Diego Ladrón de Guevara.

Retrato de Diego Ladrón de Guevara


DIEGO LADRÓN DE GUEVARA, virrey del Perú (1641-1718; 1710-1716) [Cifuentes-México]. Perteneciente a la casa de Diego de Landa, estudió en Alcalá y Sigüenza y fue canónigo de Sigüenza y Málaga. Fue nombrado en 1689 obispo de Panamá, donde edificó del todo la catedral y el seminario, fue presidente de su Audiencia y en 1695 interinamente gobernador de Tierra Firme, residenciando al anterior, marqués de la Mina, que fue tratado severamente, y mejoró las fortificaciones; en 1699 pasó al obispado de Guamanga en el Perú, tomando posesión al año siguiente, y allí estableció la Universidad de San Cristóbal, y en 1705 fue trasladado al obispado de Quito, visitando toda la diócesis.

En 1710, al morir el virrey del Perú, marqués de Castelldosrius (Oms), quedó designado como sucesor provisional en el pliego correspondiente, en tercer lugar, pero por haber muerto ya los dos designados en primero y segundo lugares hubo de hacerse cargo del virreinato. Entró en Lima el 30 de agosto de 1710 y tomó posesión el 14 de septiembre; para ahorrar, desarmó en seguida la escuadra; procuró fomentar la producción de las minas de Potosí y Huancavélica y prohibió sacar oro y plata sin sellar ni quintar; pero por pagarse poco, se exportó la mayoría fraudulentamente.

Construyó y protegió conventos e iglesias, como la de Santa Librada. Por el peligro de una flota inglesa que iba al Perú, el cabo principal de las tropas, Jorge de Villalonga, mejoró los fuertes de El Callao y reforzó la hueste. Por la alianza con Francia permitió que los buques franceses fueran a traficar a El Callao, lo que quedó prohibido por el tratado de Utrecht. En 1715 dos barcos ingleses capturaron otros dos españoles con mucho dinero, pero con ayuda de una fragata francesa se logró recobrar parte. Oficial mayor suyo fue Dionisio de Alcedo. Acusado Ladrón de Guevara de excesivos gastos públicos y otros abusos, cesó en el cargo de virrey el 2 de marzo de 1716, encargándose el arzobispo de Charcas, Diego Morcillo. En 31 de marzo de 1713 ya había sido llamado a España, indicándosele al mismo tiempo que cesase como obispo de Quito.

Permaneció en Lima para someterse al juicio de residencia, en el que se le hicieron muchos cargos, como abusos administrativos y falta de aprovechamiento militar de El Callao, a pesar de los grandes gastos, defendiéndole el abogado Tomás de Salazar; la sentencia fue algo rigurosa. Embarcó el 18 de marzo de 1710 hacia Acapulco y murió en la capital mexicana el 9 de septiembre del mismo año. Tras el brevísimo interinato de Morcillo se hizo cargo del virreinato Caracciolo, príncipe de Santo Buono.

EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, pág. 654.