HISHAM III, AL-MU'TADD (975-1036; 1027-1031 ) [Córdoba-Lérida] Al-Mu'tadd. Último califa cordobés de la dinastía omeya. Era hermano mayor de Abd al-Rahmán IV al-Murtada y vivía en el castillo de Alpuente, al noroeste de Valencia, hospedado por el señor árabe del mismo. Cuando los fatás eslavos Jayrán, de Almería, y Muchahib, de Denia, se retiraron a sus pequeños Estados después de haber arrojado de Córdoba a los Hammudíes, la capital omeya quedó abandonada a sus propias fuerzas y sumida en la anarquía una vez más.

Entonces un grupo de cordobeses, acaudillados por Abu-l-Hazm Chahwar Ibn Muhammad Ibn Chahwar, acordaron ofrecer el califato a Hisham, que fue proclamado en junio de 1027 con el sobrenombre honorífico de al-Mu'tadd bi-llah, el que confía en Allah . Hisham, sin embargo, no tomó muy en serio su proclamación y siguió viviendo en Alpuente, sin decidirse a marchar a Córdoba para tomar posesión del trono de sus mayores, hasta diciembre de 1029, en que, por fin, se dirigió a la capital y entró en ella con un mísero tren de viaje que produjo malísima impresión en sus nuevos vasallos.

Pronto tuvieron los cordobeses la certidumbre de que el tal Hisham era tan mediocre como sus inmediatos predecesores y de que sólo se preocupaba de disfrutar lo mejor posible de la dorada existencia que ellos mismos le habían procurado, por lo que pensaron en derrocarle; pero Hisham había escogido para primer ministro a un antiguo tejedor, ambicioso e intrigante, Hakam Ibn Sa'id, que no dejaba de tener ciertas disposiciones para el cargo, y este Hakam consiguió, por medio de hábiles expedientes, que no faltara en las arcas reales dinero para comprarse adeptos entre la plebe y los milicianos del Alcázar, y la situación se mantuvo inmutable por algún tiempo.

Luego, Abu-l-Hazm Ibn Chahwar y los demás representantes de las grandes familias cordobesas, que habían dado el trono a Hisham y eran sus principales víctimas, decidieron suprimir definitivamente el califato omeya y sustituirlo por un Consejo de personas notables, que se encargaría de administrar la ciudad y el poco territorio que dependía de ella en provecho de todos, y provocaron un levantamiento popular que les permitió hacerse con las riendas del Poder. Hisham III fue invitado a desaparecer lo antes posible de Córdoba, so pena de la vida, y se retiró a Lérida, donde le dio asilo Sulaymán Ibn Hud, y allí murió oscuramente el año 1036.

OCAÑA JIMÉNEZ, Manuel, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 367.