Baltasar Hidalgo de Cisneros

Baltasar Hidalgo de Cisneros.

HIDALGO DE CISNEROS, Baltasar (1755-1829) [Cartagena-ibidem]. Hijo del teniente general de la marina don Fernando Hidalgo de Cisneros. Desde muy joven, a los quince años, como era uso en la marina, comenzó su carrera naval. Terminados sus estudios, hizo un viaje por el Pacífico y después toma parte en el ataque a Argel. De teniente de fragata asiste a la campaña del Canal de la Mancha de 1778 en la guerra con Inglaterra, salvando un convoy frente a una fragata inglesa en el Cantábrico y capturando varias balandras en el estrecho de Gibraltar, a las órdenes de Álava.

Tomó parte en las campañas de Argel de 1783 y 1787. En 1792 mandó una división con la que participó en el bloqueo de los puertos franceses hasta 1793; ascendido a brigadier, en 1796 mandó el navío San Pablo bajo Lángara y pasó después a las de José de Córdoba. Tomó parte en el desgraciado combate del cabo de San Vicente (1797) y mandó el Santa Ana, haciendo varias salidas de Cádiz contra los ingleses, que lo bloqueaban. En 1800 se hizo cargo en Sicilia de una división, que llevó a Cartagena. En 1802 figura en el Estado Mayor de la Armada, y poco después es comandante general en La Carraca.

En 1805 pasó a la escuadra de El Ferrol y luego a Cádiz, colocando su insignia en el famoso navío Santísima Trinidad, y heroicamente tomó parte en la batalla de Trafalgar, donde es herido gravemente y hecho prisionero por los ingleses que le atendieron con solicitud entregándole a los españoles. Por su heroísmo en esta desgraciada acción naval es ascendido a teniente general.

En la guerra de la Independencia figura como presidente de la Junta y capitán general del departamento de Cartagena y remitió armamento a varias regiones.

EL 11-1II-1809, por su brillante historial militar es designado virrey de Río de la Plata. No era la persona más indicada para regir el virreinato en plena agitación prerrevolucionaria y sin dotes de gobierno adecuadas. Sucedía a Liniers, combatido por bastantes enemigos, como sospechoso de simpatizar con los criollos, y atacado por el cabildo y por Elio.

Sus instrucciones señalaban a Hidalgo de Cisneros una política de conciliación, la supresión de la Junta de Montevideo, evitar el separatismo, corrección de abusos e igualdad de los americanos. No le acompañaron tropas, y así careció de apoyo militar. Llegó a Montevideo en junio de 1809 y pasó a Sacramento, en espera de pulsar la situación y allí tomó posesión el 13 de julio. Los patriotas Saavedra, Belgrano y Pueyrredón, dejando sus disensiones, se unieron y proyectaron oponerse a la entrada de Cisneros.

Liniers no se dejó seducir por los que le aconsejaban sostenerse en el mando y acudió a la Colonia, poniéndose a disposición del nuevo virrey, al que informó de la situación; convencido este de su lealtad le permitió quedarse en el país, en lugar de enviarlo a la Península; también dejó a Elío en Montevideo como gobernador, sin separarlo con el cargo de inspector general de las tropas, como estaba acordado. Entró Cisneros en Buenos Aires el 29 de julio.

Pronto fue prisionero del partido criollo, como lo había sido Liniers, en el que se apoyó y que lo envolvió en espera de momento propicio para sus planes. Disolvió la Junta de Montevideo, pero Elío siguió manifestándose hostil, aunque perdió la citada inspección; dio Cisneros una amnistía por los sucesos del 1 de enero de 1809. Los patriotas conspiraban activamente y se preparaban ante las noticias sobre la marcha desfavorable de la guerra para España. Otro foco de agitación radicaba en Río de Janeiro, dirigido por Rodríguez Peña y Pueyrredón.

Expresión de su actitud favorable a los criollos fue la autorización otorgada para desembarcar géneros ingleses, a pesar de la oposición del apoderado del Consulado de Cádiz y sostenida aquella por el Cabildo y Consulado bonaerense y que dio motivo a la famosa Representación de los hacendados de Mariano Moreno; al fin otorgó dicha libertad de comercio (6 de noviembre).

El 17 de mayo de 1810 tuvo noticia Hidalgo de Cisneros de la disolución de la Junta Central, de la formación de la Regencia y la pérdida de Andalucía, dio la nueva al día siguiente con discreción, anunciando que se tomarían medidas de acuerdo con las provincias y con los demás virreinatos. Los patriotas, Saavedra, Rodriguez Peña, Vieites, Belgrano, Martín Rodríguez, inmediatamente formaron un plan de acción; Saavedra y Belgrano por un lado y Castelli por otro pidieron al Cabildo que pidiera al virrey la convocación de un cabildo abierto, que le fue solicitado oficialmente el 20. Reunidos los jefes militares, Saavedra se mostró partidario de cambiar el régimen, quedando así el virrey sin fuerza armada que le sostuviera.

Por la presión militar y popular, el Cabildo pidió y logró el 21 un cabildo abierto, que se reunió el 22 de Mayo. Prevaleció la opinión contraria a la continuación del virrey por 155 votos, acordándose conferir al Cabildo la formación de una Junta; pero este, opuesto a los planes de los patriotas, decidió que el virrey fuera quien la presidiera y el 24 incluso acordó que siguiera en el mando con cuatro miembros asociados.

Los patriotas en seguida decidieron oponerse, y Saavedra y Castelli —miembros de la propuesta Junta reducida— impusieron la disolución de esta y una nueva reunión del Cabildo que les diera satisfacción, apoyados por los ingleses presentes en el puerto. Así se realizó la famosa sesión municipal del 25 de mayo, de la que salió la destitución de Cisneros, la formación de una Junta, primer gobierno nacional argentino, y de hecho la independencia del Río de la Plata. El 22 de junio fue desterrado Cisneros de Buenos Aires, embarcándolo en un barco inglés, que, como si fuera un prisionero, no lo dejó desembarcar hasta llegar a Canarias.

Después tuvo otros cargos en España: comandante general del departamento de Cádiz en 1813, ministro de Marina en 1818, director general de la Armada, y al mismo tiempo en comisión capitán general de Cádiz para preparar la expedición contra el Río de la Plata. Al estallar la sublevación de Riego fue preso por los insurrectos y encerrado en La Carraca hasta el triunfo del movimiento liberal; después fue nombrado consejero de Estado y enviado de cuartel a Cartagena; caído el régimen liberal volvió a ser capitán general de Cartagena, en donde murió ejerciendo este cargo.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 353-354.