a Tortosa, alzado contra la nueva situación en la capital, y, menos iluso que Wadih,no quiso participar en la restauración de Hisam II. También ejerció por entonces poder en Valencia, alzándose en seguida contra él allí Mubarak y Muzaffar, en ese mismo año 1010 o en el siguiente. Y Muyahid entonces se alzó solo con la taifa de Denia, en fecha imprecisa de comienzos de esta guerra civil, como trae el Bayan, III, añadiendo que Almanzor le había dado el mando de aquella ciudad y que mandaba también, cuando ocurrió esa guerra, en las islas Baleares, cuando tuvo el convencimiento de que la guerra civil era un hecho, se dirigió a Denia y la puso en estado de defensa e hizo otro tanto con los distritos de ella dependientes, dándose a sí mismo el título de al-Muwaffaq bi-Allah.

VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 60-61.

Muyahid al Muwaffaq

Datos biográficos

Régulo de Denia: 1010-1045
Régulo de Valencia: 1019-1021
Sobrenombre: al-Muwaffaq bi-Allah
Fallecimiento: 15-VI-1045
Predecesor en Valencia: Labib al Fatà
Sucesor en Denia: Ali b. Muyahid Iqbal
Sucesor en Valencia: Abd Aziz Sanchuelo

Biografía

Muyahid era un fatà amiri, manumitido y colocado en la Administración del Levante de al-Andalus por Almanzor o por sus hijos, y posiblemente procedía de Cerdeña, isla que Muyahid pretendió conquistar, como veremos en seguida, y por apuntar a ese origen alguna otra referencia, como el apelativo de al-rümi que se le aplica y el hecho de que algunas mujeres de su familia ya no quisieran dejar Cerdeña para volver a al-Andalus. Ahora bien, él estaba muy arabizado, e incluso las fuentes árabes arabizan su linaje, llamándole Abu l-Yays (o Abu l-Hasan) Muyahid b. Abd Allah al-'Amiri (o b. Yusuf b. 'Ali), en cuyas oscilaciones, entre hijo de Yusuf o hijo de 'Abd Allah podríamos pensar que se refleja la inseguridad de un gentilicio árabe.

La buena formación que recibiera, como otros destacados eslavos palatinos, hizo de él un erudito, alabado por el cabal cronista Ibn Hayyan: fue Muyahid el fatà más destacado entre los emires de su tiempo y el más cultivado entre los reyes de su época, por su conocimiento de las ciencias filológicas y su profundo saber de las ciencias coránicas, cultivadas por él desde su mocedad, desde el principio de su carrera, hasta su edad madura. Su corte literaria fue una de las más famosas, en esta época en que todas las taifas rivalizaban en cultura.

Ya instalado en su taifa de Denia, en fecha imprecisa que ha de ser posterior, y próxima, a la segunda mitad del año 1010, Muyahid, como los demás eslavos, procuró legitimar su poder local recurriendo a proclamar un calita propio y a acuñar moneda, a través de la cual manifestar su poder. Ahí está, en efecto, el testimonio numismático de la serie de Elota, las primeras emisiones que se apartan de las oficiales cordobesas, desde el relativamente temprano año 402/agosto de 1011-julio de 1012, con la ceca local aún no identificada de al-W.t., que con toda seguridad ha de situarse en los dominios de Muyahid, cuyo nombre figura en uno de los dirhemes de la serie, del año 405/julio de 1014-junio de 1015, en que también proclama como califa al suyo, el omeya Abd Allah al-Mu'ayti, a quien el audaz Muyahid, tomando la iniciativa en este tipo de pronunciamientos provinciales, alzó al califato en su taifa de Denia, desde noviembre-diciembre de 1014, para mantenerlo algo más de un año, hasta 1016, en que tuvo que librarse de él y desterrarlo al Magreb.

Nótese que por primera vez, un régulo taifa emite moneda con ceca distinta a la genérica de al-Andalus, que llevaban todas las estatales, y que otra ceca distinta no aparece hasta 403/julio de 1012-julio de 1013, en Ceuta, donde todavía Ali b. Hammud proclamaba el califa de Córdoba al-Mustaʻin, que iniciaba en 1013 su segundo período califal, y contra el cual oponía Muyahid otro foco de legalidad, en Denia, con su propio califa al-Mu'ayti.

Significativamente, no parece que Muyahid utilizara a su califa para ninguna intervención en la todavía —aunque contestada— capital, Córdoba, ni a nivel de dar un golpe de Estado central, sino que lo uso para instalar o reinstalar su dominio —ahora ya autónomo— en las islas Baleares. El respaldo califal parece que le procuró a Muyahid un dominio pacífico de las Baleares, como luego ampliaremos, ascendido al rango administrativo del doble visirato (du l-wizaratayn) que debió concederle al-Mu'ayti para esta ocasión, según se desprende de la noticia de Ibn al-Jatib. Este dominio de las Baleares por Muyahid y su califa —al que dejó allí, de momento, instalado— se produjo entre finales de 1014, tras la proclamación de al-Mu'ayti, y su nueva aventura conquistadora, su expedición contra Cerdeña, emprendida en agosto-septiembre de 1015.

Todos estos actos de Muyahid aparecen conectados, como así lo supo captar Ibn al-Jatib Muyahid colocó en sus dominios un califa, invocándole la gente en su oración, y fue al Mu'ayti... prestándole todos los reconocimientos como soberano en todo su dominio de Denia, Mallorca y otros lugares, titulándole al-Muntaşir bi-Allah, inscribiendo su nombre en sus monedas y en sus estandartes, a principios de 405/segunda mitad 1014. Le dejó en su corte (dar mulki-hi), y cuando volvió derrotado de su expedición a Cerdeña, encontró que se había reservado para sí solo todo el poder, y Muýahid le expulsó.

La expedición de Muyahid contra Cerdeña está confusamente narrada en las fuentes árabes y en las italianas; estas últimas cargan de fantasía el episodio y hacen de Muyahid —al que llaman Mugettus rex— el prototipo de fiero pirata, según el Liber Maiolichinus, fundador de una colonia di filibustieri, según Sismondi, que todavía en 1050 (!) seguiría asolando las costas italianas.

Ibn al-Jatib es quien transmite la más razonable noticia del suceso, indicando que Muyahid se lanzó a la expedición con ciento veinte naves y mil caballeros, logrando al principio instalarse allí y empezando a construir una extensa ciudad, en lo cual emplearía los finales del 1015 y los comienzos del 1016. Mientras, se produjo la reacción cristiana, y el papa Benedicto VIII impulsó a Pisa y a Génova contra Muyahid, hacia la primavera-verano de 1016, expulsándole de Cerdeña, con grandes pérdidas, teniendo incluso que dejar en la isla a una de sus mujeres y a su hijo —luego heredero suyo—, Ali Iqbal al-Dawla, sin que su padre lograra rescatarle, ni aun pagando por él diez mil, hasta después de mucho tiempo, dice también Ibn al-Jatib. Por fin torno a Denia, parece que en 423/1032.

Sobresale la importancia de la marina de Denia y Baleares, presentes en este siglo en el Mediterráneo occidental, y aun en el oriental: en la Guenizá de El Cairo se conserva un documento, fechado en Denia, el 10 de enero de 1083, sobre un cargamento de cinabrio, y una referencia cronística, fechable a mediados de este siglo, refiere que una nave de Denia socorrió una gran hambruna ocurrida en las tierras fatimíes de Siria y Egipto.

Al regresar de su aventura sarda, Muyahid volvió a intervenir en la política andalusí. No tenía ya un califa propio, tras expulsar a al-Mu'aytī, y tampoco quiso reconocer al califa de Córdoba, Ali b. Hammud, y posiblemente se juntó con los régulos de Almería, Zaragoza, Tortosa, Albarracín y Alpuente, quienes se lanzaron a proclamar a un omeya, al Murtadà, que murió, abandonado por sus anteriores partidarios, en 1018.

Por entonces Muyahid intervino en Valencia, muertos sus régulos Mubarak y Muzaffar, posiblemente compartiendo allí el poder con el régulo eslavo de Tortosa, Labib, hasta 1021, cuando en Valencia fue proclamado soberano un nieto de Almanzor, Abd al Aziz, con el que mantuvo alternativamente buenas y malas relaciones. Ambos compitieron por abarcar más territorio, a costa de la taifa de Murcia-Almería, cuando vayan muriendo sus régulos, primero Jayrán, en 419/1028: entonces Muyahid intervino en Murcia, apoyando la reacción de Ibn Jattab contra Ibn Tahir, a quien el eslavo Zuhayr había encomendado Murcia, si bien parece que esta vez Muyahid no logró apoderamientos territoriales, pero siguió en la brecha, y en 1035 se unió al partido sevillano, reconociendo al falso califa Hisam II, mientras Zuhayr de Almería y Murcia estaba unido al partido beréber, aliándose con los Hammudies y con los Ziríes de Granada, por poco tiempo, porque en guerras contra éstos murió Zuhayr, en 429/1038, y, de nuevo. Muyahid pensaría que la herencia eslava de Murcia y de Almería le correspondía a él, aunque en principio aceptó que el régulo de Valencia Abd al Aziz, como patrono de los eslavos amiries, se anexionara la taifa de Almería-Murcia, incluso pareció en principio dispuesto a acompañar a Abd al Aziz contra Granada, aunque éste

... se dio perfecta cuenta de que Muyahid tenía el propósito de dejarle y abandonarle, y, cuando por fin se presentó, le pidió explicaciones. Entonces dijo Muyahid, dirigiéndose a él y a sus mejores generales: Si vosotros, oh gentes, no conocéis a los bereberes ni sabéis por experiencia lo que es hacerles la guerra, yo, por Dios, sí que lo sé. Tened cuidado de no perecer a sus manos... [Abd al Aziz] le respondió: Eres un cobarde. Vuélvete a Denia y no desmoralices mi ejército. En vista de ello Muyahid se retiró inmediatamente, ofendido por la injuria que se le hacía.

Muyahid, entonces, invadió las tierras de Abd al Aziz y le tomó Murcia, Lorca, Orihuela y Elche con sus términos, que conservó hasta su muerte, pasando luego a su hijo Ali b. Muyahid hasta este tiempo nuestro, indica al-'Udri, simplificando algo, pues, aunque teóricamente, Murcia volvió a reconocer al soberano de Valencia, antes incluso de la muerte de Abd al Aziz en 1060-61, y Lorca pasó a poder de los Banu Sumadiḥ, señores independientes de la taifa de Almería, desde 1042, contra los cuales se alzó el gobernador de la región Ibn Sabib, en 443/1051-52. Pero Muyahid se quedó con el norte del Segura, hasta Orihuela, y con Baeza y Jódar, y quizá con el término del actual Albacete.

Las guerras entre Muyahid y Abd al Aziz fueron detenidas en 1041, gracias al arbitraje del soberano de Zaragoza, Sulayman b. Hud, una de cuyas hijas casó con Ali, hijo y heredero de Muyahid, cuatro de cuyas hijas casaron además con los régulos de Zaragoza, Valencia, Almería y Sevilla, todas ellas interesantes alianzas, y entre las cuales el doble enlace con los zaragozanos ocasionará la anexión de Denia a la taifa de Zaragoza.

Murió Muýahid el 15 de junio de 1045, y le sucedió su hijo Ali Iqbal al-Dawla, tras ciertos problemas en la sucesión que le planteó su hermano Hasan Sa'd al-Dawla. El nombre de ambos hermanos y el de Muyahid aparece en monedas de Denia y de Mallorca, de los años 435 y 436 / 1043-45, pero antes, en 430 y 432 / 1038-39 y 1040-41, unas fracciones de dirhem, con ceca de Denia, llevaban sólo el nombre de Hasan, el cual tramó después un complot para asesinar a Ali, sin conseguirlo.

VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I págs. 61-63.

Ali b. Muyahid Iqbal

Datos biográficos

Régulo de Denia: 1045-1076
Fallecimiento: 1081-1082
Predecesor: Muyahid al Muwaffaq
Sucesor: Mundir b. al Muqtadir

Biografía

Sucede a su padre Muyahid al Muwaffaq —el Mugeto de las fuentes latinas—, el creador de la taifa eslava más creativa del s. XI andalusí. Este reino que alcanzó una notable importancia por su poder marítimo, llevó a cabo campañas en el Mediterráneo occidental y mantuvo relaciones comerciales con las ciudades del Mediterráneo oriental. Ali b. Muyadid consiguió que el reino de Denia, que incluía las islas Baleares, alcanzara además un grado de desarrollo cultural, atrayendo a figuras destacadas de las letras andalusíes de su tiempo.

Ali b. Muyadid era hijo de una mujer cristiana, y el mismo pasó buena parte de su juventud preso en tierras cristianas, posiblemente en Génova o Pisa, tras la derrota de la armada de su padre en Cerdeña a manos de los italianos (1016), con los que competía por el control de los mares en la primera mitad del s. XI. Aunque su padre no pudo rescatar a Ali, su madre prefirió permanecer con sus correligionarios.

Los primeros años de gobierno se vieron afectados por las disputas con su hermano Hasan Sad al Dawla, que durante su ausencia había ganado ascendiente en la corte y aprovechaba las relaciones que había mantenido en este periodo con otros reyes aliados de Denia, como al Mutadid b. Abbad, para conspirar en contra de Iqbal al Dawla. Tras un fracasado intento de asesinato por parte de Hasan, este tuvo que huir primero a Sevilla y luego a la corte de Valencia, resolviéndose así la bicefalia de los primeros años de su reinado, en que Hasan llegó a acuñar moneda únicamente con su nombre.

Ali mantuvo una política de alianzas matrimoniales comenzada por su padre, y el mismo contrajo matrimonio con una hija del rey de Granada; durante su reinado las crónicas apenas guardan algún hecho notable; posiblemente la cautividad en tierras cristianas había llevado a este monarca a emprender proyectos menos ambiciosos que los de su padre, y algunas fuentes atribuyen a su avaricia el no contar con ejércitos tan crecidos como los anteriores, guardando el dinero de este floreciente reino en el tesoro. Esta crítica la hará extensiva un siglo después al Turtusi a la mayoría de los reyes de taifas.

El comercio mediterráneo fue una fuente de extraordinaria riqueza para este reino, que en lo posible mantuvo una política de neutralidad en las incidencias de los demás reinos peninsulares. Las relaciones con los cristianos peninsulares parecen haber sido cordiales, y de su reinado se conserva un discutido documento por el que autoriza al obispo de Barcelona a nombrar a los clérigos de su reino, lo que unido a la religión de su madre y a su estancia en territorio cristiano abrió la puerta a especulaciones acerca de sus creencias religiosas. Las fuentes andalusíes ponderan sin embargo, su carácter piadoso, en una época en que estas afirmaciones acerca de los reyes de taifas no son abundantes.

El final del gobierno de Ali b. Muyahid Iqbal al Dawla se produjo tras la intervención de su yerno, el rey Muqtadir de Zaragoza, que conspiró con el mismo Ibn Royulo para apoderarse del gobierno de Denia, en un caso semejante al de Valencia entre Nizam al Dawla y al Mamun de Toledo. Sin derramamiento de sangre y sin esfuerzo el soberano de Zaragoza entró en la ciudad y se apoderó de ella, aunque dicha ocupación no fue reconocida por el gobernador de Baleares, que se declaró independiente.

Según otra versión de estos hechos, la cesión de la soberanía de Denia se produjo tras un asedio a la misma de las tropas zaragozanas. Las noticias acerca de la suerte de Iqbal al Dawla difieren, pues unas sostienen que huyó por barco al Norte de África y otras que fue capturado por al Muqtadir de Zaragoza y vivió en un dominio cedido por al Muqtadir, tras humillarle públicamente durante la entrada en la capital hudi.

Uno de los hijos de Ali, Siray al Dawla, se rebeló posteriormente contra el dominio hudi, en su gobierno de Segura con la ayuda del conde de Barcelona, Ramón Berenguer II, pero fue asesinado —envenenado— antes de que pudiera conseguir algo positivo. La plaza de Segura permaneció en manos del antiguo gobernador de las Baleares, que prestó ayuda a la familia de Siray al Dawla.

El gobierno de Iqbal al Dawla se encuadra en la situación general de las taifas del s. XI, en que las más poderosas comienzan a absorber a las más débiles, reduciendo de forma drástica su número, por lo que difícilmente podía aspirar a sostenerse. Sin embargo, tras la relevancia de Muyahid, parece evidente que Ali no fue capaz de mantener el poderío militar, sobre todo marítimo, que había alcanzado Denia, y su mecenazgo de las artes tampoco estuvo a la altura de su antecesor. Según Ibn al Abbar, murió en la propiedad que le había cedido Muqtadir en el año 1081-1082.

RAMÍREZ DEL RÍO, José, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol II, págs. 814-816.

Mundir b. al Muqtadir

Datos biográficos

Régulo de Denia: 1076-1090
Sobrenomre: Imad al Dawla
Fallecimiento: 1090
Predecesor: Ali Iqbal al-Dawla
Sucesor: Sulayman b. Mundir

Biografía

Dos éxitos expansivos logró Muqtadir, ocupando Tortosa en 1060-1061, tras un alzamiento de sus gentes contra el régulo eslavo Nabil, y ocupando Denia, también a través de negociaciones, en marzo o abril de 1076. Debió enfermar Muqtadir gravemente en 1081 y sus dos hijos, Yusuf al Mutamin en Zaragoza, Tudela, Huesca y Calatayud por un lado, y Mundir, por otro, en Denia, Tortosa, Lérida y Monzón se pusieron a gobernar, creándose esta división otra vez y manifestándose aquí de nuevo la fuerza disgregadora siempre amenazante, incluso, sobre las ya partidas taifas y a duras penas contrarrestada por una tendencia expansiva, reunidora otras veces de taifas de menor extensión.

Al Muqtadir, enfermo, mantendría el poder teórico hasta 1082-83, fecha en que terminan sus monedas, mientras las de su hijo Yusuf al Mutamin en Zaragoza comienzan un año antes, 1081-82, y las de Mundir Imad al Dawla en Denia en 1082-83, manifestando esta escisión oriental que resultó un grave problema para al Mutamin, pues al intentar reducirla —como encomendó al Cid— se vio mermado para contrarrestar el avance aragonés; el rey Sancho IV Ramírez, puesto de parte de Mundir, logró considerables avances por la Marca Superior, cuyas fronteras permanecían casi estabilizadas desde la época de Sancho III Garcés el Mayor de Navarra, pero las llanuras estaban controladas por los musulmanes desde los enclaves de Lérida, Barbastro, Huesca, Zaragoza y Tudela, contra los que avanzó ahora Sancho IV Ramírez, tomando poco a poco la red menor de fortalezas, pensando ya en ocupar las grandes...

El Cid operaba a favor de al Mutamin por Morella y Olocau, tierras de Mundir, señor del oriente de la taifa. Y al Mutamin apretaba más lazos con Valencia, casando con grandes fiestas a un hijo suyo con una hija de Abu Bakr de Valencia, en enero de 1085. En mayo de ese año Alfonso VI ocupó Toledo, y al Qadir recibió a cambio de su taifa toledana la de Valencia. Las tierras orientales de la taifa de Zaragoza, Lérida, Tortosa y Denia siguieron escindidas en poder de Mundir, hermano de al Mutamin, hasta su muerte en 1090.

VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I pág. 78.

Sulayman b. Mundir Sayyid

Datos biográficos

Régulo de Denia: 1090-1092
Sobrenomre: Imad al Dawla
Fallecimiento: 1090
Predecesor: Ali Iqbal al-Dawla
Sucesor: Sulayman b. Mundir

Biografía

A la muerte de Mundir le sucedió un hijo, niño aún, Sulayman Sayyid o Sa´d al Dawla, bajo la tutoría de una familia que parece poderosa y que solo menciona la Primera Crónica General, llamándoles fijos de Betyr, escribiendo este nombre con muchas variantes; uno de estos Banu Betyr tenie Tortosa por este moço, e ell otro su hermano tenie Xatiua, et otro primo dellos tenie Denia.

En Denia residía Sayyid o Sa´d al Dawla y allí acuñó moneda en 1090-92; en esta última fecha Denia fue tomada por los almorávides; sobre Játiva refiere el Rawd al Qirtas que al tiempo de ganarla los almorávides la señoreaba un Ibn Munqid, señor también de Denia; de Tortosa hay dirhemes desde 1091 a 1099 pertenecientes a la serie de Sayyid al Dawla; tras esa fecha, y después de entrar en Valencia, en 1102, pues la ocupación cristiana les impedía el acceso, los almorávides señorearon Tortosa.

Respecto a Lérida ya no se conocen monedas de esta última época; una noticia transmitida por el Bayan refiere a que en la batalla de Cuarte, en 1094, ayudaron a los almorávides, además de Sayyid al Dawla a quien ubica en Tortosa, un Tayid al Dawla de Lérida y, entre otros, al Sanyati desde la frontera, que ha de corresponderse con Ibn Abi l-Hayyay al Sanyati que tenía la ciudad de Lérida, según Ibn al Jatib, en fecha ya indeterminada; después la ocuparon los almorávides.

VIGUERA MOLINS, Mª Jesús, Historia de España Menéndez Pidal, Editada por Espasa Calpe; 1994, Tomo VIII-I pág. 80.