García Hurtado de Mendoza

Virrey del Perú: 1590-1596

Nacimiento: 1535

Fallecimiento: 1609

Biografía

Retrato de García Hurtado de Mendoza.Retrato de García Hurtado de Mendoza

HURTADO DE MENDOZA, García (1535-1609) [Cuenca-Madrid]. Célebre militar español, hijo de don Andrés, a quien sucedió en el marquesado de Cañete y de doña Magdalena Manrique, cuyos hechos de armas han sido cantados por muchos ingenios de la época. Sirvió en Italia, Flandes y Alemania y pasó al Perú con su padre en 1556. Siendo muy joven, fue nombrado por su padre para suceder en la gobernación de Chile a Pedro de Valdivia, por la muerte de su sucesor Jerónimo de Alderete, ausente, y la rivalidad de Francisco de Aguirre y de Francisco de Villagra.

Partió en febrero de 1557, por mar, salvo algunos contingentes que siguieron la costa; llevaba 700 soldados y muchos caballeros que habían ido al Perú con el virrey. Apresó a Aguirre en Coquimbo y a Villagra de Santiago. Desembarcó en la isla Quiriquina, frente a la arruinada Concepción, y cuando llegaron fuerzas por tierra construyó un fuerte cerca de aquella; el famoso caudillo araucano Caupolicán lo atacó, pero fue rechazado.

Tras esta victoria se internó en el país, cruzó el Bío-Bío y obtuvo otra gran victoria en Lagunillas sobre Caupolicán (noviembre de 1557), capturando al caudillo Galvarino, que fue ejecutado con otros caciques; luego ganó otra victoria en Millaroque (30 XI-1557); fundó la ciudad de Cañete y reedificó Concepción, el fuerte de Tucapel y Villarrica. La conquista aparecía ahora más fácil, gracias a los auxilios que el virrey le enviaba con frecuencia desde el Perú. Marchó hacia el sur, siguiendo el pie de los Andes, en una expedición muy dura por la espesura de los bosques, la abundancia de ríos, ciénagas y lagos y el mal tiempo; venciendo todos los obstáculos, llegó al golfo de Reloncaví, extremo meridional del Chile de entonces, donde el país se fraccionaba en las numerosas islas del archipiélago del sur.

Hizo explorar la isla de Chiloé y emprendió el regreso por el valle central de Chile. Para explorar aquel archipiélago envió a Juan Ladrillero. Fundó la ciudad de Osorno y La Imperial, donde descansó el ejército supo la muerte de Caupolicán, capturado por Alonso de Reinoso y que pereció en un terrible suplicio en Cañete (1558). En enero de 1559 volvió Mendoza a Concepción, tras derrotar en otra batalla (IV-1559) a los araucanos.

Repobló la destruida Angol o Los Infantes, matando a los prisioneros (13-XII-1559). Fue relevado, al tiempo que su padre en el virreinato, acusado por los excesivos gastos que las campañas originaban y por su dureza de carácter. Entonces quiso poner orden en el gobierno y estuvo en Santiago; en sus campañas había actuado en forma arbitraria y despojó de tierras y encomiendas a los anteriores conquistadores y pobladores, dándolas a combatientes de su hueste, que no habían participado en la guerra anteriormente y había dispuesto castigos y ejecuciones sin proceso ni verdadero motivo; el poeta Ercilla, soldado de su ejército, fue condenado a muerte, pero indultado, lo expulsó.

Sabiendo que estaba nombrado gobernador de Chile su antiguo perseguido Villagra, no quiso esperar a entregarle el mando, y lo dejó interinamente a Rodrigo de Quiroga, embarcándose en Valparaíso el 5 de febrero de 1561, muriendo poco después su padre. Vuelto a España y perdonado por el rey, fue designado, en 1589, después de desempeñar cargos importantes en la milicia y diplomacia, como en las Cortes de Monzón y en la conquista de Portugal, para el virreinato del Perú, sustituyendo al conde de Villardompardo, don Fernando de Torres y Portugal, por su experiencia americana y para que fortificara el estrecho de Magallanes.

Llegó al Perú en noviembre de 1589 y entró en Lima el 6 de enero de 1590. Era también gobernador y capitán general de Chile, cuyo gobernador le estaría subordinado. Desempeñó el virreinato durante seis años, al cabo de los cuales le fue concedido el relevo solicitado. Durante su gobierno, en que realizó diversas fundaciones, tuvo que hacer frente a la invasión de una escuadra inglesa mandada por Ricardo Hawkins, que fue derrotado tras piratear por las costas de Chile y saquear Valparaíso, siendo capturado en Atacames por Beltrán de Castro (1594); el virrey no quiso entregarlo a la Inquisición y lo remitió a España.

Puso Hurtado de Mendoza todo su empeño en enviar recursos a Felipe II, apurado por las guerras y los problemas acuciantes de los últimos años de su reinado, y así, le remitió inmediatamente 1.500.000 ducados; en 1589 el rey le había ordenado un empréstito de todos los habitantes para luchar contra los herejes, reintegrable a largo plazo y Mendoza cumplió celosamente reuniendo otra cantidad igual. Puso en venta los oficios municipales, también por orden del rey, y obtuvo 855.500 ducados; impuso la composición a los extranjeros, para permitirles residir. Aumentó el número de oidores; un censo dio la cifra de 311.257 indios tributarios —incluyendo Quito— que rentaban 1.434.420 pesos, recargándoles un quinto más (286.874) para el rey.

La Real Cédula de 1591 introdujo en el Perú la alcabala, lo que ocasionó la rebelión contra el presidente de la Audiencia de Quito, Barros de Sanmillán, reprimida severamente; también se introdujo el almojarifazgo. Aumentó la producción de azogue, pero sobrevino una crisis; prohibió la introducción de mercancías en el Perú a través del Río de la Plata y el comercio con México. En su tiempo se erigió el Consulado, aunque se instaló más tarde, Creó la provincia de Huancavelica y fundó la ciudad de Castro-virreina, así llamada en honor de su mujer doña Teresa de Castro. Fundó en 1592 el colegio de San Felipe y San Marcos; en 1591 La Rioja (Río de la Plata) y en 1595 San Lorenzo de la Frontera, capital de Santa Cruz de la Sierra.

Tuvo frecuentes conflictos con el arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo, por defender las regalías, como en el caso de la fundación del seminario (1591), primero erigido en América. En su tiempo se efectuó la segunda expedición de Mendaña por el Pacífico (1595). Fue inflexible en su conducta de gobernante. Cesó el 24 de julio de 1596 y le sucedió Luis de Velasco, IX virrey. Ercilla no lo trató bien en la Araucana y Mendoza promovió la obra más apologéticaCristóbal Suárez de Figueroa, Hechos de don García Hurtado de Mendoza, quarto marqués de Cañete (Madrid, 1613).

BRAVO, Pedro - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 411-412.