Manuel de Guirior

De José Tudela de la Orden - Ramón Ezquerra

Retrato de Manuel de Guirior.Retrato de Manuel de Guirior

GUIRIOR, Manuel de (1708-1788) [Aoiz (Navarra)-Madrid]. De noble familia emparentada con la de San Francisco Javier, fue marino e intervino en diversas expediciones contra los moros en el Mediterráneo. Nombrado por Carlos III virrey de Nueva Granada en 1771, tomó posesión el 31-X-1772, sucediendo a Messía de Cerda; en su tiempo se redujeron los indios llamados motilones, por medio de misioneros capuchinos, protegidos por tropa; dominó una rebelión de los indios de Riohacha y solicitó igualmente la llegada de misioneros para su pacificación.

Estimuló la economía, rebajando los derechos sobre las harinas para competir con las extranjeras y mostró en su Relación de Mando su afán de fomentar la industria y se extendieran cultivos lucrativos y de utilidad; hizo realizar un censo de población de la capital y no quiso aumentar los tributos, por juzgar que no lo consentía el estado del país, pues estaba poco desarrollada su economía, limitándose a mejorar los existentes.

Depuró la administración, incorporó las diócesis de Quito y de Panamá a la metropolitana de Santa Fe de Bogotá, antes sufragáneas de Lima; se solicitó la fundación de una Real Universidad en Santa Fe a base de las tres existentes de los dominicos, los agustinos y de los jesuitas, esta cerrada con motivo de su expulsión, y se abrieron cátedras en los colegios del Rosario y San Bartolomé, con un plan de tipo moderno elaborado por el fiscal Moreno y Escandón, dando entrada a las ciencias, pero no duró por no aprobarlo el gobierno de la metrópoli. También se fundó una biblioteca pública en Santa Fe, por iniciativa de Moreno y Escandón, con los fondos de las librerías de los colegios jesuíticos, abriéndose la Real Biblioteca en 1777. Asimismo se fundaron un hospital y un hospicio.

Fue nombrado después virrey del Perú (1775) sucediéndole en Nueva Granada Manuel Antonio Flórez; procuró que los bienes, misiones y obras piadosas y benéficas, que tenían los jesuitas al tiempo de su expulsión, cumpliesen fines análogos a los que estaban destinados: así, el Colegio de San Pablo de Chile se convirtió en colegio de caciques; las misiones pasaron a los franciscanos de Propaganda Fide; la iglesia de los Desamparados de Lima pasó al clero secular, etcétera.

Como en Nueva Granada, también en el Perú estimuló la agricultura, las explotaciones mineras, la industria y el comercio con medidas liberales, disminuyendo las trabas y simplificando la reglamentación de los contratos y de la circulación comercial. Por entonces las ricas minas de azogue de Huancavelica estaban en decadencia, más por defectos administrativos que por pobreza de la mina, logrando acrecentar la producción de mercurio, indispensable para el beneficio de la plata, y esto lo logró sin restablecer la mita, como se le aconsejaba, proponiendo, además, se suprimiesen los repartimientos de indios. Sofocó un levantamiento de mestizos, precursor de los que más tarde conducirían a la emancipación.

Creado el virreinato del Río de la Plata (1776), Guirior hizo, sin contratiempo, la división de los dos virreinatos, v. G. Céspedes, Lima y Buenos Aires, Repercusiones económicas y políticas de la creación del virreinato del Plata, Sevilla, 1947.

Al declararse la guerra con Inglaterra en 1779, como consecuencia del Pacto de Familia, ordenó el virrey reforzar la costa y organizar las milicias y armadas.

En su tiempo, en 1778, recibió en Lima a la comisión científica compuesta por Mr. Dombey y por los naturalistas españoles Hipólito Ruiz y José Pavón, con los dibujantes Brunet y Galvet, que luego editaron en Madrid, bajo real protección, su magistral publicación, en cuatro tomos en folio, con bellos dibujos, la Flora peruviense.

La gestión del general Guirior en el Perú fue tan discreta y acertada como la que hizo en Nueva Granada, solo que en el Perú se vio dificultada y entorpecida por la intromisión del visitador general don José Antonio Areche, quien logró, con sus intrigas, que Guirior fuese destituido, cesando el 21 de julio de 1780. Palacio Atard en Areche y Guirior (Sevilla, 1946), ha puntualizado este problema, descargando a Areche del halo de perversidad que le envolvía frente a la luminosidad del virrey; la visita de Areche (1777) era muy compleja y debía reformar un exceso de instituciones y defectos, superiores a sus posibilidades y a sus cualidades; muy pronto los perjudicados por la visita enfrentaron al virrey y al visitador y alrededor de este, de carácter más atractivo, se concentraron los partidarios del estado de cosas existente, y Guirior acabó por defender los intereses creados; se opuso al aumento de la alcabala al 6 por 100 y se mostró adverso a sus intentos de reformas fiscales.

Ambos elevaron acusaciones mutuas ante el gobierno y al pronto triunfó Areche con la destitución de Guirior. El juicio de residencia de este le fue favorable y la sentencia del oidor Fernando Márquez de la Plata, confirmada por el Consejo de Indias el 7 de mayo de 1785, le absolvía con todos los pronunciamientos a su favor, declarándolo digno de recompensas, como se hizo dándole el título de marqués de Guirior. Procesado a su vez Areche, el Consejo de Indias, ya muerto Guirior, condenó al denunciante Areche por falsedad en la denuncia a indemnizar a la viuda de los perjuicios ocasionados a su inocente marido (1789), jubilando, privando de todos sus cargos y desterrando al visitador.

TUDELA DE LA ORDEN, José - EZQUERRA, Ramón, Diccionario de Historia de España, dirigido por Germán Bleiberg. 2ª edición. Ed. de la Revista de Occidente, 1969, T. F-M, págs. 289-290.