Agustín Jáuregui de Aldecoa

Virrey del Perú: 1780-1784

Nacimiento: ?

Fallecimiento: 1784

Biografía

Retrato de Agustín Jáuregui de Aldecoa.Retrato de Agustín Jáuregui de Aldecoa

JÁUREGUI Y ALDECOA, Agustín de (?-1784) [?-Lima]. De noble familia navarra y descendiente de don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, fue caballerizo de campo de Felipe V y capitán de dragones del regimiento de Almansa, en el cual luchó en África. Marchó a las Antillas, ya de teniente coronel, destinado a Cartagena, después del ataque inglés (1740), y luego a Cuba, donde luchó con los ingleses, y más tarde estuvo encargado de contener la invasión inglesa en Honduras. Regresó a España, siendo ascendido a brigadier y recibió el mando del regimiento de dragones de Sagunto, con el que intervino en la guerra de Portugal, tomando la plaza de Almeida. En 1773 fue nombrado gobernador, presidente y capitán general de Chile, donde sucedió a Francisco Javier Morales y se distinguió al reorganizar allí las fuerzas de guarnición, siendo ascendido a teniente general. Nombró coronel a Ambrosio O'Higgins y le dio la comandancia general de la frontera. En su tiempo se creó el virreinato de Buenos Aires y se le agregó Cuyo, separándolo de Chile; también fundó un colegio de indios. Carlos III le nombró virrey del Perú, en sustitución de don Manuel de Guirior. Entró en Lima el dia 21 de julio de 1780.

El principal acontecimiento de su virreinato fue la sublevación de Tupac Amaru, nombre incaico de don José Gabriel Condorcanqui. Inmediatamente envió refuerzos al Cuzco con Gabriel de Avilés. Además de la terrible insurrección india, tenía que hacer frente Jáuregui al peligro de un ataque marítimo inglés y hubo de enviar auxilios a Valparaíso, Chiloé y la flota; por atender a la costa no pudo Jáuregui tomar personalmente el mando del ejército contra Tupac Amaru y hubo de darlo a Areche, que lo exigió, con el capaz general José del Valle, quien socorrió Cuzco e impidió que cayera en manos de los insurrectos. Para cortar los motivos de la sublevación, Jáuregui prohibió radicalmente los repartimientos de los corregidores (7 de diciembre de 1780), aunque reconociendo el derecho a cobrar, sin excesos, lo ya distribuido, y para ello se formó una sala en la Audiencia. Aunque el rebelde fue derrotado, preso y ejecutado, con muchos de los suyos, la rebelión siguió sostenida por un primo de Tupac Amaru, Diego Cristóbal, que encontró apoyo en muchos caciques indígenas.

El país estaba empobrecido, y le fue difícil al virrey organizar tropas para sofocar la rebelión; el temor de un ataque de los ingleses a los puertos del Pacífico, obligó al virrey a buscar solución rápida al movimiento indígena: dio indulto general (10 IX-1781), eximiendo, a la vez, del pago de tributos por un año a los indios que se dedicasen a sus tareas habituales. El propio Diego Cristóbal, Tupac Amaru, se acogió al perdón, jurando fidelidad con él otros caciques; mas como volviera a resurgir la rebelión, reanudada por el mismo Tupac Amaru y por familiares suyos, todos fueron ejecutados en el Cuzco en 1783. Al mismo tiempo se había desarrollado en el Alto Perú la sublevación de loscatarís. También hubo que reprimir la sublevación de Huarochirí promovida por Felipe Velasco. En sus informes señalaba el virrey con exactitud la causa de los levantamientos.

Como la causa de los levantamientos eran los abusos y perjuicios causados a los indios en los repartimientos, en lasmitasy en los obrajes y las vejaciones que les hacían los arrendatarios de diezmos, tributos y curas aconsejó el virrey a la corona una más justa y legal administración de estos servicios y exacciones, que se les hiciese justicia y se respetaran sus derechos, se mejorara lamita, que no hubiera milicias de indios en lugares apartados por ser fáciles de reducir, que se acabara con la lengua indígena y que se les enseñara el castellano y que adoctrinasen a los indios los párrocos, etc., medidas que requerían un gran cambio en la administración colonial.

Se extinguieron los repartimientos hechos por los corregidores; se prohibieron los enganches o empeños que los dueños de minas hacían con los indios, reteniéndolos en su servicio con el pretexto de que les eran deudores de géneros entregados; se limitó a seis meses el período obligatorio de lamitay se incorporaron las encomiendas que aún quedaban en la isla de Chiloé a los bienes de la corona.

Para contrarrestar los ataques de las armadas inglesas reforzó las fortificaciones del Callao, convirtió el Colegio Real de San Felipe en cuartel, completó regimientos, robusteciendo su disciplina, para todo lo cual ayudó con sus recursos el Consulado de Comercio de Lima. En esta suprimió la cátedra de lengua india sustituyéndola por la Filosofía moral. En la universidad leyó su elogio el jurista Baquíjano (1780), pero con tonos tan avanzados que fue condenado el discurso. Procuró estar a bien con Areche, ya que había hecho destituir a su antecesor, pero no pudo evitar complicaciones con él a pesar de sus concesiones.

Reorganizó el servicio de correos, estableciendo uno mensual entre Lima y Buenos Aires; ayudó todos los intentos que entonces hicieron las autoridades eclesiásticas, para evitar las disensiones y la falta de disciplina en el seno de las comunidades religiosas, así como para reconciliar los dos bandos que se disputaban el nombramiento de rector de la Universidad de Lima.

Fue un virrey honesto, bien intencionado y vivió con ejemplar austeridad. Cesó el 3 de abril de 1784. entregando el mando a Teodoro de Croix, y murió muy poco después, el 27 del mismo mes.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 544-545.