José Antonio Manso.

Retrato de José Antonio Manso


JOSÉ ANTONIO MANSO DE VELASCO, virrey del Perú (1688-1767; 1745-1761). Militar, tomó parte en la guerra de Sucesión al lado de Felipe V. Fue nombrado gobernador y capitán general de Filipinas, pero se dejó sin efecto el nombramiento, porque el duque de Montemar consideró necesarios en la Península los servicios de Manso; este, sin embargo, fue nombrado (1735) presidente de la Audiencia de Chile; por sus dotes fue ascendido a teniente general y nombrado virrey del Perú, entrando en Lima en 1745. Se distinguió por su generosa serenidad durante el terremoto de 1746.

Inició la construcción del castillo, muralla y población del Callao en 1747, conforme a los planos de Mr. Gaudin; además, la plaza, con almacenes, bodegas, oficinas y casas y calles de la población. El mismo arquitecto planeó la reconstrucción de templos y casas arruinados por el terremoto. En cumplimiento de la real cédula de 17 de junio de 1741, por la que se disponía se hiciese en Indias una amplia información estadística, el virrey encargó al doctor don Cosme Bueno, catedrático de matemáticas y cosmógrafo mayor del reino, del cumplimiento de las instrucciones enviadas al efecto, como así lo hizo.

Sofocó con rapidez y energía un intento de sublevación. Al sublevarse las misiones jesuíticas de la margen oriental del Uruguay contra el cumplimiento del tratado de Madrid con Portugal, de 1750, tuvo el virrey que enviar fuerzas y recursos para sofocarla.

En asuntos de Hacienda, Manso procuró evitar abusos, reformar aranceles, inspeccionar las recaudaciones, con lo cual logró incrementarlas notablemente. Uno de los nuevos arbitrios de que se valió para esto fue el estanco del tabaco en el Perú y en Chile, que hasta entonces había sido de libre comercio. El rey Fernando VI, para premiar sus servicios, le concedió en 1748 el título de conde de Superunda.

Fue uno de los virreyes que hizo más construcciones y reparaciones de fortalezas, puertos, templos, palacios, oficinas, colegios, hospitales y demás edificios públicos en el Perú. Depuró y mejoró la administración y los servicios, incrementando las rentas, a la vez que protegió las fundaciones religiosas y benéficas, estimulando a la vez la producción y el comercio. Fue sustituido por don Manuel Amat en octubre de 1761. Su virreinato fue el más largo de todos, pues lo ejerció durante dieciséis años y tres meses.

TUDELA DE LA ORDEN, José, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 876.