Yusuf I

Datos biográficos

Sultán nazarí: 1333-1354
Sobrenombre: el Sabio
Fallecimiento: 18-X-1354
Predecesor: Muhammad IV
Sucesor: Muhammad V

Biografía

Yusuf I, el Sabio, rey nazarí de Granada. Abu Hachchach (o Hayyay) Yusuf, era el menor de los dos hijos del rey Ismail y accedió al trono el 26-VIII-1333, solo un día después de que su hermano mayor, Muhammad IV, cayera asesinado por los Banu Abi al Ula. Aunque inició su reinado bajo la tutela de su abuela Fátima, Yusuf I no tardó en expulsar a todos los descendientes de aquella familia, especialmente a los Abu Tabit.

El corto periodo que va desde 1333 a 1340 está definido por la constante intención política granadina de consolidar sus fronteras y la integridad de su territorio. Así, el 16-X-1333, apenas comenzado su reinado, Yusuf I renovó la tregua con Alfonso XI de Castilla, influido por sus ministros al Jatib y, sobre todo Abu I Nuaym Ridwan, un cristiano renegado sin cuyas altísimas dotes políticas no hubiera sido posible tal entendimiento.

Al año siguiente, el 24-II-1334, Yusuf I firmó en Fez otro tratado, esta vez para cuatro años, en el que se conciliaban los tres reinos enfrentados (Castilla, Granada y Fez) y al que se adhirió Alfonso IV de Aragón el 15-VII-1335. El sucesor de este, Pedro IV el Ceremonioso, aceptó prorrogar dicha tregua en marzo de 1336. Sin embargo, la lucha por el dominio del Estrecho y el aumento de la piratería extendida por todo el Mediterráneo durante el s. XIV, dieron muy pronto al traste con las buenas relaciones.

Las aspiraciones expansionistas de los benimerines y del sultán Abu I Hasan —pesadilla de Alfonso XI durante largo tiempo— irritaron al monarca castellano, que enseguida se dispuso a cortar las bases de aprovisionamiento bereberes en la Península. Durante 1338, huestes castellanas hostigaron el territorio nazarí con razias y cabalgadas de castigo por Alcalá la Real, Locubín, Susana, etc., transformando los campos cultivados en auténticos despojos de guerra.

Yusuf I dio entonces la tregua por rota y no hizo esperar su réplica: en octubre de 1339 llevó a cabo una gran campaña contra el territorio castellano, durante el cual un ejército nazarí de 1.500 caballeros y 600 soldados de a pie se dedicó a saquear toda la comarca de Jaén. Incluso llegaron a poner sitio a la inexpugnable fortaleza de Siles, perteneciente a la Orden de Santiago y salvada en último término gracias a los esfuerzos enviados desde Úbeda por el maestre Alfonso Méndez. Con esta campaña, Yusuf I fue el primero y único monarca granadino en adentrarse tan profundamente en territorio cristiano.

Luego, rota la paz entre Granada y Castilla, decidió ayudar personalmente a los benimerines de Abu I Hasan y su hijo Abu Malik. Pero sus derrotas en Lebrija (frente al alcalde de Tarifa), Arcos (frente al maestre de Alcántara) y Barbate (la tumba de al Malik), junto al bloqueo del Estrecho que mantenían la flota castellana y aragonesa, evitaron cualquier ofensiva islámica de importancia hasta el año siguiente.

El 16-IV-1340, Abu I Hasan logró vengar la muerte de su primogénito destrozando la escuadra cristiana en aguas de Algeciras, en la que se conoce como la batalla naval del Estrecho o desastre naval de Jofre Tenorio, nombre del almirante castellano que mandaba la treinta y tres galeras de Alfonso XI, de las que solo cinco lograron salvarse.

El rey de Castilla, empero, prosiguió la guerra sin desanimarse por tan rudo desastre; consiguió la ayuda de Alfonso IV de Portugal y rompió el cerco de Abu I Hasan sobre Tarifa, venciendo contundentemente al ejército musulmán en la célebre batalla del Salado, el 30-X-1340. Aun así, la victoria castellana no solo benefició al rey de Castilla, sino también a los granadinos, que desde entonces se vieron liberados de los africanos y dueños de todo el Islam andaluz como un estado más de la Península.

Una vez conquistada Alcalá la Real, Priego y Benamejí, Alfonso XI prosiguió su marcha triunfal hasta someter a un duro cerco a la ciudad de Algeciras. El 27-III-1344 caía tan importante plaza en poder de los cristianos y Yusuf I se aseguraba una tregua de diez años, ratificada en 1346.

La derrota de los benimerines en el Salado y la falta de interés de los sucesores de Alfonso XI por la Reconquista crearon un clima óptimo para el florecimiento de la cultura musulmana, en gran escala y por última vez en la Península. Yusuf I, aprovechando este periodo de paz, inauguró entonces el más bello ejemplo de desarrollo político, económico, social y cultural de un reino musulmán en toda la Baja Edad Media hispana. Demostró ser un legislador sabio y prudente, que supo reorganizar la administración del Estado, proteger todas las ramas de la cultura y favorecer de modo especial la enseñanza.

Gran constructor, una de sus más importantes edificaciones es precisamente la Gran Madraza o Universidad Islámica de Granada; sin olvidar las mandó levantar dentro de la Alhambra, como el Mexuar, el patio y la torre de Comares. La última década de su reinado se vio enturbiada únicamente por las pretensiones expansionistas de Alfonso XI, que en 1349 rompió la tregua intentando conquistar Gibraltar.

Pero la muerte de este último a causa de la peste negra el 26-V-1350 y el acuerdo de paz firmado con su hijo y sucesor Pedro I el Cruel, volvieron a llenar de tranquilidad los últimos años del reinado de Yusuf I. Aun así, tampoco él, como su hermano, pudo escapar a una muerte prematura y violenta en pleno periodo de prosperidad y estabilidad política.

El domingo 18-X-1354 falleció apuñalado por un enajenado, parece ser que un esclavo negro de sus caballerizas, cuando realizaba la última prosternación de la oración de eid al Fitr, o fiesta del término del ayuno. Le sucedió el mayor de sus hijos, con el nombre de Muhammad V (1354-1359), (1362-1392).

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XXII págs. 10961-10962.