Muhammad I

Datos biográficos

Sultán nazarí: 1231-1272
Sobrenombre: al Galib biállah
Sucesor: Muhammad II

Biografía

Abu Abd Allah Muhammad b. Yusuf b. Nasr b. al Ahmar (1231-1272). Fundador de la dinastía nazarí de Granada, sobrino de un tal Nasr, el epónimo de la dinastía nazarí. Llevó el sobrenombre de al Galib biállah (el victorioso de Dios). Fue proclamado sultán el 18-IV-1232 en Arjona, y se otorgó el título de amir al-muslim, extendiendo a continuación su autoridad a Jaén, Porcuna, Córdoba, Guadix y Baza.

Tuvo que enfrentarse a Muhammad b. Yusuf b. Hud —que se había rebelado en al Sujayrat—, el castillo de los Peñascales, en el valle de Ricote (cerca de Murcia) por la posesión de Córdoba y Sevilla, ciudades que quedaron en manos de Ibn Hud y del que se declaró vasallo en junio o julio de 1234. Se le reconoció el control de Jaén, Arjona y Porcuna.

Tras la conquista de Córdoba en enero de 1236, firmó una tregua con Fernando III de Castilla y León. Aprovechando el descontento de la población hacia Ibn Hud por las gravosas exacciones de impuestos destinadas en gran parte al pago de tributos a los cristianos, el nazarí logró hacerse con la ciudad de Granada en mayo de 1237, y en 1238 con Almería (donde Ibn Hud había sido asesinado) y con Málaga.

A partir de la muerte de Ibn Hud, Ibn al Ahmar se convirtió en el principal caudillo andalusí, siendo el fundador de la dinastía nazarí de Granada. Estas victorias fueron acompañadas de pérdidas, Arjona fue conquistada por los castellanos en 1244 y estos cercaron a continuación Jaén. El nazarí acabó firmando un pacto con Fernando III, a quien reconoció como señor. Así logró veinte años de relativa calma, ya que se libró también de la amenaza aragonesa. Se comprometió a pagar tributo al rey castellano, razón por la cual el reino nazarí de Granada a sido calificado de reino mudéjar. Jaén fue ocupada por los cristianos en 1246.

En 1248, los granadinos ayudaron a los castellanos a sitiar Sevilla (antes Muhammad I había colaborado en la conquista de Córdoba). Sin embargo, estas actuaciones no fueron obstáculo para que años después, en el momento de la sublevación general de los árabes andaluces contra Alfonso X —quien en los años anteriores se había anexionado Cádiz, Jerez y Niebla—, se pusiese frente a este y acogiese en sus filas a los voluntarios de la fe los muyahidun africanos, deseosos de morir en lucha contra los infieles cristianos y buscase la alianza de la nueva dinastía marroquí, los meriníes, que enviaron tropas a la Península.

Al mismo tiempo se había producido una sublevación de mudéjares en las regiones de Jerez y Murcia, quienes reconocieron como soberano al nazarí. Los castellanos asediaron Granada en 1265, pero sin éxito. Los Banu Asquilula (Escayuela), parientes de Muhammad I, arraeces de Málaga, Guadix y Comares, que durante algún tiempo fueron los pretendientes más peligrosos del trono nazarí, se declararon vasallos de Alfonso X, convencidos de que su pariente quería librarse de ellos.

Muhammad I sitió Málaga pero sin lograr tomarla, y buscó entonces romper la alianza de sus enemigos consiguiendo firmar un tratado con Alfonso X, según el cual el nazarí renunciaba a las regiones de Murcia y Jerez y se comprometía al pago de tributo. El rey castellano retiró su apoyo a los Banu Asquilula.

La rebelión de los grandes señores castellanos contra Alfonso X en 1272 fue aprovechada por el nazarí para intentar acabar con los Banu Asquilula, quienes habían logrado resistir a sus ataques. Su intento de ocupar Ceuta acabó en fracaso. Durante su reinado y a medida de que se iba produciendo el avance cristiano, se mantuvo el éxodo de musulmanes hacia el Norte de África, pero también hacia el propio reino nazarí.

Respecto a su política legitimatoria, inició su carrera como un líder fronterizo carismático de tendencias sufíes y ascéticas, evitando al principio ejercer directamente el poder. Una vez dueño de Granada, apoyó al régimen malikí. Reconoció primero la soberanía del califa abbasí, luego la del califa almohade en Marrakech entre 1239 y 1242 y a continuación la del soberano hafsí de Túnez.

VARIOS AUTORES, Gran Enciclopedia de España, Ed. Enciclopedia de España, 2003, tomo XIV págs. 6858-6859.