Abd al Majlu

Datos biográficos

Califa almohade: 1224
Sobrenombre: al Majlu
Fallecimiento: 1224
Predecesor: Yaqub Yusuf II
Sucesor: Abu al Allah al Adil

Biografía

Abu Muhammad Abd al Wahid b. Yusuf b. Abd al Mumin era hijo del segundo califa almohade, Yusuf I, hermano del tercero, al Mansur y tío abuelo del quinto Yusuf II al Mustansir, su inmediato antecesor. Fue uno de los califas almohades más efímeros, ya que apenas se mantuvo durante ocho meses en el poder, y tanto su proclamación como su trayectoria se explican dentro del contexto de la grave crisis política y dinástica desencadenada en el seno del movimiento almohade después de la derrota frente a los cristianos en las Navas de Tolosa en 1212.

En efecto, con al Majlu se rompe la unidad almohade, ya que su proclamación no despertó la adhesión unánime de todos los sectores del movimiento, produciéndose, por primera vez, la quiebra de la integridad política y dinástica. Ello sería el anuncio del comienzo de una larga crisis que se extenderá a lo largo de trece años y conducirá, finalmente, a la extinción del movimiento almohade y de la dinastía que lo sustentaba.

Para comprender el inicio de esta larga crisis política hay que situarse en el contexto de la muerte de su antecesor, Yusuf II al Mustansir, acaecida el 6-I-1224 y sobre cuyas causas las fuentes discrepan, ya que algunas la atribuyen a un accidente, mientras que otros cronistas afirman que fue asesinado. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es que con su muerte se inicia un periodo de luchas internas en el seno del califato almohade que se van a prolongar por espacio de trece años, hasta 1236, durante los cuales se va a producir una situación de discordia en el poder, que, además, va a tener una dimensión territorial, ya que supondrá una división entre los dominios territoriales andalusí y magrebí.

Al día siguiente de la muerte del califa, los jeques se Marrakech proclamaron a su tío abuelo, Abu Muhammad Abd al Wahid, hasta entonces gobernador de Tremecén y que sería conocido como al Majlu, el cual, según las fuentes, habría sido forzado a aceptar la dignidad califal contra su voluntad. Se inicia entonces un corto periodo de ocho meses que duró su califato, uno de los más breves de los miembros de la dinastía de los Banu Abd al Mumin. Además, durante más de la mitad de esos ocho meses hubo de hacer frente al desafío que representó la proclamación de al Adil en al Andalus.

En el momento de su investidura, Abu Muhammad Abd al Wahid debía ser ya de avanzada edad (tal vez más de sesenta años), ya que era hijo de Yusuf I, que había muerto cuarenta años atrás. Apenas habían transcurrido dos meses cuando la crisis en el seno del sistema almohade se hizo evidente, al ser proclamado en Murcia su sobrino al Adil el 18-III-1224, con el sobrenombre de al Adil —poco antes (1222-1223) había sido nombrado responsable de esa jurisdicción procedente de Granada.— Algunas fuentes atribuyen dicha iniciativa a la influencia del visir Abu Zaid b. Buryan, conocido como al Afsar y tenido por uno de los más perspicaces jeques almohades, el cual habría instigado a al Adil a reclamar la dignidad califal, haciéndole ver que disponía de mayores títulos que Abd al Wahid.

Ello representaba por primera vez, la ruptura de la unidad política y, asimismo, la división territorial del Imperio en dos legitimidades, una en el Norte de África y otra en al Andalus, síntoma de profundas disensiones en el seno de la dinastía, sobre cuyas causas, sin embargo, no se posee una información muy detallada. En principio al Adil no recibió el reconocimiento unánime de los territorios andalusíes ni tampoco de la totalidad de los jeques, ya que como indican las fuentes, algunos almohades se pasaron a él y otros se reservaron. Entre quienes le apoyaron estuvo inicialmente Abu Muhammad al Bayasi, conocido como el Baezano, que poco más tarde, sin embargo, se apartó de su obediencia y protagonizó una revuelta en su contra.

Inicialmente al Adil y al Majlu compartieron, pues, la dignidad califal, pero tan solo ocho meses después de su proclamación, el 6-IX-1224, los jeques almohades entraron en el alcázar de Marrakech con el fin de obligar a Abu Muhammad Abd al Wahid a abdicar. El anciano soberano no debía sentir mucho apego por el poder, pues había sido forzado a aceptar la autoridad califal. Por tanto es probable que no le supusiera un gran esfuerzo renunciar al mismo, cosa que hizo de manera voluntaria al día siguiente, de donde el apodo de al Majlu, que significa en árabe el depuesto. Sin embargo, su presencia debía considerarse amenazante o peligrosa, de forma que el día 22 fue asesinado, aunque existen ligeras divergencias en las fuentes respecto a la fecha exacta del magnicidio.

Como señala el autor de Rawd al qirtas, Abd al Wahid fue el primero de la dinastía de los Banu Abd al Mumin que fue destronado y asesinado, de tal forma que según el citado cronista, a partir de ese momento, los jeques almohades fueron para los califas como los turcos para los Abasíes, siendo la causa de la ruina de su imperio y de la decadencia de su poder.

Con el asesinato de al Majlu el camino quedaba libre para que Abu Muhammad al Adil pudiera ejercer el poder en solitario, pero en realidad no sucedió así, ya que la dinámica de ruptura de la unidad que él mismo había puesto en marcha se volvió ahora en su contra con la proclamación de su sobrino Yahya en Marrakech, prolongándose la situación de división que sería ya, casi, una constante en la evolución de la dinastía almohade.

GARCÍA SANJUÁN, Alejandro, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, 2009, Vol I, págs. 169-170.