Abd al Malik al Fihri

Datos biográficos

Emir dependiente: 732-734/740-741
Predecesor: al Gafiqi
Sucesor: Uqba
Sucesor: Baly

Biografía

Duodécimo y decimocuarto emir andalusí (de Damasco) tras al Gafiqi. Al Dabbi, al Humaydi e Ibn al Faradi dan su nombre completo: Abd al Malik b. Qatan b. Isma (Nahsal según Ibn Hazm) b. Unays b. Abd Allah b. Yahwan b. Amur ibnn Habib b. Amr b. Sayban b. Muharib b. Fihr. Es el Abdelmelic, Abdelmelic b. Katum, Abdelmelque fijo de Acan de las crónicas cristianas.

Tuvo dos gobiernos: uno tras la muerte de al Gafiqi y un segundo después de Uqba. Abd al Malik era un aristócrata, ex nobile familia pero su conducta distaba mucho de ser intachable. Tanto las fuentes latinas como las árabes convergen en presentarlo como incapaz, fatuo, petulante, tiránico y parcial en sus decisiones. Hª Arabum lo califica de dissipator, discolus et petulans y Moro Rasis no vacila en afirmar Abdelmelque [...] fue mui mal rey, et pusso mui mal los fueros.

Cronológicamente, el gobierno de Abd al Malik sucede al de al Gafiqi y precede al de Uqba, dos figuras que gozaron de apreciación favorable; lo cual contribuye a acentuar los contrastes. La actuación administrativo económica del nuevo gobernador, nombrado por Ubayda, tampoco concita la aprobación de las fuentes latinas que la enjuician muy negativamente. Pintan un cuadro de país floreciente, arruinado, sin esperanzas de recuperación, de irrefrenable codicia y abusos de los recaudadores, recurriendo a injusticias legales, prestaciones forzosas, devastaciones sin provecho alguno.

Expresiones estas de blandiendo pro iure iniuras, pro pace angarias que, más allá de su retórica, están aludiendo a un evidente agravamiento de la situación económica de los sometidos. Tampoco debía ser totalmente legal y, mucho menos, limpia, cuando la primera providencia del nuevo gobernador, Uqba, será la de cortar con la política de su antecesor, al que encarceló, castigando duramente a sus recaudadores [...] Hasta el extremo que Hª Arabum establece un nexo causal entre la vox Chistianorum, que ad aures Domini ascenbat contra tirannum y que el califa decidiese destituir al gobernador. [...]

No hubo intervención divina alguna, sencillamente Hisam b. Abd al Malik está descontento ante una pésima gestión administrativa que no engrosa las arcas públicas. Tal vez toda la culpa no incumbiese al gobernador, dado que la misma Crónica de 754 acusaba a Yscam [...] cupiditate preceptus, tanto collectio pecuniarium per duces Oriente et Occidente ab ipso misis est facta, quanto nullo umquam tempore in reges qui ante eum fuerant extitit congregata. Unde non modice populorum katerve cernentes in eo inprobam manere cupiditatem suas dividunt mentes. Provocando que [...]iniuras non poterent tolerare, multe provinci sibi subdite [...] retraxerunt.

La economía fue siempre la gran preocupación de este califa que se quejaba de sus apuros económicos, diciendo gráficamente que [...] el estado estaba tan necesitado de dinero como un enfermo de medicina. Su afan por incrementar los ingresos estatales no es ningún secreto, manifestándose en una política general de subida de impuestos, inicio de programas de desarrollo económico, fomento de la agricultura, ampliación de la superficie cultivable roturando tierras yermas, desecando marismas, abriendo canales de irrigación, creando mercados.

Pero los motivos fiscales no parecen haber sido decisivos, puesto que Abd al Malik no fue cesado por haber tiranizado a los cristianos sino su incompetencia militar. Monitus Abdelmelic a principalia iussa, quare nihil ei in terra Francorum prosperum eveniret de pugne victoria, léase ni campañas, ni fructuosos botín. Picado por la reprimenda, el gobernador sale de Córdoba con todas las tropas cum omni manu publica.

Su meta era el sometimiento las poblaciones pirenaicas Subvertere nititur Pirenaica inhabitantium iuga. Su propósito, efectuar un provechoso saqueo en las Galias in terra Francorum prosperum eveniret. Todo apunta a que estaba planeando una reedición de las algaras de al Gafiqi.

Según las crónicas árabes el primer paso era hacer una incursión por la tierra de los Vascones y Moro Rasis ey destruto la tierra de los Bacazos et la de los Viscares; algunas señalan que venció a los [indígenas] e hizo botín. Una campaña que Bayan fecha en 733, mientras las crónicas árabes la retrasan a anno [...] Arabum CXVI.º

No parece que esta algara tuviese nada de triunfal. El balance recogido por Ibn al Atir se limita a un escueto retornaron salvos, lo cual parece aludir haber pasado algún apuro. Crónica del 754 señalaba dificultades de marcha y falta de éxito expeditionem per loca dirigens angusta, nihil prosperum gessit. Insiste en que con ayuda de Dios, los naturales conservan las cumbres, lugares de los que el ejército [enemigo] había intentado apoderarse siguiendo caminos escabrosos pero, habiendo sufrido numerosas bajas, se [tiene que] retirar a las llanuras, regresando a su patria por caminos apartados.

Esta única fuente contemporánea colocaba el primer fracaso árabe durante el gobierno de Abd al Malik b. Qatan, cuando se proponía subvertere nititur Pirinaica inhabitantium iuga. Todas las crónicas árabes lo localizaban también inequivocamente en territorio vasco ard al Baskunis.

Para el cristiano autor de Crónica del 754 (que ignora la posterior identificación imaginaria de los pinnacula en el montem magnum, cui nomes es Auseva, seguida de la de loca angosta [...] per dubia/deva en ripam fluminis cui nomen is Devae), la primera resistencia efectiva cristiana no empezó en Covadonga (hacia 722), sino en alguno de aquellos valles del Pirineo, el año 733 [...]

Naturalmente, tras su fracaso, Ibn Qatan fue destituido, cerrándose así su primer mandato, que había abarcado de ramadan octubre de 732 a noviembre de 734. La correcta duración de dos años es la señalada por Ibn Baskuwal, Bayan y Kamil, mientras Ajbar la acortaba a seis meses, Albeldense la alargaba a dos años y ocho meses, Dirk y Amal a tres años y dos meses. Crónica del 754, Ibn Habib, Hª Arabum, le asignaban cuatro años (parece que estos han sumado los dos periodos que tuvo); al Humaydi, al Dabbi e Ibn al Faradi lo hacen prolongarse del 115 al 125.

Segunda época

En safar 123 enero de 741 Uqba ha muerto e Ibn Qatan vuelve a hacerse con el poder, probablemente en tanto portavoz de la corriente kalbí, que está siendo monopolizada por los Firhríes. Es indiscutible que no ha sido nombrado por el gobernador de Ifriqiya, ni por el califa. La autoridad de Ibn Qatan tiene un origen andalusí, no se sabe si basado en la delegación de un Uqba moribundo, en una elección consensuada, o en una sencilla y descarnada toma de poder.

El asunto ha sido resuelto en la Península, entrando así en una nueva fase de autogobierno andalusí. Autonomía provocada por el aislamiento, consecuencia de la gran rebelión berebere del 739 que ha afectado a todo el Norte de África y cortado las comunicaciones con el califato de Damasco.

La revuelta beréber

Precisamente los avatares de este levantamiento serán los que condicionen los eventos posteriores. Cuando el califa Hisam, enterado de la gravísima marcha de los acontecimientos, envió a Kultum, y lo puso al frente de un enorme ejército con la misión de sofocar aquella sublevación de Ifriqiya. Precisamente la derrota sufrida a orillas del río Sebu en 741 será la que determine que los sirios que pudieron escapar tratasen de refugiarse en al Andalus.

En un principio Ibn Qatan se negó, mitad por rencor personal en contra de la dinastía omeya, mitad por temor a ser desbancado. Pero los beréberes andalusíes, al llegarles noticia [a finales del 741] de los triunfos de los beréberes africanos sobre los árabes de aquella región, se rebelaron contra los árabes de al Andalus.

Imitando la conducta de sus hermanos, expulsaron y mataron a los árabes de Ylliquiya, echaron a los de Astorga y demás poblaciones sitas más allá de los puertos [de la Cordillera Central]. Todos los árabes de los confines fueron muertos o expulsados —pues eran pocos— excepto los de Zaragoza y su frontera, pues siendo allí más numerosos que los beréberes estos no [pudieron desalojarlos.

Cosas que sucedieron] sin que Ibn Qatan se enterase, hasta que se le presentaron los fugitivos. Entonces envió tropas contra los bereberes que las desbarataron, exterminando a los árabes de aquellas comarcas, agravándose la situación. Al ver aquello, el gobernador temió que le ocurriese lo mismo que a los árabes de Tánger y, cuando conoció los preparativos de los bereberes en contra suya, no vio mejor solución que pedir ayuda a aquellos famélicos árabes sirios, los odiados compañeros de Baly, al que escribió, estipulando condiciones de paso [...]

La situación era crítica pues los beréberes in tres turmas divisi, unam ad Toledum destinant [...] aliam Abdelmelic Cordoba sede [...], tertiam Septitantum portum / Messulam civitatem porrigunt [...] Para los árabes, tácticamente lo primero era controlar el paso del Estrecho y cortar cualquier posible contacto/refuerzo entre los bereberes de ambas orillas. Cuestión que Baly se apresuró a zanjar en Algeciras / Sidonia.

Las armas y despojos cobrados permitieron (sumados a la generosa ayuda de los contribulos andalusíes) volver a equipar a los sirios. La columna berébere que se dirigía hasta Córdoba será rechazada y desviada por tropas andalusíes bajo el mando de Almuzar/Almuzaor (ignorado de las fuentes árabes) pese a caer, junto a gran parte de sus efectivos.

Los restos de las dos columnas beréberes desbaratadas se unen a los de Yilliqiya, Astorga y de la cuenca del Duero, se habían concentrado en número incalculable para asediar Toledo. Allí, a orillas del Guazalete, se enfrentarán a las tropas andalusíes mandadas por Umaya y Qatan (hijos de b. Qatan) junto a las sirias dirigidas por Baly. El protagonismo de la victoria es discutido. Moro Rasis se lo atribuye a Catan y Humeye, dos fijos del rey por sus manos. Et bien dixeron aquellos que hi fueron que por ellos fuera la batalla vencida, et que ellos llegaron a ferir, después de que todos los faces fueron quebrados.

Mientras todas las fuentes árabes se lo achacan a los sirios que cargaron con denuedo, peleando con tal valor suicida que hicieron volver espaldas a los beréberes, haciendo tan gran matanza que acabaron con ellos; quienes huyeron fueron los únicos supervivientes [...] Pero los sirios se esparcieron por todo el territorio andalusí, exterminando a los bereberes hasta meter a los fugitivos en las fronteras —donde se escondieron— y ahogar su rebelión.

Alejado el peligro y sofocado aquel gravísimo levantamiento, Ibn Qatan quiso que los sirios evacuasen la Península. Las fricciones surgieron cuando estos exigieron salir desde las costa levantinas para ser trasladados en bloque a Ifriqiya. El gobernador alegaba falta de barcos y pretendía desembarcarlos en pequeños grupos en Ceuta [...]

Indignados ante aquella aviesa propuesta de exterminio encubierto, exacerbado por el recuerdo de su pasada denegación de auxilio y otros agravios, dan suplicio y ejecutan al nonagenario emir Ibn Qatan en septiembre de 741. Este segundo gobierno había durado de safar a du l-qa-da 123 / diciembre de 740 a septiembre de 741, Imana le atribuye doce meses, mientras Albeldense, Dikr, Fath y Amal consignan trece meses.

CHALMETA GENDRÓN, Pedro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 132-134.