Luis de Velasco

Datos biográficos

Virrey de Nueva España: 1551-1566
Nacimiento: 1511
Fallecimiento: 1564

Biografía

[Carrión-México]. Virrey de México, Pertenecía a la familia de los condestables de Castilla, de la rama de los señores de Salinas de Pisuerga; su madre, a la familia del dramaturgo Ruiz de Alarcón. Capitán general de las Guardas de España, y virrey de Navarra (1547-48), Fue nombrado (1549) para sustituir a Antonio de Mendoza, designado virrey del Perú, pero dejando a este la opción de continuar, en cuyo caso Velasco pasaría al Perú.

Retrato de Luis de Velasco.Retrato de Luis de Velasco

Al llegar a Nueva España tuvo una prolija entrevista con Mendoza en Cholula, quien se decidió por ir al Perú; para guía entregó a su sucesor unas extensas instrucciones, que tuvo presentes Velasco, junto con las que se le habían entregado en España (fecha 16 de abril de 1550): en estas se insistía en la evangelización de los indios y en que se les tratara bien, evitando que se les cargara para el transporte; en que el trabajo de las encomiendas no fuera en perjuicio del adoctrinamiento; en que se les congregara y obligara a trabajar, pero con moderación; se le recomendaba la protección del colegio de mestizos de San Juan de Letrán, que velara por el cumplimiento de las Leyes Nuevas, la liberación de los indios esclavizados ilegalmente, la construcción de puentes y caminos, el fomento del cultivo de la morera, lino y caña de azúcar y de la industria textil; que obligara a los españoles vagos o dispersos a unirse en villas y a que se casaran los encomenderos, y se prohibían nuevas empresas de descubrimiento o conquista para evitar el abandono y el empobrecimiento del país.

A su vez, Antonio de Mendoza le exhortó a que oyera a los indios, les mejorara el tributo y fomentara tres actividades de españoles: la minería —que juzgaba la base económica del país—, la ganadería y la producción de seda. Hizo su entrada oficial el 25 de noviembre de 1550, su conducta no desmereció de la de Mendoza. Poniendo en práctica la parte vigente de las Leyes Nuevas, ordenó la libertad de los indios injustamente esclavizados con toda energía, sin la tolerancia que con su incumplimento habían tenido Mendoza y Tello de Sandoval; se le atribuye la frase de «que más importa la libertad de los indios que las minas de todo el mundo, y que las rentas que percibía la corona no eran de tal naturaleza que por ellas se hubiere de atropellar las leyes divinas y humanas».

El historiador Calvo dice que emancipó a 150.000 esclavos varones (1551); también prohibió usar a los indios como animales de carga. Hizo vender sus haciendas a los oidores, pues les estaba prohibido tener granjerías; impuso las Leyes Nuevas; prosiguió los repartimientos de indios, pero sin personalismos. Envió como juez comisionado a Diego Ramírez para que oyera y resolviera favorablemente las quejas de los tributarios.

Adoptó medidas para que los frailes no abusaran de los indios y para evitar inmoralidades. Contra el bandidaje, introdujo la Santa Hermandad, con el nombre de «Acordada», con tribunal y cárcel propios. Tuvo el honor de inaugurar solemnemente la Universidad de México, primera que funcionó en América, erigida por Real Cédula de 21 de septiembre de 1551, gracias a las gestiones de Mendoza y fray Juan de Zumárraga; la inauguración de sus estudios se verificó el 3 de junio de 1553.

Era arzobispo fray Alonso de Montúfar, dominico, quien quiso corregir abusos y quitar a los franciscanos el exceso de doctrinas que tenían sin poder atenderlas, para darlas a clérigos sobre quienes tuviera jurisdicción el prelado, para su sostenimiento hacía falta recaudar los diezmos de los que estaban exentos los indios. Reunió Montúfar el primer concilio provincial mexicano en 1555, cuyas conclusiones se concretaron en 93 capítulos, impresos en 1556, tendentes a mejorar la moralidad y evitar abusos en el clero y en las costumbres; pero no pudo conseguir su objetivo con los frailes, apoyados por el virrey: una Real Cédula de 1557 prohibió introducir cambios en la materia y que se cobraran diezmos a los indios, y confirmó los privilegios de los regulares.

Felipe II ordenó a Velasco, rompiendo la norma antedicha, que enviara una expedición para la conquista de la Florida y Velasco envió (1559) a Tristán de Luna, y después en su socorro a Ángel Villafañe (1560), pero fracasó la empresa. En cambio, se desarrolló grandemente la colonización en el norte de México. En 1548 se habían inaugurado las minas de Zacatecas, que resultaron riquísimas y dieron en el primer siglo 29 millones de pesos, solo del «quinto real».

Para asegurar el camino a Zacatecas, se levantaron las villas y colonias militares de San Fernando y San Miguel el Grande; el gran colonizador del Norte fue Francisco de Ibarra, sobrino de Diego de Ibarra, yerno este del virrey y copropietario de las minas de Zacatecas; Francisco de Ibarra, desde 1554, efectuó una intensa labor de exploración y apertura de reales de minas, que culminó en la creación de la provincia de Nueva Vizcaya (1562) y la fundación de Nombre de Dios y Durango (1563); también comenzó Ibarra la colonización de Sinaloa.

La rigidez, inflexibilidad de carácter, profunda moralidad y amor a la justicia del virrey le atrajeron muchas antipatías, que amargaron sus últimos años. Una insidiosa petición de que le ayudaran los oidores por estar viejo, fue atendida por Felipe II, que le ordenó consultara a la Audiencia en asuntos de gobierno, lo cual resultó una fuente de corrupción y abandono; contra ello protestó Velasco en 1561, pero el rey, seducido por sus enemigos, no abolió la intervención de la Audiencia, y envió como visitador al licenciado Valderrama, hombre inepto que chocó con todos; duplicó el tributo de los indios, denunció a todas las autoridades y presentó de México un negro cuadro sin fundamento; Vasco de Puga, el conocido jurista, y otro oidor fueron destituidos.

El virrey moría el 31 de julio de 1564, dejando buen recuerdo por su justicia, energía, amor a los indios y odio a los abusos, en cuya represión fue menos cauto y más impulsivo que Mendoza. Al morir, estaba ya preparada la expedición de Legazpi a Filipinas; poco antes había llegado a México y rivalizaba con el virrey, Martín Cortés, hijo del conquistador, cuya conjuración, real o supuesta, ocurrió durante el mando de la Audiencia que gobernó a la muerte de Velasco.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, tomo N-Z, págs. 921-922.