Antonio de Mendoza

Virrey de Nueva España: 1535-1549

Virrey del Perú: 1549-1553

Nacimiento: ¿?

Fallecimiento: 1552

Biografía

Retrato de Antonio de Mendoza.Retrato de Antonio de Mendoza

MENDOZA, Antonio de (?-1552) (Granada o Valladolid-Lima). Virrey de Nueva España. De la ilustre familia de los Mendoza, era nieto del marqués de Santillana, hijo del conde de Tendilla y hermano de Bernardino de Mendoza, del diplomático y escritor Diego Hurtado de Mendoza y de María Pacheco, mujer del comunero Padilla. Participó en la guerra de las Comunidades, fue nombrado comendador de la Orden de Santiago, embajador en Hungría y acompañó a Carlos I a Alemania para luchar con los turcos (1532).

Ante los abusos de la primera Audiencia de México, el prelado Zumárraga aconsejó a Carlos I la creación del virreinato, y, al fin, accedió, nombrando a Mendoza, el 17 de abril de 1535, con minuciosas instrucciones sobre censo de la población, humanización de la guerra, nuevas fundaciones, fortificaciones, reformas administrativas, fomento de la economía, cuestión del trabajo forzoso indio, aumento de las conversiones, etc., encomendándole una ardua tarea, aunque ya la segunda Audiencia había desarrollado una buena labor de organización. Llevaba Mendoza amplias facultades: sería presidente de la Audiencia y podría nombrar cargos militares, a pesar de que Cortés era aún capitán general de Nueva España.

Comenzó sus funciones en 1535, asesorándose del obispo Fuenleal, presidente de la segunda Audiencia, y contó con la colaboración de hombres eminentes, como el obispo Zumárraga y Vasco de Quiroga, oidor y luego obispo de Michoacán; en cambio, fueron tirantes sus relaciones con Cortés, quien le puso pleitos y pretendió que residenciaran al virrey. Por no estar inactivo se dedicó Cortés en esta época a la exploración del litoral del Pacífico y de California. Mendoza empezó con repartos de tierras a los españoles, moderó los tributos de los indios y activó las obras del acueducto de Chapultepec; residenció y prendió a Nuño de Guzmán, presidente de la primera Audiencia, señalado por sus abusos y crueldad (1537); ahogó un conato de sublevación de negros (1537) e hizo, en vista de ella, recuento de combatientes disponibles.

En 1541 se sublevaron los indios de Nueva Galicia, llegando a sitiar Guadalajara, defendida por Cristóbal de Oñate, y pereciendo Pedro de Alvarado en el peñol de Nochistlán; la gravedad de la situación obligó a Mendoza a tomar el mando militar y logró acabar la rebeldía con el asalto a los peñoles de Nochistlán, Coyna y Mixtón, llevando a cabo una dura represión; Guadalajara fue trasladada de lugar.

En 1544 llegó el visitador e inquisidor Francisco Tello de Sandoval, para implantar las Leyes nuevas de 1542, que prohibían la esclavitud de los indios, moderaban los repartimientos y abolían las encomiendas hereditarias; humanas medidas, que provocaron enorme descontento entre los conquistadores y encomenderos. Fue tal la oposición, que no pudo efectuar Sandoval su misión, las peticiones de los españoles, comenzando por el virrey Zumárraga el mismo visitador lograron que se anulasen, en parte, las Nuevas Leyes; se permitiese la herencia de las encomiendas, sin incorporar las vacantes a la corona, y se hiciera un nuevo repartimiento, reservándose esta algunos pueblos importantes, y sin otorgar jurisdicción.

El repartimiento se suspendió reservadamente. Se evitó así una sangrienta contienda, como la ocurrida en el Perú por el mismo motivo, y se aseguró el asentamiento de la población blanca. Reunió Sandoval una junta de obispos de México, en que se afirmó el derecho de los indios a sus señoríos y bienes y se estableció la evangelización como único fundamento de la conquista. Las Casas exigió la supresión de toda esclavitud de los indígenas. La visita de Sandoval, terminada en 1547, resultó ineficaz, a pesar del fuerte ataque que realizó Cortés contra el virrey, a quien ratificó el monarca su confianza.

En 1545 una terrible epidemia causó la muerte a 800.000 indios, según el padre Torquemada; y Mendoza y Zumárraga hicieron grandes esfuerzos por remediar sus efectos. En 1547 reprimió Mendoza una sublevación india en Oaxaca, y en 1549 una conjura de algunos españoles para matarle; a raíz de las guerras civiles del Perú preparó una expedición en ayuda de los leales.

Durante el fecundo mando de Mendoza se consolidó la colonización española, se perfeccionó el nuevo régimen, mejoró en lo posible la suerte de los indios, prohibiendo se cargase excesivamente a los tamemes o indios de carga; se erigió la sede de México en arzobispado (1546); se fundó la Audiencia de Nueva Galicia (1548); estableció la primera casa de la moneda (1535), e hizo acuñar numerario para acabar con el desorden en el sistema de pagos; se inauguró la primera imprenta de América con la publicación, en 1539, de la Doctrina christiana, de Zumárraga, en español y nahua; este mismo prelado fundó el colegio de Tlaltelolco, para indios (1536), y se desarrolló el de San Juan de Letrán, para mestizos; en 1537 se fundó otro colegio, el de Santiago, pero no pudo Mendoza ver realizado su deseo de la creación de la Universidad, a cuya solicitud se debió, después, por Cédula de 1551.

En el terreno económico fomentó la ganadería, extendió la zona cultivada, se amplió enormemente en tierras poco pobladas o recién descubiertas la fundación de estancias; se favoreció el cultivo de la seda, se desarrollaron los obrajes de lana, se abrieron caminos y se empezaron otras obras públicas, Tomó un cuantioso desenvolvimiento la minería, en especial en Zacatecas, cuya apertura (1548) y fundación de la ciudad se debió a Cristóbal de Oñate, Diego de Ibarra, Juan de Tolosa y Baltasar Temiño; Mendoza dio medidas para proteger al indio minero.

La colonización se desarrolló mucho: además de las regiones de Zacatecas y Nueva Galicia —donde se erigió un nuevo obispado en 1544—, en 1541 se fundó la ciudad de Valladolid en Michoacán (hoy Morelia), La explotación prosiguió activamente durante el mando de Mendoza se verificaron los viajes de Cortés (1535) y de Francisco de Ulloa (1539) al golfo y península de California; de fray Marcos de Niza (1539), a Cíbola (Nuevo México); de Francisco Vázquez Coronado, a Cíbola, para su conquista, y a Quivira (praderas del centro de Estados Unidos, 1540-1542); de Hernando de Alarcón (1540), al río Colorado; de Rodríguez Cabrillo, a la Alta California (1542); de López de Villalobos, al Pacífico y Filipinas (1542 ss. ). El gobierno de Mendoza había sido prudente, moderado y atenido a las realidades, como se vio en el caso de las Nuevas Leyes; el país progresó grandemente y quedó consolidada la organización española.

El 4 de julio de 1549 le nombró Carlos V virrey del Perú, para poner orden en este país, y designó para sustituirle en México a don Luis de Velasco; pero ante noticias de una grave enfermedad de Mendoza, se dejaron a elección de ellos los cargos. Llegó Velasco en 1550; efectuó unas conversaciones en Cholula con Mendoza, quien, a pesar de su escasa salud, optó por el Perú, y, tras dar minuciosos informes a su sucesor, partió en 1551, tomando posesión del nuevo cargo el 23 de septiembre, menos fácil que el anterior, por el descontento y restos de anarquía existentes; mantuvo la suspensión de la cédula sobre el servicio personal de los indios, pero, habiéndola puesto en vigor la Audiencia, comenzaron de nuevo los disturbios (sublevación de Sebastián de Castilla en Chuquisaca).

Encargó Mendoza a su hijo Francisco una visita y un extenso informe, y, cuando se disponía a emprender oportunas medidas, murió, el 23 de julio de 1553. La Audiencia se hizo cargo del mando. El citado hijo (†1563) fue general de las galeras de España e hizo levantar a los argelinos el sitio de Mazalquivir (1563)cf. C. Pérez Bustamante, Don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, Santiago, 1928, y A. s. Aiton, Antonio de Mendoza, first Viceroy of New Spain, Durham (Estados Unidos, 1927.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. N-Z, págs. 1002-1004.