Yahya b. Ali b. Hammud

Datos biográficos

Califa hammudí: 1021-23
Rey de la Taifa de Málaga: 1023-35
Sobrenombre: al Mutali Bi-llah.
Fallecimiento: 11-XI-1035
Predecesor en Córdoba: Qaim b.
Sucesor en Córdoba: Qaim b.
Sucesor e Málaga: Idris [I]

Biografía

Yahya b. Ali b. Hammud al Mutali Bi-llah. ?, s.m. s. X-Carmona (Sevilla), 11-XI-1035) Tercer califa hammudí de Córdoba (1025-1035) y soberano de la taifa de Málaga. Yahya b. Ali b. Hammud, cuya relación de paternidad (kunya) era Abu Zakariya, fue el tercer soberano de la dinastía hammudí, que durante cierto tiempo detentó el título califal en Córdoba y, además, ejerció el gobierno de Málaga, Algeciras, Ceuta y otras ciudades del norte de África.

Yahya era el hijo primogénito de Ali b. Hammud, señor de Málaga y primer soberano de la dinastía, quien se proclamó califa en Córdoba en 1016, suponiendo la destitución del linaje omeya por el Hammudí. Al trasladarse desde Ceuta hasta Córdoba, Ali b. Hammud tomó Málaga y Algeciras, que serían sedes principales del linaje en la Península. En vida de su padre, Yahya ejerció el gobierno de Ceuta, mientras a su hermano Idris le correspondía el de la ciudad de Málaga y al tío paterno de ambos, Qaim b. Hammud, se le confió el de Sevilla.

Tras la destitución y asesinato de Ali b. Hammud en Córdoba en 1018, la sucesión al frente del califato debía haber recaído en su primogénito Yahya, quien había sido designado previamente heredero al trono y, en ese momento se encontraba en Ceuta. Sin embargo, los beréberes proclamaron en Córdoba a Qaim, hermano mayor del asesinado Califa y, por lo tanto, tío del heredero legal. Yahya adoptó una actitud no beligerante ante la proclamación de su tío y se limitó a trasladarse a Málaga, enviando a su hermano menor Idris a Ceuta. Como contrapartida a esta actitud, el califa al Qaim nombró su heredero al propio Yahya y le dio como esposa a su hija Fátima.

Pero la apariencia de buenas relaciones entre tío y sobrino se rompió muy pronto, ya que, como afirman las fuentes, Yahya conspiraba en secreto contra el califa. De esta forma, cuando llegó a sentirse suficientemente fuerte, se proclamó en rebeldía contra al Qaim en Málaga en 1021, dirigiéndose a continuación sobre Córdoba con la intención de tomarla. El califa rehuyó el enfrentamiento y optó por la huida, refugiándose en Sevilla. Ello permitió a Yahya apoderarse sin dificultad de Córdoba, donde logró al fin ser proclamado califa el 13-VIII-1021, solo nueve días después de la partida de su tío al Qaim adoptando el sobrenombre de al Mutali bi-llah, se abre de esta forma, la segunda fase de actuación de Yahya, como titular del califato de Córdoba.

Pero el tercer hammudí no permaneció mucho tiempo al frente de la comunidad de creyentes. Su apoyo decidido a los andalusíes irritó a los señores beréberes que lo habían apoyado en su proclamación, de forma que un año y medio después de la misma, el 7-II-1023 abandonó la capital de al Andalus y se dirigió a Málaga donde se inicia su tercera y última fase, como soberano de la taifa malagueña.

Ello fue inmediatamente aprovechado por su tío Qaim, hasta entonces refugiado en Sevilla y que seguía manteniendo su dignidad califal, para regresar a Córdoba, donde entró cuatro días después de la partida de su sobrino Yahya. Pero la relación entre ambos personajes aún no había terminado: el 2-XII-1023, Qaim fue de nuevo expulsado de Córdoba, buscando refugio en Sevilla, donde no fue acogido, y luego en Jerez, ciudad donde fue capturado por Yahya, quien lo llevó a Málaga, donde permaneció prisionero hasta su asesinato por orden de Idris, hermano y sucesor de Yahya.

La tercera y última fase política de Yahya b. Hammud transcurre en su ciudad, Málaga, donde llegó a construir una de las taifas más importantes de su época, debiendo ser considerado, por lo tanto, entre los soberanos más poderosos de al Andalus. Tras abandonar Córdoba, Yahya perdió todo el interés por el dominio de la capital omeya y se centró en sus tierras malagueñas, mucho más poderoso que la antigua sede del califato. No obstante, cuando el califa Muktafi la abandonó, Yahya se apoderó de ella en 1025, si bien regresó a sus dominios de Málaga, dejando al frente de Córdoba como gobernador a Abu Yafar b. Musa. De esta forma, Córdoba pasaba a ser dominada por Málaga, como uno más de los territorios de la taifa hammudí, si bien por poco tiempo, ya que el gobernador nombrado por Yahya fue expulsado. A pesar de ello, los soberanos hammudíes siguieron ostentando la dignidad califal y considerándose sus legítimos titulares.

El fin de la trayectoria política del soberano hammudí se relaciona con la intrincada política de los reinos de taifa. Dada la zona sobre la que ejercía su poder, la taifa de Málaga pronto entró en colisión con el poder más fuerte de la zona del Occidente andalusí, la taifa abadí de Sevilla. Yahya logró hacerse con el dominio de Carmona, ciudad próxima a Sevilla y a Córdoba, convirtiéndose así en una amenaza directa para los abadíes. Sin embargo, el 11-XI-1035, Ismail b. Abbad sorprendió a Yahya en su campamento de Carmona y logró derrotarlo, dándole muerte.

GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2010, Vol L, págs. 494-495.