Abderramán al Gafiqui

Datos biográficos

Emir dependiente: 721/730-732
Predecesor: al Samh
Predecesor: al Haytam
Sucesor: Anbasa
Sucesor: Abd al Malik

Biografía

Quinto y decimotercero emir de al Andalus. En 721, la muerte de al Samh hizo que las tropas eligieran como gobernador a Abderramán b. Abdállah al Gafiqi. Hombre piadoso, perteneciente a la generación de los que habían convivido con los compañeros del profeta, y que gozaba de enorme prestigio en la Península. Buena muestra es que cuando se esta fraguando dar muerte a Abd al Aziz, los asesinos trataron de granjearse su colaboración por ser la persona de mayor prestigio de al Andalus. Lo cual no quita para que su interinidad no rebase los dos meses. Crónica del 754 lo reduce a uno per mense. Pero su auténtica importancia histórica radica en su segundo mandato, cuando sucede a al Haytam en marzo-abril de 730. Este, de forma infame, había sido destituido por Muhammad b. Abdállah, a su vez separado del poder por orden superior.

Para unos fue nombrado por el gobernador de Ifriqiya, Ubayda, mientras sus descendientes en Morañana de los Gafiqíes afirmaban que lo había sido por el propio califa Hisam b. Abd al Malik.

Abderramán fue hombre piadoso, de hermosa conducta durante todo su gobierno, llevó a cabo numerosas incursiones contra los Rum, siendo ejemplarmente equitativo en el reparto del botín. Las fuentes árabes señalan dos campañas: una en 731 y otra, fatal, en 732. Es de señalar que Fath e Ibn al Faradi le hacen morir en 754. Solo faltan diez años para la gran rebelión beréber del 739, que obligará a la suspensión de las campañas transpirenaicas y causara el derrumbe de la dinastía Omeya.

En 730 Munuza o Munusa, ha trocado su pasada crueldad para con los cristianos locales por una tregua y alianza con su suegro Eudes de Aquitania, selladas con su enlace con Lampegia. Lo cual provoca una primera algara, en 731 elimina al rebelde, captura a la hija de Eudes y restablece el dominio árabe sobre Cerretanya; para penetrar luego en Languedoc, consiguiendo mucho botín. Evento que parece confirmado por Historia Arabum que lo hace atravesar el Ródano y apoderarse de Arlés.

La Batalla de Tours-Poitiers

Al año siguiente, controlado todo el territorio andalusí, enardecido por el triunfo anterior, Abderramán al Gafiqi decidió Francorum patrias devastare. Habiendo reunido exercitu magno Saracenorum, cruza la montaña Vacceorum per Pampelonam et montes pirineos transiens, invadiendo los valles del Garona y Dordoña. Cuando Eudes trataba infructuosamente de detenerlo y salvar Burdeos maximan parten exercitus suis perdidit.

Aniquiladas las fuerzas aquitanas, nada se interpone al avance de las tropas árabes que palatia diruendo et ecclesias ustulando depraederi progresan en dirección a Tours. Eudes, haciendo callar momentáneamente sus temores ante la política expansiva del mayordomo de Palacio, Carlos Martel (hijo de Pipino de Heristal), recurre a este. El ejército carolingio, formado por Germanos y Gépidas más los restos de las aquitanas, se enfrenta al ejército árabe cerca de Poitiers (actual Departamento de Vienne), en el lugar conocido todavía como Mussais-la Bataille.

Tras una semana de pequeños encuentros, se produjo el choque decisivo (8-X-732). Es de señalar que las tropas septentrionales se mantuvieron a la defensiva. El ataque musulmán no consiguió romper las filas enemigas, cayendo Abderramán. Encuentro que recibió el nombre de balat al Suahada Calzada de los Mártires, que las fuentes árabes colocan en ramadan (25-X-732). Los francos han rechazado un ataque, pero ignoran la muerte del gobernador y, lo más importante, si se producirá o no otra ofensiva a la mañana siguiente. De ahí la circunspección que manifiestan cuando sus exploradores hallan vacío el campamento enemigo, su temor que sea un ardid para hacerles caer en una emboscada, hace que desistan de todo intento de seguimiento.

Repartido el botín, los que han quedado por dueños del campo regresan a sus tierras. Mientras las tropas atacantes (sin haber perdido muchos efectivos, se retiran ordenadamente. Lo cierto es que la población local no aprecia diferencia alguna ante el proceder de la algara musulmana en su camino de ida y el que acompaña su regreso.

Dos años más tarde el gobernador de Narbona, continuando la política de yihad de su padre —y sin refuerzos peninsulares—, podía permitirse cruzar el Ródano, ocupar Arlés y asolar Provenza durante cuatro años. La batalla de Poitiers no constituyó ningún choque decisivo, todo lo más fue una victoria moral. Tampoco salvó a Europa como quieren algunos.

La rebelión beréber

El verdadero responsable de que se interrumpa otro ataque, de que no se lancen más algaras ultra pirenaicas, no se llama Carlos Martel, sino Maysara al Madgari y sus seguidores. La fecha no es 732 sino 740, remachada por la derrota de las tropas califales en 741, no estamos en Francia sino en el Magreb. Sin la gran rebelión beréber, que afectara también a al Andalus, no habrían caído los Omeyas frente a los Abasíes.

Y por tanto, Carlomagno est inconcevable [...]. La duración del gobierno de Abderramán oscila entre diez meses Albeldense, diez y ocho meses Moro Rasis, un año y ocho meses Fath, dos años y siete meses Bayan Amal, y ocho meses Ibn Habib y nueve meses Dirk, tres años Crónica del 754, Hª Arabum, cuatro años Imama. Dado que Abderramán fue nombrado en marzo de 730 y cayó en octubre de 732, su gobierno fue de dos años y siete meses.

CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 163-165.